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A 16 años de la desaparición de su padre, chica halla sobre lleno de dinero y una nota bajo la puerta - Historia del día

Mayra Pérez
28 feb 2022
19:50
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El marido de Miriam, Henry, había desaparecido cuando su hija, Sofía, tenía pocos meses de nacida. Años más tarde, la joven encontró un sobre con dinero y una nota en su puerta. Al fin sabría que había pasado con su padre.

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“¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mira!”, gritó Sofía entrando a la casa. Miriam se limpió las manos con un paño de cocina mientras su hija entraba en la cocina. La adolescente sostenía un sobre enorme y podía ver los fajos de dinero en efectivo dentro.

“¿Qué es esto, Sofía? ¿De dónde lo sacaste?”, preguntó la mujer preocupada.

Un sobre lleno de dinero. | Foto: Shutterstock

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“Estaba justo debajo de la puerta. Pero el dinero no es el tema más importante. Mira”, agregó la joven y le mostró a su madre la nota dentro del sobre. Contenía un mensaje corto.

“Te espero en la cafetería.

Henry”

Los ojos de Miriam se abrieron desmesuradamente. Esto no era posible. Su esposo, Henry, había desaparecido unos 16 años atrás, cuando Sofía era solo una bebé. Nunca supo lo que le había sucedido, y la policía no le dio respuestas.

Ella había concluido que probablemente Henry había fallecido y que nunca volvería a casa. Y ahora, se enfrentaba a la posibilidad de que estuviera vivo. “¿Qué significa esto, mamá?”, preguntó Sofía con preocupación.

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“No lo sé, cariño. Tendré que ir”, respondió Miriam, pero Sofía comenzó a sacudir la cabeza con vehemencia.

“¡No! ¡Absolutamente no! No puedes ir a la cafetería. ¡Es peligroso! ¿Qué pasaría si alguien le hizo algo malo a papá en ese entonces, y es esta misma persona?”, advirtió.

Miriam lo pensó brevemente y se dio cuenta de que su hija podía tener razón. Si alguien había estado detrás de la desaparición de Henry, ir a esta cita podría ser peligroso. Pero necesitaba una explicación de lo ocurrido.

Letrero luminoso de una cafetería. | Foto: Pexels

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“Tienes razón, cariño. Pero tenemos que saber si este mensaje es de tu padre. Vamos juntas, y te quedas en el auto. Si ves algo extraño, llamas a la policía inmediatamente. ¿Estás de acuerdo?”, propuso Miriam, y a su hija le pareció bien.

Al llegar a la cafetería, ambas estaban preocupadas. Sofía no creía que su padre estuviera allí. Pero Miriam nunca había perdido la esperanza de que Henry pudiera reaparecer un día para decirles la verdad.

Miriam salió del auto y entró en la pequeña cafetería. Estaba casi vacía, así que enseguida vio a un hombre sentado en una mesa. Se acercó a él y preguntó con timidez: “¿Henry?”.

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El hombre la miró y ella lo reconoció de inmediato. Los años habían marchitado su rostro, pero era Henry, y se dio cuenta de que seguía amándolo. Sin embargo, ella no era estúpida. Ese hombre la había abandonado con tres niños pequeños sin darle ninguna explicación.

Finalmente, el hombre habló. “¡Miriam! Oh Dios, ¡eres tú!”, dijo y se levantó para darle un abrazo. Pero ella retrocedió.

“Henry, así que eres tú”, murmuró, sentándose frente a él en la mesa. “Saliste por un corto paseo hace años y nunca regresaste. ¿Olvidaste la dirección?”.

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Henry se sentó de nuevo y miró fijamente a su esposa. “No. Pero te juro que todo lo que hice fue tratar de protegerte a ti y a nuestra familia. Tuve que desaparecer de sus vidas para siempre”.

Imagen borrosa de un hombre mayor ajustando sus lentes. | Foto: Pexels

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Miriam frunció el ceño. No entendía lo que estaba diciendo. “¿Protegernos de qué? Éramos una familia normal hasta que se fue”, pensó. “¿Qué quieres decir?”, le preguntó.

“Me tuve que ir o te lastimarían”, continuó Henry.

“Es mejor que me lo expliques todo, porque de momento no tiene ningún sentido para mí”, exigió.

“Yo era un apostador. Sé que no lo sabías. Apostaba en cualquier cosa en ese entonces y me metí en serios problemas. Pedí dinero prestado a una persona horrible”, comenzó a contar.

“No puede ser”, exclamó la mujer.

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“Así fue. Lo siento mucho. Fue el peor error de mi vida. No tenía el dinero cuando llegaron a cobrar. Pero el hombre me dijo que si me casaba con su hija, la deuda sería perdonada”. Miriam no salía de su sorpresa.

“Pero ya estabas casado”, agregó ella.

“Sí, pero él conocía a personas importantes que podrían obtener documentos. Anularon nuestro matrimonio, y tuve que casarme con su hija para protegerte. Él me dijo: ‘Podemos hacer esto de la manera fácil o difícil. Cásate con mi hija voluntariamente o matamos a toda su familia’”. Henry puso sus manos sobre la mesa, esperando una respuesta.

Una mujer mayor observa con atención. | Foto: Pexels

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“¿Es en serio? ¿Y por qué estás aquí ahora? ¡Sofía está en el coche! ¡Esto es peligroso!”, dijo a punto de perder el control.

“Regresé porque ya no hay peligro. El hombre y su hija murieron accidentalmente. Los odiaba profundamente, y durante muchos años tuve que fingir. Ella nunca pudo salir embarazada, por lo que soy el único heredero de la fortuna”, continuó Henry.

“¿Eso significa que ahora eres algún tipo de prestamista?”, quiso saber Miriam.

“No, desmantelé el negocio. Y una vez liberado solo pensaba en volver a casa, con ustedes”, dijo con cariño. “Tengo muchos años que compensarles, y toneladas de dinero para hacerlo. ¿Cómo han estado?”.

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“Bueno, ahora estamos bien. Fue difícil, pero logramos salir adelante”, respondió la mujer, con muchas dudas en su corazón. La historia era inverosímil; todo sonaba demasiado loco, como salido de una película. “Los chicos también están bien”.

“Me alegra saberlo. Es algo bueno. Me dijiste que Sofía está en el coche. Me he perdido mucho. Era una bebé cuando me fui, pero he pensado en ella cada segundo”, agregó. “Por favor. ¿Me dejarías recuperar el tiempo perdido?”.

Miriam vaciló. “Mira, todavía no me creo tu historia. Es una locura. Pero eres su padre, y sé que te extrañan. Así que, siempre y cuando sea 100% seguro para ellos, puedes verlos. Te presentaré a Sofía ahora mismo. Pero no sé qué significa esto para nosotros, ¿está bien?”.

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“¡Es razonable! Tengo que ganarme tu perdón”, respondió Henry con una pequeña sonrisa. Miriam salió a buscar a Sofía.

Un hombre con una bandeja en la mano, sonríe. | Foto: Pexels

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Durante los meses siguientes, Henry estuvo allí, conociendo a sus hijos, y tratando de ser el padre que no había podido ser antes. También depositó una gran cantidad de dinero a la madre de sus hijos, en compensación por los años en que no había aportado nada al hogar.

Finalmente, Miriam aceptó sus sentimientos y volvió a recibir a Henry en su vida. Eso sí, le hizo prometerle que jamás volvería a mentirle. “No te preocupes. Nunca más lo haré, y tampoco volveré a apostar. No voy a perder la segunda oportunidad que me está dando la vida”, prometió.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Hacer cambios es desafiante pero gratificante. No es fácil superar vicios o conductas que dañan las relaciones con los seres queridos, pero es un esfuerzo que siempre valdrá la pena.

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La honestidad es uno de los principales pilares de una pareja. Henry mintió sobre muchas cosas y luego no pudo salir de su red de mentiras, por lo que debió abandonar a su esposa e hijos a su suerte. Si hubiese sido honesto, juntos hubieran podido encontrar una salida.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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