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13 de mayo de 2021

Maestra comparte la lección que aprendió de una alumna que murió de cáncer a los siete años

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La señorita Norton pasó el verano con la pequeña que tenía un tumor inoperable en el nervio óptico.

Durante la pandemia muchos maestros han sacado a relucir el profundo amor y compromiso que sienten hacia la enseñanza, y Sarah Norton es una de esas personas. La docente trascendió el aula de clases para continuar su labor con una alumna de seis años de edad, paciente de cáncer.

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UNA NIÑA VIBRANTE

A Charlie Fernández le detectaron un tipo de cáncer llamado neuroblastoma antes de comenzar su paso por la primaria Saddlewood, donde conoció a la dedicada maestra que la acompañó hasta sus últimos días.

Según la docente de 54 años de edad, Charlie era una niña llena de energía que siempre estaba interesada en participar en todas las actividades de la escuela a pesar de las dificultades físicas que enfrentaba día a día.

DEDICACIÓN TOTAL

En el salón de clases Charlie también disfrutaba pasando tiempo con George y Henry, los perros de la señorita Norton, quienes le servían para darle apoyo y seguridad.

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Aunque a la pequeña le encantaba ir a la escuela, en algún punto su condición médica no le permitió seguir asistiendo. Sin embargo, la maestra sentó a un monito de peluche en la silla de la niña para guardar su puesto.

PERDIÓ LA VISTA

Lamentablemente, la condición de Charlie se deterioró rápidamente. A finales de 2020, el tumor afectó su nervio óptico, dejándola ciega y sin posibilidades de recibir clases de manera presencial, ni a distancia.

En este punto la señorita Norton fue con sus dos perros hasta la casa de la pequeña tan pronto las restricciones por la pandemia fueron levantadas.

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LA MEJOR TERAPIA

La ceguera se había llevado la diversión de los días de Charlie, pero con la ayuda de su maestra, pudo volver a disfrutar cosas simples de la vida, como hacer una caminata al aire libre.

"Estaba débil por sus tratamientos y tenía miedo de salir, pero se aferró a George y dimos unos pasos por la calle", relató la docente que equipó a su perro con un aro y un chaleco para servirle de perro guía a la niña.

LA LECCIÓN MÁS IMPORTANTE

La dedicación que la señorita Norton ofreció fue el toque especial para los últimos días de la niña que sufrió una recaída a finales del año pasado y que falleció semanas atrás, a la edad de siete años.

"Con la fuerza que mostró, nos enseñó cómo amar más profundamente y cómo ser mejores personas. Fue un regalo", reflexionó la maestra que no deja de expresar su agradecimiento por todo el aprendizaje que recibió de Charlie.

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