Vida

13 de marzo de 2019

Mujer casi pierde la vista debido a una infección causada por una lente de contacto normal

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Beatriz Llinás, una mujer española, casi queda ciega a causa de una bacteria que ingresó a su organismo a través de su lente de contacto.

La mujer ha estado usando lentes desde muy joven debido a su miopía. Ella y la familia de su, por entonces, pareja estaban de viaje cuando ocurrió la desgracia. Según su relato, un día despertó y sentía un dolor punzante en el ojo derecho.

Una vez que las personas le vieron el ojo, se dieron cuenta de que estaba preocupantemente rojo. Por suerte, el padre de su exnovio era médico y, gracias a sus contactos, pudo ingresarla rápidamente a la clínica oftalmológica de un amigo.

Ojo sano | Imagen tomada de: Pixabay

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LA BACTERIA

Una vez allí, los doctores descubrieron que su ojo estaba infectado por una bacteria llamada pseudomona. El microorganismo, como explicó Juan Antonio Durán, miembro de la Sociedad Española de Oftalmología, es muy agresivo y crece en medios líquidos.

La pseudomona puede adherirse a los lentes de contactos y, si la cornea de la persona afectada presenta alguna erosión o herida, puede penetrar e infectar el ojo, literalmente devorando la córnea.

Oftalmólogo estudiando el ojo | Imagen tomada de: Pixabay

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“Lamentablemente, es difícil conocer las cifras exactas del número de infecciones, pero lo grave es que parece que van aumentando y que los gérmenes son cada vez más agresivos,” reveló Durán.

En el caso de Llinás, la bacteria le había devorado dos tercios del grosor de la córnea. Los médicos le dijeron que la pseudomona había ingresado en el recipiente donde guardaba sus lentes de contacto y, gracias al líquido salino, proliferó.

Representación de bacterias | Imagen tomada de: Pixabay

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CASI PIERDE EL OJO

La razón por la cual esa bacteria es tan peligrosa es que libera enzimas que destruyen el tejido corneal rápidamente. Pocos días antes de que Llinás visitara esa clínica, un joven había ido con la misma afección. Desafortunadamente, a él le quitaron el ojo.

Ese habría sido el caso de la mujer si la bacteria le hubiese comido la totalidad de la córnea. Gracias a la rápida acción de los médicos, se sintetizó un fuerte antibiótico que debía ser aplicado cada media hora durante los primeros días.

Ojo sano | Imagen tomada de: Pixabay

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Aunque consiguieron matar a la pseudomona, Llinás quedó con una cicatriz justo encima de su pupila por lo que, cuando la luz incide en su ojo, su pupila se contrae ocupando casi todo el espacio.

Los primeros estudios indicaron que había perdido un 30% de su vista, aunque análisis más recientes arrojaron que su visión estaba 50% deteriorada.

A raíz de semejante episodio, cambió sus descuidados hábitos en cuanto al mantenimiento de los lentes de contacto y ahora cuenta su historia para crear consciencia sobre la pseudomona.

Aunque mucho menos traumático y duradero, Megan Rixson también perdió la vista. En su caso, fue por varias horas debido a un procedimiento de extensión de pestañas que salió mal.

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