Una mujer británica fue sentenciada a cadena perpetua por el asesinato de su esposo. Lo quemó con agua azucarada hirviendo tras escuchar que había abusado de sus hijos.
Un día antes del asesinato, la hija de Corinna Smith habló con su madre. Corinna, de 59 años, escuchó de boca de su hija una de las peores cosas que puede oír una madre: que su esposo, Michael Baines, de 81, había abusado de sus hijos durante años, cuando eran niños.
La hija le contó que las víctimas habían sido ella y su hermano, quien se quitó la vida a los 25 años, en 2007. Corinna quedó furiosa y profundamente alterada tras esta terrible revelación. Corría el mes de julio de 2020.
Al día siguiente, y en ese estado de alteración mental, tomó una terrible decisión. Mientras su esposo dormía, le echó agua azucarada hirviente encima.
Tras eso, se marchó hasta una casa a nueve puertas de la suya, tocó y le dijo a la vecina que allí vivía, con la que no tenía particular amistad: "Le hice mucho daño. Creo que lo maté".
Fue la vecina quien llamó a la policía. Baines, con quemaduras profundas en un 36% de su cuerpo, fue trasladado a un hospital. Sin embargo, tras alrededor de un mes entre la vida y la muerte, falleció por sus heridas.
Libros de leyes y martillo de juez. | Foto: Pixabay
El detective que investigó el caso, Paul Hughes, explicó que los detalles del caso demuestran que ella pretendía hacer que su esposo sufriera. “Tenía la firme determinación de hacerle verdadero daño”, afirmó.
Corinna Smith fue hallada culpable del asesinato el pasado mes de junio, y días atrás recibió su condena a cadena perpetua. Pasará por lo menos 12 años en prisión antes de poder aplicar a la libertad condicional.
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