Novios se reencuentran y se casan 65 años después de separarse en la adolescencia

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Un hombre de ochenta y cuatro años escribió “Bienvenida Florence” en el camino de entrada de su casa para recibir a su novia de la secundaria.

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Frederick Paul no se convirtió en un romántico durante su vejez, pero siempre le había gustado tener gestos dulces. Cuando él y su amada, Florence Harvey, de 81 años, comenzaron a salir en su adolescencia, él hacía todo lo posible para mostrar su amor.

Encendía la luz de su porche y ella podía verla al otro lado de la bahía en Wandsworth, Canadá. Esto significaba que la amaba y le deseaba buenas noches y ella lo sabía. Más detalles abajo.

Frederick Paul en su adolescencia [izquierda]; Florence Harvey en su adolescencia [derecha]; Frederick Paul y Florence Harvey en su vejez [centro]. | Foto: Twitter/metromorning

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MEMORIAS LUNA

Los dos eran inseparables. Hablaban durante horas, Salían a caminar juntos y se besaban a escondidas entre clases. “Ella fue mi primer amor. Mi primera novia y mi primer amor verdadero”, recordó Paul.

Desafortunadamente, fueron separados. Él tuvo que irse de la ciudad para acompañar a su hermana al altar en Nueva Escocia. Luego viajó para ver a su hermano en Toronto, donde consiguió un trabajo.

Después de un año, finalmente regresó, pero para consternación del joven, Florence se había ido a tomar un curso de enseñanza en la ciudad de St. Johns.

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ADIÓS, PERO NO DESPEDIDA

Tanto Paul como Florence se casaron, pero no entre ellos, sino con otras personas, con quienes compartieron décadas felices. Él contrajo matrimonio con una mujer encantadora llamada Helen, y permanecieron juntos durante 60 años.

Simultáneamente, su primer amor caminó al altar con Len, con quien estuvo casada durante 57 años. Ambos fueron felices en sus matrimonios hasta que sus cónyuges fallecieron, Helen de demencia y Len de cáncer.

LA VOZ DE UN VIEJO AMIGO

Harvey se enteró de que la esposa de Paul había muerto. Después de eso tomó el teléfono para enviar sus condolencias. Sintió también que a ambos los unía haber perdido a un compañero de vida.

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“El primer año después de que pierdes a tu pareja, es un año muy, muy solitario. Cada día festivo es un momento solitario”, expresó el hombre de 81 años.

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Era cerca del Día de San Valentín, una época del año especialmente dolorosa para las viudas y los viudos. Debido a esto, Paul había recibido con agrado la reconfortante llamada.

La pareja hizo clic instantáneamente y sus conversaciones telefónicas se hicieron más frecuentes y duraban horas.

UNA VIEJA LLAMA SE AVIVA

Poco después, Harvey condujo desde Wandsworth hasta Ontario, donde vivía Paul y donde ella solía vivir. Después de ser recibida con el letrero romántico escrito con tiza, los dos tórtolos estaban listos para casarse en tres días.

Sus familias estaban preocupadas por la naturaleza rápida de su noviazgo. Pero las preocupaciones se desvanecieron después de que presenciaron el profundo amor entre ellos en su boda.

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El 8 de agosto de 2020, los dos se casaron en una ceremonia íntima en la Iglesia Norval United en Georgetown, Ontario.

ENFRENTANDO DESAFÍOS JUNTOS

Florence pinta una hermosa imagen de su vida juntos. Afirmó que les encanta estar en la compañía del otro constantemente.

“Nos encanta estar aquí juntos. Es una persona muy cariñosa, muy cariñosa. Y amo cada momento que paso con él”, dijo la recién casada.

Más allá de la belleza de su dicha eterna, se han enfrentado a algunos desafíos. Paul está luchando contra el cáncer de estómago. Sin embargo, en el espíritu del amor verdadero, su esposa ha estado presente en cada paso del camino.

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Como dijo el ministro de la iglesia Paul Ivany, quien ofició su boda, estos dos conocen la verdadera definición del amor. Esto se debe a su experiencia con el matrimonio y la comprensión de los votos, como apoyarse durante la enfermedad y la salud.

“Estuvieron dispuestos a pronunciar esos votos de nuevo. No con la ingenua emotividad del amor joven, sino desde las profundidades de la experiencia vivida”, declaró Ivany.

Muchos de nosotros solo podemos soñar con el tipo de amor de toda la vida que estos dos novios de la escuela secundaria tienen el uno por el otro.

Frederick y Florence demuestran que nunca es demasiado tarde para que uno encuentre su cuento de hadas, incluso con canas y arrugas.

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