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Madre desconsolada renuncia a su casa para pagar la rehabilitación de su hijo - Historia del día

Mayra Pérez
17 ene 2022
13:20
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Una madre descubre que su hijo es ludópata y promete hacer todo lo posible para salvarlo, aún sabiendo que posiblemente él nunca la perdonaría.

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En el momento en que Sharon García sostuvo a su hijo en brazos, supo que haría cualquier cosa, incluso dar su propia vida, por ese pequeño humano que parpadeaba con absoluta ternura.

Sharon crio a su niño con todo su amor y cariño. Pero cuando su hijo cumplió 25 años, descubrió que Sergio no era tan perfecto como ella imaginaba.

Fachada de un gran casa. | Foto: Shutterstock

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Todo comenzó cuando recibió una llamada telefónica del banco diciéndole que su tarjeta de crédito se había sobregirado en Las Vegas. Ella estaba sorprendida. Su tarjeta estaba en el cajón de su mesita de noche. ¡Ella nunca la usaba!

Entonces recordó que Sergio la había visitado hace unos días. ¿Acaso había tomado su tarjeta de crédito? No podía creerlo. ¿Qué había estado haciendo su hijo en Las Vegas?

Tomó el teléfono y llamó a su hijo al trabajo. La recepcionista le dijo que no estaba y luego dudó. “Mire, Sra. García, déjeme comunicarla con el Sr. Lago”.

El Sr. Lago era el jefe de Sergio, un hombre que había sido el mentor de su hijo durante los últimos años y que depositaba en él toda su confianza. Pero el Sr. Lago le tenía malas noticias.

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“Lamento tener que decirle esto, pero despedí a Sergio hace una semana”, explicó el Sr. Lago. “Tuve que hacerlo. Él ha malversado más de $200.000 y le he dado dos semanas para reemplazar el dinero o lo denunciaré a la policía”.

Sharon estaba en shock. “¿Dinero malversado? ¿Mi hijo? ¿Pero por qué? Le pagas un buen salario…”

El Sr. Lago sonaba algo triste. “¿No lo sabes? Sergio es ludópata, y ahora está fuera de control. Podría ir a la cárcel y no puedo ayudarlo. Tengo que responder ante mis socios”.

Sharon colgó el teléfono. Estaba devastada. Su hermoso y dulce niño no solo le había robado, sino que también había malversado dinero de su empresa, y podría terminar en la cárcel.

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Una mujer abraza a su bebé recien nacido. | Foto: Unsplash

Después de hacer algunas llamadas telefónicas, Sharon subió a su auto y condujo hasta el apartamento de su hijo. Tocó el timbre y esperó una eternidad hasta que abrió la puerta. Él lucía terrible.

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No estaba afeitado y tenía unas ojeras enormes. “¡Mamá!”, exclamó. “¿Qué estás haciendo aquí?”.

“Lo sé todo, Sergio”, le dijo Sharon secamente. “La malversación, el robo de mis tarjetas de crédito, las apuestas…”

Sergio se derrumbó. Las lágrimas llenaron sus ojos, su boca temblaba. “Ay, mami”, dijo con la voz quebrada. “No quería que supieras, no quería que vieras el gran fracaso que soy”.

“Bueno, creo que el momento de la lástima ya pasó hace mucho”, dijo Sharon. “Es hora de enfrentar tu problema”.

“Mamá, todo comenzó cuando fuimos a esa conferencia en Las Vegas el año pasado”, confesó Sergio. “¡Jugué a la ruleta y fue muy emocionante! Gané, y fue la mejor sensación que jamás había experimentado. Seguí jugando y, a veces, perdía…”

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“La mayoría de las veces perdiste”, afirmó Sharon en voz baja. “¿No es así?”.

Sergio asintió. “Sí, pero estaba tan seguro de que mi suerte iba a cambiar…”

Mujer sostiene en su mano una tarjeta de crédito. | Foto: Unsplash

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“Necesitas ayuda, hijo”, dijo Sharon. “Y me aseguraré de que la obtengas, pero debes querer salir adelante”.

“No puedo”, gritó Sergio. “¡Tengo que ganar $200.000 para pagarle al Sr. Lago o iré a la cárcel! Tengo que apostar…”

“No”, dijo Sharon. “Te llevaré a rehabilitación ahora”.

Sergio estaba furioso, pero terminó cediendo ante Sharon. Pensó que escaparía fácilmente de cualquier lugar en el que ella lo metiera, pero estaba equivocado. Miró alrededor de las paredes de “Nuevos Comienzos” y supo que estaba atrapado.

“¡Te odio!”, le gritó a su madre. “¡No quiero volver a verte!”.

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Sharon lo enfrentó con lágrimas en los ojos. “Ser madre no es un concurso de popularidad y, a veces, cuando hacemos un buen trabajo, nuestros hijos nos odian”.

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Durante las primeras semanas, Sergio seguía furioso con su madre, pero luego, lentamente, comenzó a seguir el programa y se dio cuenta de que había perdido el control de su vida.

Una mesa de juegos. | Foto: Unsplash

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Tres meses después, Sergio entendió que sería adicto por el resto de su vida. También supo que le debía una disculpa a su madre.

Se dirigió a la casa de su madre, pero cuando abrieron la puerta, una mujer extraña estaba parada allí. Sergio dijo: “¿Está la señora García? Por favor, dígale que su hijo está aquí”.

“¿Señora García?”, preguntó la mujer, “¿Te refieres a la dueña anterior? Ella se ha ido, pero tengo su nueva dirección”.

La dirección llevó a Sergio a un edificio de apartamentos viejos en una de las peores zonas de la ciudad. Esta vez, cuando tocó el timbre, fue Sharon quien abrió la puerta. “Mamá”, dijo él llorando. “¿Qué haces viviendo en este basurero? ¿Por qué vendiste la casa?”.

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Sharon extendió los brazos y abrazó a su hijo. “Mi bebé, ¿no sabes que haría cualquier cosa por ti?”, dijo. “Vendí la casa para poder devolverle el dinero al Sr. Lago y pagar la rehabilitación”.

“Ahora tienes la oportunidad de comenzar de nuevo”, le dijo a su hijo.

“No deberías haber hecho eso, mamá”, dijo Sergio, llorando como un bebé. “¡No me lo merezco!”.

Sharon sonrió. “Una madre hará cualquier cosa para salvar a su hijo, incluso dar su propia vida. Todo lo que entregué fueron pertenencias. ¡Tú lo vales!”.

Un hombre y una mujer se abrazan con ternura. | Foto: Unsplash

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Una madre siempre buscará ayudar a sus hijos. Sharon renunció a su hogar y estabilidad financiera para poder salvar a su hijo de su adicción.

El regalo más preciado que alguien puede recibir es una segunda oportunidad. Sergio tuvo la oportunidad de recibir tratamiento y se salvó de ir a la cárcel gracias al sacrificio de su madre.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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