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Papá les ocultó a sus hijos por años de qué trabajaba para que no se avergonzaran - Historia del día

Diego Rivera Diaz
10 ago 2021
02:40
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En la historia que te traemos el día de hoy, un hombre ocultó su profesión por años para evitar que sus hijos pasaran vergüenza. Al final, aprendió una valiosa lección.

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Un buen padre siempre está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para darles a sus hijos la mejor vida posible. El amor paternal los impulsa a superar cualquier barrera.

Sin embargo, los estereotipos y el clasismo hacen que no todos sientan orgullo por el duro trabajo que hacen por sus hijos. Y en la historia del día de hoy, un padre descubrió el tamaño de este error.

Hombre avergonzado. | Foto: Shutterstock

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Marcos es un hombre de orígenes muy humildes, y padre de tres hijos. La madre de los niños murió cuando eran pequeños, por lo que él se hizo cargo de su crianza y las cuentas, sin ningún apoyo en casa.

Trabajó por años limpiando alcantarillas. Era un trabajo duro y que le parecía humillante, pero pagaba lo suficiente para vivir. Nunca le dijo a sus hijos en qué trabajaba, para evitar que sintieran la vergüenza que él sentía.

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Su consuelo en esos arduos días en las alcantarillas era que todo lo que ganaba lo invertía en la educación de sus hijas. Quería darles un futuro mejor, con más opciones que las que él tuvo.

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Cuando su hija mayor fue aceptada en una universidad de élite, Marcos no cabía en sí de la felicidad. Pero cuando se enteró de que no podía pagar su matrícula, se deprimió tanto que faltó al trabajo por primera vez en 20 años.

Alcantarilla abierta. | Foto: Shutterstock

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El día siguiente, luego de su jornada de trabajo, todos sus compañeros lo estaban esperando. "Oye, Marcos, ¿somos hermanos, no?", le dijo uno de los obreros.

Antes de que pudiera responder, el hombre le puso un fardo de billetes arrugados en la mano. "Toma. No aceptaremos que digas que no. No vamos a dejar que nuestra hija deje de ir a la universidad", agregó su colega.

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Gracias a ese dinero, su hija pudo ir a la universidad. Consiguió un trabajo a medio tiempo, y así pudo pagar el resto de su colegiatura. Luego, ayudó a su padre a pagar los estudios de sus hermanos.

Marcos nunca volvió a sentir vergüenza por su trabajo. Ahora es padre de tres profesionales. Y sus hijos suelen pasar por el viejo sitio de trabajo de su padre y alimentar a los trabajadores. ¡El amor, con amor se paga!

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