Historias Inspiradoras

26 de octubre de 2021

Policías reciben llamada de madre llorosa que quiere cumplir el último deseo de su hijo - Historia del día

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Un agente de policía respondió a la llamada de una madre angustiada y se enteró de que quería que se cumpliera el último deseo de su hijo. Su respuesta contribuyó a que la mamá se sintiera mejor.

Christian, el hijo de 4 años de Margot, era todo su mundo. El esposo de Margot, Jorge, los abandonó cuando se enteró de que el chico tenía Leucemia.

Margot trabajaba como contadora en una de las empresas más prestigiosas de Nueva York, por lo que el dinero no era un problema incluso después de que Jorge se marchara.

Mujer cargando a un niño. | Foto: Unsplash

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Sin embargo, cuando los médicos le comunicaron por teléfono que a su hijo solo le quedaban unos meses de vida, Margot echó de menos el apoyo de su expareja.

La mujer estaba desolada cuando colgó la llamada y se sentó en el sofá a llorar. Preocupado, Christian corrió hacia ella, con un pañuelo y se sentó a su lado, secando sus lágrimas. "¿Por qué lloras, mamá?", preguntó en voz baja. "¿Alguien te ha regañado?"

"No, Chris", sollozó Margot. "Mamá solo está preocupada por ti".

"¿Por mí? ¿Pero por qué? Oh, espera, ¿ha dicho el doctor Pedro que tendré que volver a someterme a un nuevo tratamiento? No pasa nada, mamá. Soy un chico fuerte. Todo saldrá bien".

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¿Cómo decirle a Chris que nada estaba bien? ¡Ni siquiera sabía cómo decirle que no tenía mucho tiempo! Margot rompió a llorar una vez más.

Al ver a su madre sollozando desconsoladamente, Chris la abrazó. "No pasa nada, mamá. No te preocupes. Todo irá bien".

"Eres muy valiente, Chris", dijo Margot. "Sin embargo, mamá tiene una pregunta para ti. ¿Me darás una respuesta sincera?".

"¡Por supuesto, mamá!", dijo Chris, asintiendo con su pequeña cabeza. "Puedes preguntarme cualquier cosa".

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Niño. | Foto: Unsplash

"Bien, digamos que un genio puede concederte un último deseo, Chris, ¿qué le pedirías?", preguntó Margot.

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"¡Eso es muy sencillo, mamá! Pero en realidad tengo dos deseos", se rio. "Uno, quiero que tú y yo estemos siempre juntos, y el segundo es que, cuando sea mayor, ¡quiero ser policía y proteger a los demás!".

"¿Y qué pasa con tus juguetes y chocolates favoritos? ¿Ya no los quieres?".

Chris sonrió. "Siempre puedo conseguirlos, mamá. Para ser oficial hay que estudiar mucho, y a mí no me gusta estudiar, así que le pediría al genio que me concediera eso como último deseo. Después de todo, ¡es mi sueño llegar a ser oficial, mami!".

Tras escuchar el último deseo de su hijo, Margot no pudo dormir esa noche. Cada vez que cerraba los ojos, sus pensamientos volvían a su pequeño, quien estaba sentado en el sofá, contándole sus últimos deseos.

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Finalmente se levantó de la cama y fue a la habitación de Chris. Se sentó junto a él, mirándolo mientras dormía plácidamente en su pequeña cama, y se hizo una promesa. "Chris, mamá hará realidad tu sueño. Haría cualquier cosa por tu felicidad".

Así que al día siguiente, después de que Chris se fuera a jugar con un amigo, Margot llamó al 911. La llamada fue recibida por un oficial llamado Guillermo Veira: "Hola, habla el 911 ¿En qué puedo ayudarle?".

"Hola, me llamo Margot Talleres. Llamo por mi hijo. Por favor, ayúdeme". Los ojos de Margot se llenaron de lágrimas mientras hablaba. Le preocupaba que el agente se negara a atender su petición.

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Mujer con la mano en el rostro. | Foto: Pexels

Pero el oficial Veira pudo percibir la desesperación en su voz. Había atendido varias llamadas a lo largo de su carrera, y tenía la extraña sensación de que esta no sería tan sencilla como esperaba. No obstante, se esforzó por mantener la calma ante la situación.

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"La ayudaremos, señora", respondió con suavidad. "Ese es nuestro deber. Pero, ¿qué le ha pasado exactamente a su hijo? ¿Ha desaparecido? ¿Puede explicarnos el problema?".

"Mi hijo solo tiene cuatro años, oficial", continuó Margot. "Y necesito su ayuda para cumplir su último deseo..." Pero antes de que pudiera terminar, rompió a llorar.

"No se preocupe, señora. Intente calmarse. Necesitaremos saberlo todo para poder ayudarla. Así que, por favor, relájese y díganos cómo podemos ayudarla".

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"Bueno, todo sucedió el año pasado cuando llevé a mi hijo Chris al médico..." Margot comenzó. Cuando finalmente reveló lo que su hijo había pedido como último deseo y cómo quería que la ayudaran con ello, el oficial Veira quedó perplejo.

Por supuesto, su petición era inusual, pero sabía que no podía dejarla sin respuesta. Así que pensó en un plan para asegurarse de que el sueño del niño se cumpliera.

Ese fin de semana, Margot oyó que llamaban a su puerta. En la entrada de su casa, encontró a dos agentes sonriendo y uno de ellos con un pequeño traje de policía en la mano.

"Lo sentimos, señora Talleres, hemos tardado en ponernos en contacto con los fabricantes locales para conseguir el uniforme, pero aquí estamos como prometimos. ¿Dónde está Chris?", preguntó el oficial Veira.

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Oficial de la policía. | Foto: Unsplash

La felicidad de Margot no tenía límites al ver a los oficiales visitando su casa. "¡Chris!", gritó alegremente. "¡Mira quién ha venido a conocerte!".

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"¿Quién es, mamá?" Chris salió corriendo hacia ella. "¿Es Adrián? Dile que hoy no puede venir a ver el fútbol. Tengo que ver mi serie favorita". Pero cuando Chris llegó corriendo a la puerta, vio a los dos oficiales que lo esperaban.

"Hola, joven. Me llamo Guillermo", se presentó el oficial Veira. "Y este es mi amigo Julio. Hemos oído que quieres ser policía cuando seas mayor. ¿Te gustaría pasar un día con nosotros como policía? Y en caso de que tu respuesta sea afirmativa, tenemos un uniforme para ti".

Los ojos de Chris se iluminaron. "¿Esto es real, mamá? Puedo realmente...", Margot asintió.

"¡Dios mío, gracias, mamá! Muchas gracias. Te quiero, mamá". Chris saltó de emoción. Y al cabo de unos minutos, salió vestido como el oficial más adorable que haya podido existir.

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Julio y Guillermo le dieron un pequeño walkie-talkie, y le llevaron por la ciudad en su coche patrulla, y le enseñaron cómo funcionaban las cosas dentro de una comisaría y cómo se entrenaban a los perros. Chris estaba encantado de haber pasado todo el día con los agentes.

Mientras tanto, Margot se sentía aliviada al ver a su hijo tan feliz, pero el miedo a perderlo persistía. Le daba escalofríos solo de pensarlo. Por suerte, ese momento nunca llegó.

"Nosotros también estamos sorprendidos, Sra. Talleres", dijo un día el Dr. Pedro por teléfono, "¡pero Chris ya está mejor! Para ser sincera, yo tampoco lo creía, así que volví a comprobar los informes, ¡y realmente está bien!".

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Niño con traje de policía. | Foto: Pexels

Margot no podía creer lo que oía. "¿Habla en serio, doctor? Me cuesta creerlo, pero estoy muy contenta".

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"Piense que es un milagro, señora Talleres. Ahora mismo, su hijo está en remisión. Existe la posibilidad de que su leucemia vuelva, sin embargo, lo daremos todo".

"Y, sí... Chris es libre de volver a la escuela como cualquier otro estudiante", añadió el Dr. Pedro. "No hay que preocuparse más. Solo tendrá que volver para los chequeos periódicos para controlar su sangre y asegurarse de que se mantiene libre de cáncer."

"¡Gracias, Dr. Pedro!", exclamó Margot con el rostro radiante. "Nos aseguraremos de estar allí para todas las revisiones de rutina.  Solo quiero asegurarme de que Chris está bien. Pero gracias por sus esfuerzos, doctor. No sé cómo expresar lo agradecida que estoy".

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"Está bien, señora Talleres. Estoy feliz de que Chris pueda vivir una vida mucho mejor ahora. Nos vemos".

Cuando Margot colgó el teléfono, corrió feliz hacia Chris y lo abrazó. "Te quiero, Chris. ¡Mamá te quiere! No me vas a dejar".

Chris estaba perplejo. "Pero mamá, ¿cuándo dije que te dejaría? ¿No te dije que siempre estaría contigo?".

"Sí, cariño", Margot no podía dejar de llorar. "Te quedarás conmigo. No te irás a ninguna parte...".

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Mujer besa a un niño. | Foto: Pexels

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Los milagros ocurren: El estado de salud de Chris se estaba deteriorando, y los médicos pronosticaban que no viviría más que unos pocos meses. Pero, sorprendentemente, el niño empezó a sentirse mejor y su salud mejoró.

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No todos los héroes llevan capa; algunos solo llevan insignias y un uniforme de policía: La forma en la que Guillermo Veira afrontó toda la situación y cumplió la petición de Margot es un excelente ejemplo de ello.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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