Carolina Monje sigue adelante tras la muerte de Álex y habría borrado sus más preciados recuerdos

Mayra
24 jul 2020
17:00
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El luto es un proceso que se vive de muchas maneras diferentes, aunque al final la gran verdad es que la vida continúa; hay que adaptarse al dolor y seguir adelante, como intenta hacer Carolina Monje.

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Han sido dos meses muy difíciles para Carolina Monje, quien fuera novia del fallecido Álex Lequio a lo largo de todo el tiempo que convivió con el cáncer. A sus 27 años, la joven intenta encontrar la mejor forma de seguir con su vida, a pesar del dolor.

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En los primeros días, Carolina escribió una sentida despedida a su gran amor través de sus redes sociales, y vistiendo un cerrado luto se refugió en su familia, apartándose de su trabajo en la tienda en línea, y haciendo privado el acceso a sus redes sociales.

Ese mismo mes de mayo, la joven debió abandonar el apartamento que compartió con Lequio y las mascotas Lunita de 16 años y compañera inseparable de Álex, y Boby Puchum, el cachorro que adoptaron entre ambos.

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Sin embargo, de a poco, Carola ha comenzado a retomar su vida, reiniciando en principio su actividad laboral, activando nuevamente las redes sociales de su tienda en línea y mostrando un catálogo nuevo para este verano que ya ha generado pedidos.

Además, según reseña 'El Español', el pasado martes Monje se decidió a hacer pública nuevamente su cuenta personal en Instagram, y aunque pocas horas después se arrepintió, durante ese lapso de tiempo quedó en evidencia que la cuenta había sufrido cambios muy importantes.

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La hermosa carta de despedida que le escribió a su novio unos días después de su partida habría desaparecido, así como también absolutamente todas las publicaciones que había hecho junto a Álex, al punto que entre marzo de 2019 hasta marzo de 2020, no hay actividad en la cuenta.

Es posible que los recuerdos sean muy intensos para ella en este momento y no tenga la capacidad de lidiar con el dolor de ver una y otra vez esas felices estampas de un tiempo que jamás volverá. Al final, Álex era un chico lleno de alegría, optimismo y unas inmensas ganas de vivir, y la mejor manera de honrarlo es seguir su ejemplo.

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