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07 de octubre de 2021

Betty White nunca se volvió a casar tras la muerte de Allen Ludden y es la amorosa madrastra de sus 3 hijos

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La famosa actriz contrajo nupcias varias veces, pero su último matrimonio resultó ser el mejor. Tras la muerte de su amado, ella decidió no volver a casarse.

Tener una familia es una experiencia que todos anhelan, aunque es posible que esta no siempre sea biológica. Aun así, el vínculo y el amor compartido con los seres queridos hacen que sea difícil tomar caminos diferentes.

Tras dos matrimonios fallidos, Betty White encontró el amor que había estado buscando con su tercer esposo, Allen Ludden. Lo había amado tanto que decidió quedarse soltera después de su muerte. Más detalles abajo.

Allen Ludden abrazando a Betty White después de su boda en el Hotel Sands en Las Vegas, Nevada, alrededor de 1963. | Foto: Getty Images

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DETALLES SOBRE BETTY WHITE

La chica dorada de Hollywood es una de las pocas estrellas supervivientes de la antigüedad. Disfrutó de una carrera que abarcó más de seis décadas y es conocida por sus papeles cómicos y por su atractivo encantador.

La mujer de 99 años sigue siendo una de las pocas estrellas que ha visto a Hollywood evolucionar. White encuentra difícil comprender y relacionarse con el mundo actual de las celebridades, pues no reflejan nada de cómo lo manejaban los veteranos.

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La actriz cree que las estrellas de hoy como Lindsay Lohan y Charlie Sheen, abusan de su estatus de celebridad y no comprenden su valor. También considera que se quejan y actúan de manera poco profesional.

ROMANCE CON SU ÚLTIMO ESPOSO

Si bien su carrera ha sido increíble, su vida personal también es digna de mención. La actriz contrajo matrimonio varias veces y dos de sus enlaces terminaron poco después de comenzar.

Sin embargo, su unión con Ludden resultó ser una experiencia única. White ha sido reconocida como una de las solteras más elegibles del mundo. Esto ha hecho que los fans se pregunten por qué eligió seguir siéndolo durante más de una cuarta parte de su vida.

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En una ocasión se citó a la actriz preguntando quién necesitaba el resto después de tener lo mejor. Dijo esto haciendo referencia a su falta de deseo de encontrar un cuarto esposo tras el fallecimiento de su amado.

Ella cree que cometió dos errores antes de conocer al amor de su vida. También dijo que no se arrepiente de haber encontrado el amor con Ludden, incluso si no duró tanto como ambos hubieran esperado.

La estrella de ‘The Golden Girls’ se casó por primera vez con el piloto del ejército estadounidense Dick Barker en 1945.  Su siguiente matrimonio tuvo lugar dos años después con el agente de Hollywood Lane Allen en 1947. Se divorciaron después de dos años juntos.

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ASÍ SE CONOCIERON

En 1961, a los 39 años, White conoció al que se convertiría en su esposo. Su encuentro tuvo lugar cuando ella apareció como concursante en el popular programa de juegos de Ludden, ‘Password’.

En ese momento, la actriz estaba en una relación con otra persona. Él era viudo y padre de tres hijos. Finalmente, ambas estrellas se enamoraron.

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La actriz había rechazado la propuesta de matrimonio del presentador dos veces, pero gracias a su persistencia ella aceptó más tarde. Se casaron en 1963.

Después de 18 años de feliz relación, Ludden falleció de cáncer de estómago en 1981. Su muerte dejó a su afligida esposa desconsolada. Ella solo quedó con los buenos recuerdos y los tres hijos de su amado.

En una charla con Oprah Winfrey, White afirmó que su mayor error fue haberse tardado en aceptar la propuesta de matrimonio del que fue su esposo. Dijo que había pasado un año rechazándolo, y que habría dedicado este periodo a construir recuerdos.

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Nunca se ha casado después de la muerte de su tercer esposo y admitió que a veces lo extraña cuando ve a otras parejas mostrándose afecto.

La actriz no tiene una fórmula especial para mantenerse fuerte después de la pérdida de un ser querido. Pero se mantiene ocupada con el trabajo, pues considera que estar de luto no ayuda a nadie.

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SIN ARREPENTIMIENTOS

No tener hijos es el menor de los lamentos de White. La actriz es una madrastra orgullosa de los tres hijos que dejó el amor de su vida. Por eso nunca se arrepintió de no tener hijos biológicos.

En una entrevista explicó que, si hubiera quedado embarazada, se habría centrado únicamente en eso. Esto la habría empujado a elegir entre su carrera y ser madre, una posición en la que nunca quiso estar.

La mejor parte de su vida es cuidar y estar ahí para sus hijastros, quienes la aman por igual y están orgullosos de ella. Su difunto esposo tuvo a sus hijos David, Martha y Sarah con su primera esposa, Margaret McGloin.

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El matrimonio pasó 18 años junto hasta la muerte de McGloin en 1961. Cuando el presentador de televisión conoció y se enamoró de la actriz, ellos y los hijos de Ludden vivieron como una familia unida.

La ganadora del premio Emmy a menudo comenta lo afortunada que es de haber tenido esos tres hijos de su relación con su amado. Cada uno de sus hijastros ha tenido una gran vida.

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SUS HIJASTROS

El mayor, David, era un adolescente cuando ella y su fallecido esposo se casaron. Él y sus hermanos prefieren vivir una vida tranquila, a pesar de haber vivido con famosos.

El hombre trabaja como profesor de historia en la Universidad de Pennsylvania. Allí enseñó estudios de historia y desarrollo del sur de Asia hasta 2007.

Su hermana, Martha, estaba en su adolescencia cuando su padre se casó con White. A ella le molestaba el matrimonio y, a menudo, manifestaba que desaprobaba a la actriz y que seguiría teniendo una relación tensa con su padre.

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No está claro si ella y su madrastra tienen una buena relación, pero Betty habla de su familia con alegría. Sarah, su hijastra más joven, nació en 1952 y tenía nueve años cuando murió su madre.

A diferencia de su hermana mayor, ella compartía una buena relación con White y a menudo interfería cuando Martha se peleaba con la actriz.

Ella disfrutó de una carrera como propietaria de una escuela de karate y está agradecida por su familia. La actriz ha demostrado que la maternidad no tiene por qué ser biológica, siempre que se pueda cuidar y amar.

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