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Fuente: Facebook.com/shelley.t.pitts

"¡No puedo creer que realmente te encontré!": Madre biológica se reúne con hijo tras 33 años separados

Mayra Pérez
19 mar 2022
01:20
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Después de dar en adopción a su hijo recién nacido, una joven madre celebró en silencio todos sus cumpleaños y nunca se olvidó de él. Un día, se topó con algo que cambió por completo su vida.

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Algunas de las decisiones más complejas de nuestra vida nos persiguen por siempre. Pueden afectarnos emocionalmente e impedirnos vivir la vida al máximo. Es lo que le sucedió a Shelley Pitts de Texas cuando quedó embarazada a los 14 años.

Su reacción inicial fue de negación: era demasiado joven para tener un hijo. No sabía nada acerca de estar embarazada y no podía comprender los síntomas inusuales que sentía. Así que decidió seguir con su vida como si nada estuviese ocurriendo.

Sidney [izquierda]; Daniel Smith y Shelley Pitts [derecha]. | Foto: Facebook.com/shelley.t.pitts

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REALMENTE EMBARAZADA

Tres meses después, le contó todo a su novio, Sidney, quien demostró solidaridad y apoyo. Comenzaron a imaginar si el bebé sería un niño o una niña, a quién se parecería y qué nombre le pondrían. Sidney dijo que deseaba llamar al bebé ‘Sidney Jamal o Jamal Donnell’ si era un niño. Shelley, por su parte, quería llamar a su hijo ‘Elijah’.

Mientras se comportaban como futuros padres adolescentes, la joven pareja estaba asustada por las reacciones de sus padres, por lo que decidieron ocultarles todo.

Con el tiempo, el embarazo fue muy evidente a pesar de que la adolescente usaba ropa holgada para ocultarlo. Sus compañeros comenzaron a sospechar, en parte porque Sidney y Shelley habían compartido la noticia con sus amigos cercanos.

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Poco después, todos en la escuela supieron lo que estaba ocurriendo, incluidos los maestros. La pareja se convirtió en objeto de chismes y juicios. Esto ocurrió a finales de los 80, cuando todavía era excepcional y muy difícil ser una pareja interracial pública en Texas.

A ellos no les molestaban las miradas porque estaban enamorados y listos para superar los obstáculos. Él era un jugador estrella y un hombre guapo con una personalidad carismática. Sus amigos y maestros admiraban la confianza que exudaba.

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ES UN NIÑO

Muy pronto, el joven fue etiquetado como “el jugador de fútbol negro con una novia blanca”, según recoge Love what matters. Shelley era una jovencita introvertida, gordita y algo callada. Afortunadamente, la pareja de adolescentes se llevaba bien y él la valoraba como novia y mejor amiga.

Finalmente, ambos se armaron de valor para contarles a sus padres sobre el embarazo. Sus familias estaban profundamente dolidas, pero insistieron en que dieran a su bebé en adopción. Encontraron una agencia que accedió a tomar su caso especial al ser una pareja interracial.

A Shelley se le buscó un lugar para quedarse durante el resto del embarazo, y recibió la atención médica necesaria. Lamentablemente, se quedó sola y solamente hablaba con su familia y su novio a través de cartas. También supo que esperaba un niño.

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A su corta edad, le tocó vivir una difícil experiencia durante el parto, ya que debió afrontarlo totalmente sola. Su madre no pudo llegar a tiempo y los padres de Sidney no le permitieron estar a su lado. El 29 de marzo de 1988, a las 12:54 horas, Shelley dio la bienvenida a su hijo.

Mientras sostenía a su saludable bebé en brazos, sintió intensos instintos maternales. También notó que él tenía sus ojos y los labios de su padre. “Era perfecto, pero no estaba destinado a ser mío”, pensaba, mientras veía a su hijo irse con el asistente social.

La joven madre luchó por contener las lágrimas cuando salió del hospital. Se aseguró a sí misma que su hijo tendría una vida mejor. Pasó el tiempo, pero nunca pudo olvidar a su bebé. Cada año, el 29 de marzo, celebraba en silencio su cumpleaños.

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¿SERÁ FELIZ?

“Él tenía mis ojos y la sonrisa de su padre. Me preguntaba si era feliz”, comentó Shelley. Se casó a los 20 años y tuvo tres niñas. Posteriormente, se divorció, y siguió viviendo feliz como madre soltera.

En su corazón tenía un lugar especial reservado para su hijo, pero nunca le contó a nadie sobre la adopción. También tenía varias preguntas sin respuestas. La adopción había sido cerrada, por lo que no llegó a tener información sobre la familia adoptiva.

Sin embargo, supo que los padres adoptivos eran caucásicos y que había tomado algún tiempo para que fuera adoptado. También se enteró de que lo habían llamado Eric durante los cuatro meses que estuvo en crianza temporal.

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BÚSQUEDA EN LÍNEA

Cuando celebró el trigésimo cumpleaños de su hijo, Shelley comenzó a buscar en los sitios web de reuniones de adopción y en las páginas de Facebook. Esperaba que su chico sintiera el mismo anhelo de encontrarla. Hizo un perfil en un espacio que relacionaba a las personas con sus posibles coincidencias.

El 17 de marzo de 2021, se topó con algo inesperado. Tenía una coincidencia del 81 % con un hombre nacido el 29 de marzo de 1988 en Dallas, Texas. Había sido adoptado a los cuatro meses de edad, tenía ojos marrones, cabello castaño y etnia desconocida.

Después de buscar un poco más, encontró una dirección en Virginia y a las 11 p. m. en el cumpleaños número 33 de su hijo, encontró su nombre, Daniel Smith, en Facebook.

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ES MI HIJO

La foto de perfil mostraba a un joven moreno de tez clara, alto, delgado y con tres hijos. Shelley se desplazó por el perfil y vio otra foto del mismo joven parado en la nieve con un abrigo, y notó cuánto se parecía a ella y a Sidney,

Para confirmar sus dudas, le envió un mensaje al hombre que decía: “Feliz cumpleaños. Soy tu madre biológica. No sé de qué otra manera decir eso. Rezo para que respondas. No puedo creer que realmente te haya encontrado”.

Al no recibir respuesta de parte de Daniel, le envió un mensaje y una solicitud de amistad a su novia en Facebook. Finalmente, el 31 de marzo de 2021, él respondió y le dijo que le encantaría hablar con ella.

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Shelley tuvo un colapso emocional cuando se conectó con su hijo. Le contó sobre su padre, Sidney, quien había sido asesinado en 1992. Madre e hijo continuaron hablando por teléfono e intercambiando mensajes. Ella se sentía abrumada y al mismo tiempo temerosa de que Daniel pudiera odiarla por haberlo abandonado.

“Esto es casi como un sueño. Solo sé que te amo. Nunca me he enojado contigo”, respondió, dando consuelo a su madre biológica. Ella sintió una conexión instantánea con su hijo y juntos descubrieron su amor compartido por la luna y los árboles.

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Cuando Shelley les dijo a sus hijas que tenían un hermano mayor, se emocionaron y expresaron su deseo de conocerlo. El 29 de abril de 2021, Daniel viajó a Texas para conocer a su familia biológica. Compartió un largo y emotivo abrazo con su madre; ninguno quería soltarse.

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“Todo mi ser está completo de una manera que nunca imaginé que podría estar. Mi corazón está tan ridículamente lleno. Mi hijo está en casa”, escribió Shelley en su publicación sobre la conmovedora reunión. Los días siguientes estuvieron llenos de tiempo en familia, comida y charla interminable.

Shelley le mostró a su hijo una carta de su padre y le dijo cuánto lo amaba. Su despedida, cuando Daniel tuvo que regresar a Virginia, fue dolorosa para ambos, pero sabían que se volverían a ver.

HACIENDO NUEVOS RECUERDOS

Aunque Shelley se había perdido muchos de los primeros momentos en la vida de su hijo, estaba ansiosa por crear nuevos recuerdos y ponerse al día. Compartió una publicación en Facebook con Daniel y sus tres nietos en agosto del 2021.

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“Vivir con arrepentimiento no hace más que permitir que la negatividad llene un espacio, y yo no podía vivir allí. No hay nada más que amor, esperanza y un verdadero aprecio por la misericordia de Dios en este espacio”, decía el pie de foto.

Estamos encantados de que madre e hijo finalmente se hayan encontrado, y esperamos que sigan apreciando su tiempo juntos. Comparte esta historia con sus seres queridos si te llegó al corazón.

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