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19 de julio de 2021

Un joven pasa 9 meses en prisión por robarse una rebanada de sandía

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Luego de meses de una lucha infructuosa por lograr la libertad para su hijo, Jovita Núñez encontró ayuda en la Ley de Amnistía y el inesperado apoyo de la denunciante. Ahora el joven tiene una segunda oportunidad.

Aquel 5 de octubre de 2020, Uriel Núñez se había recompensado con algunos tragos de licor luego de un arduo trabajo en el campo. Machete en mano y en estado de embriaguez, sus acciones intimidaron a la dueña de una frutería. 

A partir de su encarcelamiento, comenzó una lucha feroz por parte de su madre para que se hiciera justicia en su caso. En AmoMama te contamos los hechos de este caso.

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“POR FAVOR”

Algo incoherente y conservando en su mano el machete con el que había limpiado la hierba del campo de su tío, Uriel entró en la tienda de Nancy. Según cuenta, le pidió “por favor” que le diera una manzana. 

“Cuando iba saliendo, como iba inconsciente, no estaba en mis cinco sentidos, me quedé mirando la sandía y la empecé a machetear”, recuerda Uriel, según recoge El País. 

La dependiente se asustó ante las acciones del joven y se comunicó con la policía. Entretanto, el abuelo de Uriel y quien lo crio como a un hijo, llegó hasta el lugar y le quitó el arma de la mano además de darle un buen regaño.

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Núñez, con su trozo de sandía en las manos y listo para comerlo, comenzó a caminar por la avenida Nacional, en San Salvador Atenco, un pueblo cercano a la capital de México. Faltaban algunos minutos para las 4 de la tarde cuando fue detenido por la policía.

IRREGULARIDADES

Desde el momento de su detención las irregularidades del caso se acumularon. Uriel no tuvo derecho a hacer una llamada, nadie avisó a su madre, y lo llevaron a prisión en un lapso mucho menor al establecido.

Nadie le informó por qué estaba siendo detenido y durante la primera audiencia se sorprendió al saber que lo acusaban de robo con violencia en grado de tentativa. Las autoridades sostenían que le había exigido le diera todo el dinero a la dueña de la tienda.

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“En el Estado se criminaliza la juventud, la pobreza y lo indígena”, comenta Antonio Lara, abogado de Núñez.

Tras meses luchando por la causa de su hijo, a quien habían condenado a nueve años en prisión, un vecino le tendió la mano a Jovita. Le dijo que conocía algunos abogados que podían ayudarla a través de la Ley de Amnistía.

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REPARACIÓN MORAL 

Sin embargo, el juez exigió para la liberación de Uriel un pago de alrededor de 4.300 dólares a la dueña del establecimiento por “reparación moral del daño”. 

La señora Nancy, quien le afirmó a Jovita que Uriel jamás le robo dinero ni la amenazó con el machete, le dijo que la ayudaría con eso. Finalmente, el joven fue puesto en libertad, tras nueve meses preso.

Para Núñez, de 24 años, la cárcel le dio una perspectiva diferente de la vida: planea dejar la bebida y buscar un trabajo digno que le permita mantenerse por el buen camino.

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