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Millonario se burla de chica pobre en excursión: cae una avalancha y solo ella puede salvarlo - Historia del día

Vanessa Guzmán
11 feb 2022
18:40
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El monte Baldy de California, Estados Unidos, fue reabierto. Turistas de todo el mundo comenzaron a disfrutar del lugar, incluso personas de bajos recursos. Cuando una chica pobre se unió a una excursión de gente rica, no sabía que una avalancha la llevaría a darle una lección a un cruel millonario.

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El monte Baldy en el condado de Los Ángeles, California, es el sitio perfecto para hacer senderismo y esquiar. Sin embargo, luego de una serie de accidentes que ocurrieron, el gobierno californiano decidió prohibir a los excursionistas escalar la montaña.

Todo eso cambió cuando las autoridades locales decidieron que querían aumentar el turismo en la zona. Levantaron la prohibición de hacer caminatas y permitieron que la gente escalara el monte Baldy una vez más.

Montaña nevada. | Foto: Shutterstock

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Inmediatamente, la gente comenzó a acudir en masa a la montaña. Un día, un grupo de hombres y mujeres ricos que viajaron desde Centroamérica decidieron organizar su propia excursión. Sin embargo, mientras subían, una chica pobre de 18 años también comenzaba su paseo.

"¿Estás segura de que no te congelarás allí arriba? No pareces preparada para escalar esta montaña", se burló uno de los hombres.

La joven simplemente lo miró y continuó con su caminata. "¿Cómo llegaste hasta aquí? Veamos hasta dónde vas a llegar", se burló una vez más.

El grupo de hombres y mujeres ricos tenía un equipo completo para escalar y esquiar. En cambio, la joven vestía un par de mallas térmicas finas, una chaqueta térmica y un par de zapatillas de deporte desgastadas. También tenía consigo una mochila delgada con un cordón y un gorro.

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Durante su primera parada de descanso, el hombre sacó una hamburguesa grande envuelta en papel de aluminio. "Ah, mi hamburguesa todavía está caliente. Esto es perfecto", dijo, antes de devorar su comida.

"Oh, qué insensible de mi parte. ¿Querías un poco?", le preguntó a la joven de bajos recursos, que solo estaba masticando unas galletas.

"Pedro, ¿por qué eres tan malo con la chica? Déjala en paz", dijo uno de sus amigos. Mientras tanto, la chica se negaba a mirarlo y trataba de no prestar atención al grupo con el que estaba.

Cuando comenzaron a ganar altura, el hombre cruel de repente tuvo la idea de empujar a la joven fuera del camino. Desafortunadamente, ella perdió el equilibrio y su delgada mochila se rompió. Sus cosas empezaron a rodar montaña abajo. Respiró profundo y tuvo que aceptar lo ocurrido.

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Por primera vez, la joven le lanzó una mirada al hombre. "¿Estás feliz ahora? Puedes continuar con tu expedición sin mí", comentó sarcásticamente. Luego comenzó a bajar la montaña para recuperar sus cosas.

Sendero de una montaña. | Foto: Pexels

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"¿Cómo pudiste, Pedro? Esa mujer podría haber terminado en grave peligro por tu culpa. ¿Y si se hubiera lastimado?", le dijo en tono de regaño una mujer al malvado millonario.

"Es que me molestaba verla con su equipo de senderismo barato, al menos ya no tenemos que lidiar con ella", expresó Pedro mientras se encogía de hombros y continuaba su caminata.

"¿Y qué si ella tenía equipo de senderismo barato? El hecho de que tengamos equipo caro no nos hace mejores que ella. Ella solo quería escalar la montaña. ¿Qué te pasa?", reclamó otro de los excursionistas del grupo de Pedro.

Después de que más y más personas del grupo hablaron, Pedro de repente comenzó a sentirse mal. Se dio cuenta de lo cruel que había sido sin ninguna razón.

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"Ustedes tienen razón. Me metía con ella para aumentar mi ego", admitió Pedro. Sin otra palabra, descendió de la montaña para asegurarse de que la joven estaba bien.

Cuando la alcanzó, ella estaba cosiendo su mochila. Se sorprendió al verlo allí, pero no le prestó atención.

Momentos después, los dos se sobresaltaron. Fueron alcanzados por una pequeña avalancha. Se deslizaron por una pendiente y quedaron enterrados de la cintura para abajo en un montón de nieve.

Rápidamente, la mujer tomó una cuerda de su bolso y trató de lanzarla hacia un árbol cerca de ellos. Una vez que aseguró la cuerda, comenzó a salir de la nieve.

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Mientras tanto, Pedro estaba atónito de que supiera exactamente qué hacer mientras se impulsaba hacia tierra firme. Observó en silencio, sabiendo que tendría que hacer lo mismo.

"¿Estás bien?", le preguntó Pedro a la mujer. Ella asintió mientras finalmente salía de la nieve. Cuando pudo liberarse, ayudó al hombre a salir tirando la cuerda hacia él.

Persona parada frente a un acantilado en una montaña. | Foto: Pexels

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Cuando ambos se liberaron, estudiaron su entorno. "Tendremos que caminar 500 metros hacia el norte. Hay una cueva allí donde podemos descansar. No voy a disparar una señal de fuego. Si quieres, hazlo. Voy a escalar esta montaña incluso si tengo que hacerlo sola", dijo valientemente la mujer.

"Gracias por ayudarme a salir de la nieve. ¿Cómo sabías qué hacer?", preguntó Pedro, sorprendido de la técnica de la joven. Una vez más, ella no le prestó atención y siguió caminando.

Cuando llegaron a la cueva, la chica encendió un fuego. Sacó un poco de arroz de su bolso y comenzó a cocinarlo. "¿Te gustaría un poco? Pero no tengo carne marmoleada para compartir contigo", le dijo al hombre.

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"Lamento lo que te hice. No sé por qué lo hice. Estoy completamente avergonzado", admitió.

"Está bien", dijo la chica mientras comía su arroz.

Como ofrenda de paz, Pedro trajo su propia comida, un trozo de costillitas. Le dio un poco a la joven y los dos disfrutaron tranquilamente dentro de la cueva.

Cuando los dos finalmente estuvieron listos para continuar el ascenso, se sintieron mucho mejor y ya no eran hostiles el uno con el otro. Pedro se había enterado de que la mujer se llamaba Mónica y juntos escalaron la parte más difícil de la montaña.

Después de un par de horas, llegaron a la cima. Se reunieron con su grupo, que estaba muy preocupado por ellos. "¡Pensamos que algo había pasado!", mencionó una de las mujeres de la excursión.

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"¡Oh Dios, estoy tan aliviado de que lo hayan logrado! ¡Estaba a punto de llamar a un equipo de búsqueda y rescate!", dijo otro miembro de su grupo.

Alpinistas. | Foto: Pexels

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Mientras todos intentaban averiguar qué les sucedió a Pedro y Mónica, ella caminó en silencio hacia un acantilado cerca del borde de la montaña. Cuando regresó al grupo, sostenía un relicario en sus manos mientras lloraba.

"¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿De dónde sacaste ese relicario?", preguntó Pedro.

"El Monte Baldy ha estado cerrado durante ocho años. Es porque un grupo de excursionistas murió justo allí después de que ocurrió una avalancha", señaló Mónica hacia el acantilado.

"Esta es la última foto de mi padre. Estaba sentado en ese acantilado, donde actualmente se encuentra la bandera", explicó, mostrándoles al grupo una foto de un hombre sonriendo en la cima de la montaña.

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"Noté en la bandera que aseguró su relicario en el poste. Subí aquí para llevármelo a casa conmigo. He estado estudiando este lugar durante ocho años. Así es como conozco cada acantilado y cueva que tiene esta montaña en caso de una emergencia. Prometí regresar a casa con mi mamá", manifestó.

Los excursionistas quedaron asombrados con la historia de Mónica, y Pedro sintió más pena por haberla puesto en una posición difícil, cuando todo lo que quería era recuperar un recuerdo de su difunto padre.

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El grupo de amigos decidió hacer algo bueno por la joven, por lo que crearon una fundación a nombre de su difunto padre. Desde entonces, ayudaron a los alpinistas heridos y a las familias de los fallecidos por accidentes ocurridos en excursiones de montaña.

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Fogata. | Foto: Pexels

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Debemos ser amables con todos los que conocemos: Nunca sabemos las batallas silenciosas que enfrentan. Pedro eligió juzgar a Mónica por su apariencia, sin conocer su historia. Luego se arrepintió después de saber más sobre ella.

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No juzgues un libro por su portada: Si bien Mónica no tenía el último equipo de senderismo, era la que más sabía sobre la montaña que estaban escalando, y eso fue gracias a años de investigación.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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