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16 de julio de 2021

Un hombre le roba el puesto de estacionamiento a una mujer y se enfrenta al karma 20 minutos después - Historia del día

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Un hombre le robó el puesto de estacionamiento a una mujer, y cuando ella se quejó, él fue grosero. Nunca imaginó de quién se trataba.

Joanna Jiménez llegó tarde al trabajo. Estaba especialmente ansiosa porque a primera hora de la mañana tenía una entrevista con un candidato para una vacante en su empresa.

Cuando Joanna entró en el estacionamiento de su edificio, suspiró aliviada. Había un puesto justo frente al acceso principal. Esto le ahorraría unos minutos preciados. O al menos eso pensaba.

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Joanna encendió los intermitentes y se disponía a maniobrar para estacionarse, cuando otro auto se metió y le robó el puesto. La mujer estaba indignada. ¡Era su lugar!

Aparcó en doble fila y salió del vehículo, caminando hacia donde estaba el otro conductor: "¡Disculpe!", gritó, "¡Ese es mi sitio!".

El hombre, que salía de su coche, se volvió hacia ella. "¿Cómo que tu sitio?". Miró a su alrededor con un expresión burlona y dijo: "¿Está su nombre en él?".

"¡Sabes perfectamente lo que quiero decir!", dijo ella, "Yo estaba aquí primero y estaba indicando con las luces intermitentes".

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"¿De verdad?", dijo el hombre con una sonrisa. "No te había visto. Lo siento".

"¡Si lo sientes de verdad, sal y déjame estacionar!", expresó Joanna.

"Tengo una reunión importante a la que no puedo llegar tarde, ¿entiendes? Así que no, ¡no voy a conducir en círculos en busca de otro lugar de estacionamiento!", respondió el hombre.

"Yo también tengo una reunión", gritó Joanna, "¡Y ya llego tarde!".

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El hombre se burló. "¡Claro! Bueno, cariño, ¿Qué eres? ¿Una cajera? ¿Una secretaria? ¡Siento decirte que mi reunión es mucho más importante! Soy un ejecutivo".

Y con eso, el hombre se dio la vuelta y entró en el edificio dejando a Joanna llena de impotencia. Ella volvió a subirse al coche y se pasó otros veinte minutos dando vueltas antes de conseguir estacionarse.

Cuando regresó a su edificio, Joanna ya tenía 40 minutos de retraso para su reunión. Entró en la recepción de su empresa y fue recibida por su asistente personal.

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"Sra. Jiménez, el Sr. Rojas ya está aquí. Ha estado esperando en la sala de conferencias".

"¡Oh, no!", dijo Joanna, "¡Odio llegar tarde! Pobre hombre". Abrió la puerta de la sala de conferencias y el señor Rojas se levantó con una sonrisa encantadora. Ella se quedó helada. ¡No podía ser!

¡El Sr. Rojas era el sujeto del estacionamiento! En ese momento él la reconoció y sus mejillas se tornaron rojo escarlata. "¿Sra. Jiménez? ¿Usted es la Sra. Jiménez?".

Joanna se quedó sin palabras, luego se recompuso y se dirigió hacia el hombre. Le estrechó la mano. "Señor Rojas, bienvenido a Benodyne. Me ha impresionado mucho su currículum y estaba deseando conocerle".

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Él la miraba atónito mientras ella continuaba: "Por favor, acepte mis disculpas por mi tardanza. Puede sentarse".

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El Sr. Rojas tartamudeó: "Sra. Jiménez... quería decir..."

"Así que, como ya sabe, estoy buscando un director de operaciones", interrumpió ella. "Benodyne ha cuadruplicado sus ingresos este último trimestre, y el exceso de trabajo está tomando demasiado de mi tiempo".

"Quiero una persona que pueda ayudarme para dedicarme a lo que mejor sé hacer, que es el lado creativo y de desarrollo del negocio. Dígame, ¿Qué medidas tomaría usted para asegurarse de que la producción pueda estar a la altura del aumento de la demanda?".

Una hora más tarde, Joanna estaba segura de que el hombre era realmente el candidato mejor cualificado para el puesto. Sin embargo, dijo: "Sr. Rojas, tengo que decirle que creo que sería un buen partido para nosotros... técnicamente".

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Él frunció el ceño, confundido: "¿Técnicamente? No entiendo..."

Joanna negó con la cabeza. "Sé que usted es la persona adecuada, señor Rojas, pero creo que no encaja en mi empresa".

Él se sonrojó. "Si es por el puesto de estacionamiento...".

"No exactamente. Es por la actitud que mostrabas cuando pensabas que era una secretaria o una cajera. Te creías con derecho, más importante. En esta empresa se trata a todo el mundo con respeto".

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"Sra. Jiménez, le aseguro que no volverá a suceder..."

"¿Conmigo, quieres decir? ¿Qué pasa con la recepcionista, o el conserje, o su asistente? Es parte de su carácter, Sr. Rojas. Lamento profundamente tener que decirle que no le voy a contratar, aunque sé que sería una buena incorporación a mi equipo".

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El hombre se marchó, consciente de que había perdido un puesto que habría sido la cúspide de su carrera, todo por su propia arrogancia. Joanna lo vio partir y se preguntó: ¿Estaba haciendo lo correcto?

Este hombre habría sido una valiosa contribución al éxito de su creciente empresa. ¿Era su personalidad más importante que su competencia? ¿Había tomado la decisión correcta?

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Esta es una obra de ficción. Nombres, personajes, negocios, eventos e incidentes son productos de la imaginación del autor. Cualquier parecido con personas reales, vivas o fallecidas, o hechos reales es pura coincidencia.

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