31 de enero de 2019

Niño de 4 años con síndrome de Down ayuda a cuidar de hermanos discapacitados adoptivos

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Simon Clark, de 4 años, fue adoptado de Bulgaria el mes pasado por una familia en Salt Lake City, Utah, y aunque no habla inglés, le encanta ayudar a sus hermanos.

Simon Clark ayuda a sus padres a alimentar y vestir a sus hermanos adoptados, David, de cinco años, y Jon, de seis, ambos con parálisis cerebral, y Alex, de seis, que también tiene síndrome de Down.

Con imágenes adorables, el admirable niño de cuatro años se pasea incansablemente de un deber a otro, en su nuevo hogar en Salt Lake City, Utah, antes de dar los besos de buenas noches.

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Simon, conocido oralmente como Zadock, solo ha estado en Estados Unidos durante un mes y también ayuda a sus hermanos a comer con cucharas y jeringas. También se le puede ver jugando con ellos en el jardín o en la sala de estar. Le encanta pasar tiempo con sus nuevos hermanitos.

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Papá Jeremy, de 33 años, un profesor de educación física con experiencia en el entrenamiento de niños con necesidades especiales, dijo:

“Es el cuarto hijo búlgaro que mi esposa y yo hemos adoptado. Ha disfrutado bastante de la compañía de sus hermanos, saltó y comenzó a jugar y cuidar a sus hermanos. Desde que Simon se unió a nosotros, los días se han vuelto más largos, comienzan un poco antes y terminan un poco más tarde y hay más tiempo para ser un buen padre".

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Jeremy y su esposa Nicole, de 31 años, siempre han tenido una pasión por la adopción y decidieron desde el principio de su matrimonio que sería una manera de hacer crecer a su familia.

Según Jeremy, el niño es el más verbal de los cuatro hijos. Aunque aún habla búlgaro, ya puede decir "mamá" y "papá".

A pesar de las dificultades, Jeremy dice que existe una gran alegría al interactuar con niños con necesidades especiales todos los días porque son muy entusiastas.

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Este caso nos recuerda al de una pareja gay que adoptó un bebé sin saber que tenía parálisis cerebral. Benicio era un niño con múltiples problemas de salud, fue abandonado a su suerte en un hospital de Rosario, México.

El cuadro médico del recién nacido distaba de ser prometedor. Después de un embarazo sin controles, vino al mundo prematuramente con solo 6 meses de gestación. Pesaba apenas un kilo con 400 gramos.

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La historia de Benicio empezó a correr por la ciudad, hasta llegar a oídos de Pablo y Damián, una pareja gay que estaba deseosa por adoptar a un niño al que brindarle amor. 

Se llegaron al centro médico y allí lo conocieron. Aunque solo podían mirarlo a través de una ventana por el delicado estado del bebé, no les importó. Ellos veían como un regalo la responsabilidad de ser padres.

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