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26 de mayo de 2021

La tragedia de Lara Arreguiz, la joven que murió de COVID tras esperar en el piso del hospital

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La historia de Lara Arreguiz, una joven que murió por coronavirus, se hizo viral por una foto de ella acostada en el piso de un hospital.

Lara, quien era insulinodependiente, tuvo que esperar durante mucho tiempo para ser atendida en un centro de salud, ante la crisis sanitaria por la pandemia en Argentina.

Claudia Sánchez, madre de Arreguiz, dijo que su hija se acostó en el suelo porque se sentía muy mal y no aguantaba más la espera para ser examinada por los médicos.

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Luego de haber sido intubada y hospitalizada en terapia intensiva, Lara murió tras sufrir tres paros cardiorrespiratorios.

Esta chica era amante de los animales y tenía una gata llamada Salem que está ciega. En su tiempo libre se dedicaba a cuidar y rescatar caballos.

Lucía Nechay, una amiga de Arreguiz, dijo que cuando la joven vio a la gata se enamoró y no dudó ni por un segundo en adoptarla. La veterinaria que cuidaba a  la gata Salem pensó que nunca nadie se la llevaría debido a su condición física.

Micaela Mori, otra de sus grandes amigas, comentó que como la gata es negra y tiene los ojos blancos a veces asustaba un poco. Sin embargo, Lara vio la belleza interna del animal y se la llevó a su casa para darle atención y mucho amor.

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Lucía y Micaela conocieron a Lara en la sede de SOS Caballos Santa Fe. Esta organización no gubernamental se dedica al cuidado de estos mamíferos que son rescatados tras denuncias de maltratos.

SOS Caballos Santa Fe produjo un gran impacto en la vida de la joven. Cuando ella entró en la organización, estudiaba psicología y al tener contacto con los animales descubrió que su verdadera pasión era la veterinaria.

Lucía recuerda a su amiga como una persona alegre, buena, que hacía chistes todo el tiempo y tenía una sonrisa en su rostro.

Pasillo de hospital. | Foto: Shutterstock

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Agregó que Lara siempre estaba dispuesta a ayudar: “Yo la llamaba y le decía 'hay que ir a curar a un caballo' y ella respondía: 'te acompaño'”.

Cuando Arreguiz llegó a la organización, Lucía era la encargada de recibir a los nuevos voluntarios y fue la primera que tuvo contacto con ella. Luego se unió Micaela, que también entabló con ella una gran amistad. Las tres chicas eran inseparables.

Micaela contó que Lara no tenía maldad, la describió como la persona más bondadosa y maravillosa que conoció. “Su vida era estudiar y rescatar, ayudar y salvar a los animales”, comentó.

Finalmente, Lucía dijo que a Salem la adoptó otra gran amiga de la asociación que se llama Camila. Mientras que sus otras mascotas quedaron al cuidado de su madre.

La joven considera que fue injusta la muerte de Lara. Sostiene que no debió fallecer en esas condiciones. La última vez que habló con ella le dijo que se sentía muy débil.

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