Repartidor defiende a una adolescente y termina con una herida en el rostro "de por vida"

Alejandra Quintero
24 abr 2021
19:40
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El joven estaba realizando su trabajo nocturno como de costumbre cuando vio que una chica se encontraba en peligro y no dudó en ayudarla.

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Michele Dal Forno, de 21 años, es estudiante universitario de Ingeniería Mecatrónica y trabaja como repartidor de pizzas para ganar algo de dinero.

El 17 de abril, el joven estaba haciendo una entrega en un edificio de apartamentos cuando se percató de una discusión acalorada en la calle.

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Una niña, a quien conocía de vista, estaba inmersa en el pleito con dos adolescentes que le gritaban. El repartidor no quiso seguir de largo y esperar que algo más sucediera.

"No podía irme. Me acerqué, la saludé y le pregunté si necesitaba ayuda. Ella respondió que todo estaba bien, pero era obvio que estaba muy asustada", dijo Michele.

En ese instante, uno de los dos menores se le acercó y empezó a caminar a su alrededor mientras le lanzaba improperios y lo increpaba para que volviera a repartir pizzas. Le dijo que se "ocupara de sus asuntos".

La niña lloraba, decía que tenía miedo y les rogaba que lo dejaran en paz. De repente, el otro joven se acercó a Dal Forno con la mano en los bolsillos.

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El adolescente le dijo a su amigo: "No te preocupes, yo me encargo", y apenas estuvo a un metro de distancia sacó un arma cortopunzante y se fue contra el rostro de Michele. 

"Todo fue muy rápido, ni siquiera tuve tiempo de darme cuenta de que estaba armado", relató el joven, ahora en recuperación.

Los dos jóvenes se dieron a la huida, mientras el repartir quedó malherido y la niña solo lloraba. Pronto la policía y el servicio de emergencias llegaron al lugar para auxiliar al italiano.

El joven trató de averiguar quiénes eran sus agresores, pero la adolescente decía que tenía miedo de que la mataran si revelaba su identidad.

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Después, el estudiante de mecatrónica averiguó que los padres de la joven habían estado haciendo todo lo posible para que ella se alejara de estas compañías.

Las autoridades lograron arrestar a uno de los agresores, de 16 años, quien quedó a disposición de la justicia en la prisión de menores de Treviso.

Por su parte, Michele confiesa que cuando camina por la calle no puede evitar estar atento y pensar qué oculta la gente debajo de los abrigos. Sin embargo, no se arrepiente de haber ayudado en el momento preciso.

"No me siento como un superhéroe, pero sé que lo volvería a hacer: si una persona más débil está en dificultades, lo correcto es intervenir", dijo.

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El repartidor también autorizó que se publicará la foto de su herida, que atraviesa su rostro desde la nariz hasta cerca de la oreja izquierda.

Los médicos le han dicho que la cicatriz quedará en su cara de por vida, pero que la cirugía plástica en la actualidad podría ayudarle mucho. Eso lo ha alentado un poco, mientras espera que la gente reflexione sobre lo que le sucedió porque en su lugar podría haber estado cualquiera. 

Cabe anotar que por su acto de valentía, Verona le otorgó la Medalla de la Ciudad a Michele y más de 70.000 euros recaudados para pagar sus gastos médicos y la matrícula de la universidad.

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