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Fuente: youtube.com/Good Morning America

Niña de 10 años inventa una cortina especial para abrazar a sus abuelos sin perjudicar su salud

Guadalupe Campos
17 may 2020
19:00
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El distanciamiento social hace muy difícil el contacto cotidiano con nuestros seres queridos. Una niña estadounidense creó con su mamá enfermera una cortina que le permite abrazar a sus abuelos de todos modos.

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Uno de los aspectos en los que la cuarentena más afecta a las familias es la interrupción, por las medidas necesarias de aislamiento, de muestras de cariño físico con los seres queridos. Esta falta de contacto es especialmente dolorosa para los niños.

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La creatividad popular ha encontrado muchas maneras de sortear esta dificultad. Muchas familias han optado, entonces, por mantener el contacto afectivo pero socialmente distante, ya sea por medios electrónicos, o encontrándose, cuando la cercanía lo permite, pero manteniendo las distancias.

Paige tiene diez años, y vive en Riverside, California. Su mamá, Lindsay Okray, es enfermera, y trabaja en la unidad de COVID-19 del Riverside Community Hospital, por lo cual ella también necesita mantener distancia física de sus seres queridos como precaución.

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La niña se inspiró en videos vistos en las redes, donde otras personas idearon formas de aislarse para poder dar un abrazo a sus seres queridos sin riesgos. Diseñó su propio modelo, y puso manos a la obra.

Para fabricar su "cortina de los abrazos" (como ella la llama), Paige usó una cortina de ducha, bolsas Ziploc, una pistola de silicona y platos descartables. Con estos elementos humildes, mucho de ingenio y otro tanto de empeño, la niña creó su sistema para abrazar a sus abuelos.

Lindsay espera a sus abuelos con una sorpresa. | Foto: Facebook/Lindsay Okray

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Page y su mamá instalaron la "cortina de los abrazos" en la puerta del frente de la casa de los abuelos. La adhirieron al marco de la puerta, y la fijaron con cinta adhesiva.

En el centro de la cortina hay cuatro perforaciones, en las que hay prolijamente fijadas cuatro "mangas" plásticas: dos a la altura de los brazos de la niña, y dos a la de un adulto.

De esa manera, sus abuelos pudieron poner sus brazos en las mangas plásticas altas, y ella en las de abajo. Y lograron, nuevamente, fundirse en un abrazo, tras tantos días de distancia. Eso sí, sin poner en riesgo ninguna vida.

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