Pocos días después de nuestra boda, mi nuevo marido me dejó atónita: "Le daremos tu sueldo a mi madre. ¡Ella te enseñará cómo gastarlo correctamente!"
Sandra pensaba que lo más difícil de la vida matrimonial sería aprender a compartir el espacio. Se equivocaba. Una semana después de su boda, su esposo, Matt, soltó una bomba: MI PAGA IBA A SU MAMÁ. Sorprendida, Sandra se negó a ser la pusilánime que esperaban y se sacó de la manga un plan genial.
