
Los mejores chistes del dia
Para liberar un poco el estrés y sacar algunas risas te dejamos estos cortas, pero divertidas historias, ¡puede que te arranquen una sonrisa!
1. Estaban unos locos en un manicomio, conversando sobre los planes que tenía en mente.
Así que, como parte de su ingenio y buenas ideas, decidieron que harían un auto y ellos serían cada parte del vehículo automotor.
Así que empezaron los locos: “Yo soy las gomas”, otro dice: “Yo soy las puertas”.
Alguien más dijo: “Yo soy el volante”.

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Y así cada uno fue diciendo qué parte del automóvil sería.
Así que terminaron de armarlo y emprendieron el viaje. Uno de ellos se queda con los doctores y se ríe.
El loco que se quedó dice en voz alta: “Están locos, se van a matar, ya verá Doctor”.
A lo que el internado responde: “Porque yo soy los frenos y me dejaron”.

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2. En otro chiste, un poco más cruel, una mujer le dijo a otra:
Tu marido no para de ser infiel, ¿tendrá cura?
La mujer -un poco obstinada y quizás molesta de las imprudencias de la gente y el mal comportamiento de su pareja- le respondió:
Claro que tendrá cura. También, un ataúd, misa y velorio.
Lo que no nos queda claro es si será sepultado o cremado.

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3. Llega un niño asustado y herido. Su madre le pregunta qué le había pasado.
El chico responde que lo mordió una serpiente bebé. Extrañada, la madre le pregunta cómo sabía que era bebé.
“Es que tenía un sonajero en la cola”.
La madre le dijo: “Era una cascabel, ¡baboso!”.
Es posible que, después aclarar esto, hayan corrido al hospital en busca de antídoto.

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4. Mi novio estaba muriendo. Yo estaba a lado de su cama cuando dijo con una voz débil: “Hay algo que debo confesarte”.
“Shh”, dije. “No hay nada que confesar, todo está bien”.
“No, debo morir en paz”, respondió.
“Tuve sexo con tu hermana, tu mejor amiga y una compañera de trabajo”.
“Lo sé”, susurré. “Es por eso que te envenené… Ahora, cierra los ojos”.

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5. “Yo no confío ni en mis dientes porque a veces me muerden la lengua”, dijo un anciano bromista.
ESTA OTRA ANCIANA SE ZAFÓ DE LA POLICÍA
Una anciana que fue detenida por manejar con exceso de velocidad tuvo que usar el único que recurso que tenía para zafarse de pagar una multa: su ingenio.
Cuando el policía la detuvo en medio del camino, las respuestas que ella le dio al agente nos hizo morir de la risa. No te lo pierdas aquí.