Historias Inspiradoras

28 de octubre de 2021

Chica no invita a su abuela pobre a su boda exclusiva, y abre su regalo herrumbrado después de su fallecimiento - Historia del día

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Jessica nunca apreció a su abuela Dora y a menudo se burlaba de ella.  De hecho, cuando se casó, ni siquiera la invitó a la ceremonia. La joven se arrepintió de su decisión cuando abrió el regalo de boda de su abuela.

Jessica nació y creció en una gran ciudad, de padres que se dedicaban a los negocios. En su familia, siempre fue el foco de atención.

La chica no valoró el esfuerzo de sus seres queridos por brindarle lo mejor para ella. Cuando visitaba a su abuela durante sus vacaciones de verano, se molestaba constantemente con ella.

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Un día, Dora decidió acompañar a Jessica al colegio porque sus padres tenían que salir urgentemente a trabajar.

Dora tomó a Jessica de la mano para cruzar la calle y la joven en vez de quedarse al lado de su abuela, decidió arremeter contra ella.

"¿Qué demonios te pasa?", le dijo. "Mis amigos se burlarán de mí si me ven llegar al colegio con una pobre anciana como tú, así que cruza la calle tú sola".

Los ojos de Dora se llenaron de lágrimas. Se tragó las lágrimas y se esforzó por cruzar la calle ese día, pero Jessica no había terminado de burlarse de ella.

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Al llegar a la escuela, ni siquiera dejó que entrara a la institución. "No hace falta que entres, abuela", comentó Jessica. "Ya me has molestado bastante por hoy, así que vuelve a casa y pídele a mamá que me recoja".

La mujer de 80 años ocultó sus lágrimas y se dirigió a su casa, esperando que las cosas cambiaran con el tiempo, pero eso no ocurrió.

Cuando ella cumplió 25, anunció su compromiso con Eduardo. Era el hijo de un socio de su padre, y tenía bastante dinero.

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Las familias habían planeado que la boda se celebrara un mes después del compromiso. Así que cuando Jessica se puso a hacer la lista de invitados para la boda, se aseguró de que la abuela Dora no estuviera en ella.

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"Puse a todos menos a la abuela, porque ella no vendrá", dijo Jessica, mientras conversaba sobre los planes. "Y no quiero hablar más del tema".

"Pero cariño", dijo su padre, "es tu abuela. ¡No puedes abandonarla así!".

"Tiene razón, Jess", continuó su madre. "No puedes ser tan grosera con ella".

"Es MI boda. La abuela no está a la altura. Así que NO VIENE. Eduardo y yo hemos esperado este momento durante mucho tiempo, y no quiero arruinarlo”, dijo la joven.

Cuando todos se sentaron a desayunar al día siguiente, los padres de Jessica seguían debatiendo cómo contarle a Dora sobre la conversación que habían tenido con su hija la noche anterior.

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Pero Dora se adelantó a los hechos, así que antes de que nadie dijera nada, habló. "Lo siento, familia", comenzó. "Sé que la boda de Jessica es el mes que viene, pero no creo que pueda asistir".

"Qué tristeza, abuela", respondió Jessica, tratando de ocultar su alegría ante las palabras de Dora. "Pero está bien, lo entiendo".

"Seguro que sí, cariño", comentó Dora. "¡Les deseo una feliz vida de casados!". Entonces la pobre mujer se levantó y se fue.

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La boda de Jessica se llevó a cabo un mes después, y todo salió exactamente como ella había planeado. El salón de bodas era precioso, y lo más importante, Dora no estaba allí.

Jessica estaba encantada. Al día siguiente, cuando abrió la puerta, vio a Dora con un viejo cofre en la mano.

"¿Qué demonios estás haciendo aquí?", expresó Jessica. "Le dije a mis suegros que no te sentías bien, por eso no apareciste en la boda. ¿Quieres exponerme como una mentirosa delante de ellos? ¿Es una especie de represalia?".

"No, cariño", aclaró Dora. "Solo he venido a saludar y a darte tu regalo de boda. Podría habértelo empaquetado, pero quería dártelo personalmente".

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"No había necesidad de eso, y no necesito nada de ti, ¡así que vete!", respondió Jessica. Pero entonces entró Eduardo y las interrumpió. "¡Qué gran sorpresa, señora Martínez! He oído que usted estaba enferma. ¿Se siente mejor ahora?".

"¡Claro que sí!", sonrió Dora. "Solo he venido a saludarlos. Siento no haber podido asistir a la boda".

"¡Oh, no pasa nada!", comentó Eduardo. "Por favor, pase".

Eduardo acompañó a Dora al interior, le sirvió el té y después la llevó a su casa. Jessica habló amablemente con su abuela delante de todos y aceptó su regalo, pero cuando se fue, lo tiró en un rincón de su habitación y se olvidó de él.

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De hecho, nunca se puso en contacto con Dora después de ese día y, unas semanas más tarde, se fue con Eduardo a su luna de miel. A su regreso, se enteró de que Dora había fallecido.

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Tras dos horas de búsqueda de ropa, la chica decidió utilizar un vestido de Gucci para el sepelio de su abuela. Estaba pensado en usar unos pendientes a juego con su traje, cuando su atención se centró en el cofre que le había regalado Dora.

Oh, ¡pobrecita!, dijo Jessica mientras miraba la caja oxidada. Ella nunca podría igualar nuestros estándares. ¿De verdad creía que iba a aceptar este asqueroso cofre como regalo?

Sin embargo, cuando lo abrió, su expresión cambió. El cofre tenía un costoso colgante de diamantes, un álbum de fotos y una nota dirigida a ella. Jessica abrió la carta y comenzó a leerla.

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"Siento no haber podido proporcionarte las cosas que te gustaban, Jessica", comenzaba. "Pero créeme, te quiero mucho. Quería ser la mejor abuela para ti, pero el destino tenía otros planes para nosotras. 

"De todos modos, te deseo una feliz vida de casada, cariño. Eduardo es un hombre maravilloso. Por favor, acepta este pequeño regalo de la abuela como regalo de bodas. Y no te enfades conmigo porque no he pedido dinero a tus padres. Usé mis ahorros y decidí darte algo que te gustara. Espero que esta vez no te avergüences de mí. Con cariño, abuela Dora".

Los ojos de Jessica se humedecieron al terminar de leer la carta. Abrió el colgante con cautela y, cuando lo miró más de cerca, observó una foto donde aparecía junto a su abuela, abrazada.

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Jessica no pudo reprimir las lágrimas en ese momento. "Lo siento mucho, abuela. Siempre te odié, pero todo lo que hiciste fue amarme. Lo siento". Rompió a llorar.

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Ese mismo día, cuando todo el mundo se fue después del funeral, se sentó junto a la tumba de su abuela, agarrando la vieja bufanda que siempre llevaba.

"Lo siento, abuela", sollozó, sosteniendo su regalo. "Que nunca haya sido una nieta para ti. Espero que seas feliz dondequiera que estés. Sé que nada de lo que haga ahora cambiará nada, pero solo quiero que sepas lo mucho que te adoro".

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Actúa antes de que sea demasiado tarde: Jessica se dio cuenta muy tarde de que su abuela la amaba de verdad

Aprende a ser amable y respetuoso: A diferencia de Jessica, que no hizo más que faltarle el respeto a su abuela durante toda su vida.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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