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Anciana ve a un niño sentado solo en el parque durante horas y se emociona al reconocer su rostro - Historia del día

Vanessa Guzmán
02 jun 2022
06:00
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Una anciana estuvo toda la tarde ocupada leyendo en un parque. Eventualmente, se percató de que un niño sentado frente a ella estuvo desatendido durante horas. Decidió acercarse a él y se dio cuenta de que se parecía a alguien que conocía.

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Olivia era jubilada, y pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo libros en el parque. Disfrutaba del aire fresco y encontraba alegría en las pequeñas cosas que veía allí, como parejas en pícnics, niños jugando con sus padres y perros corriendo.

Un día, se dio cuenta de que un niño pequeño estaba sentado en un banco frente a ella, completamente solo. Ella no le prestó mucha atención porque estaba muy interesada en el libro que estaba leyendo.

Mujer leyendo un libro. | Foto: Pexels

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Pasaron un par de horas y Olivia estaba lista para irse a casa. Había terminado de leer y estaba pensando en qué preparar para su cena.

Cuando estaba a punto de irse, se dio cuenta de que el mismo chico seguía sentado en el banco, sin la supervisión de un adulto. Faltaba poco para oscurecer, así que decidió acercarse a él para ver si esperaba o no a alguien.

“Niño, ¿dónde están tus padres? ¿Te vas a quedar aquí solo hasta que oscurezca?”, le preguntó.

El chico la miró y asintió. “Mi madre está trabajando. Ella me pidió que la esperara aquí mismo”, respondió.

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Olivia se sorprendió al ver la cara del niño. Le pareció extremadamente familiar: su cabello castaño claro, las pecas y sus ojos grises. Conocía a otra persona que tenía exactamente las mismas características.

"¿Cuál es el nombre de tu madre? ¿Y el tuyo?", le pidió Olivia al niño.

“El nombre de mi mamá es Sara, y mi nombre es Jacobo. ¿Y el tuyo?", le preguntó el niño a Olivia.

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Olivia se tapó la boca con la mano, sorprendida al escuchar el nombre del chico. Sabía que le resultaba familiar. Y ahora se dio cuenta de que no estaba equivocada y que su presentimiento era correcto.

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Niño jugando en la tierra. | Foto: Pexels

“No creo que debas estar aquí solo en la oscuridad, Jacobo. No es seguro. ¿Qué tal si espero contigo?”. Olivia sonrió, sentándose al lado del niño.

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Él asintió, complacido, con la idea de tener compañía mientras esperaba. “Gracias”, dijo, sacando un pequeño termo con agua de su bolso para tomar un sorbo.

"¿Tienes hambre?", le preguntó Olivia al chico. Volvió a asentir y dijo que no había comido desde la hora del almuerzo en la escuela, así que ella lo llevó al puesto de comida rápida del parque. Juntos disfrutaron de unos sándwiches y pretzels.

Olivia y Jacobo se conocieron y compartieron sus intereses. Descubrieron que a ambos les gustaba leer libros y les gustaban los animales.

Antes de darse cuenta, ya eran las 6:00 p.m. y Jacobo dijo que su madre debería llegar pronto. Regresaron al banco donde habían estado sentados y esperaron.

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Después de un par de minutos, una mujer pequeña con el mismo cabello castaño claro, pecas y ojos grises que el niño se paró frente a ellos. Cuando Olivia y la mujer se miraron a los ojos, Olivia pudo sentir que las lágrimas corrían por su rostro.

“Sabía que serías tú, mi querida Sara”, dijo.

"¡¿Olivia?!", expresó la mujer, sorprendida. "¿Cómo has estado?".

Mujer mayor sentada en un banco. | Foto: Pexels

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“Estoy bien, querida. ¿Y tú? Es tan bueno verte. Nunca pensé que te volvería a ver”, le contestó Olivia a la mujer.

“¿Ustedes se conocen, mamá? Esta amable mujer se quedó conmigo porque me vio esperándote solo”, intervino Jacobo.

Sara asintió con la cabeza y sus ojos se llenaron de lágrimas. “Si pudiera retroceder el tiempo, volvería al momento en que nos vimos por última vez, Olivia. Realmente lo haría".

"Me equivoqué al no necesitar una familia, Olivia. Estoy feliz de tener una familia en Jacobo, pero hubiera sido agradable crecer bajo tu cuidado".

"Está bien, cariño. Estoy feliz de verte como madre ahora. Este dulce niño es amable y respetuoso", dijo Olivia, tocando la cabeza de Jacobo.

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Jacobo, curioso por la conversación de adultos que estaban teniendo Olivia y Sara, decidió volver a hacer la pregunta. "¿Cómo es que ustedes dos se conocen?".

Oliva sonrió. "Esa es una larga historia. ¿Están esperando a alguien más? ¿Les gustaría cenar conmigo? Vivo al otro lado del parque", ofreció.

Jacobo miró emocionado a su mamá. "¿Podemos cenar con ella, mamá? ¡Por favor!", manifestó.

Mujer y niño caminando en el parque. | Foto: Pexels

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Sara asintió con la cabeza. "Solo somos nosotros dos. Vivimos en un parque de casas rodantes a un par de cuadras de distancia. Gracias por invitarnos a cenar. Sería bueno ponernos al día contigo".

Los tres caminaron hacia la casa de Olivia, donde ella les preparó unos deliciosos espaguetis con albóndigas. El corazón de Sara se derritió cuando Olivia le sirvió el plato.

"Este fue mi favorito de niña. No puedo creer que pueda volver a tenerlo para la cena", dijo. "Olivia solía hacerme un plato de espaguetis y albóndigas cada vez que me sentía triste, hijo. ¡Es lo mejor! Te gustará".

Entonces Sara decidió contarle a Jacobo la historia de cómo ella y Olivia se conocieron. "Hijo, Olivia solía trabajar en el orfanato donde crecí. ¿Recuerdas lo que dijo mamá? ¿Qué yo vivía en un hogar con muchos otros niños?", le preguntó a su hijo, y él asintió.

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"Verás, cuando tenía unos 16 años, me escapé de ese orfanato porque me enamoré de alguien: tu papá. Estaba tan cegada por ese amor que pensé que sabía lo que significaba. Les dije a todos que no necesitaba una familia, mientras tuve a tu papá", explicó.

"Recuerdo que cada vez que alguien hablaba de adopción, siempre decía '¡No necesito una familia! Mi novio Samuel puede cuidar de mí'".

"Pero papá nos dejó", precisó el niño con tristeza y Sara asintió.

"Sí, papá nos dejó. Olivia me quería adoptar cuando estaba en el orfanato. Fue la mejor tutora que he tenido: me trenzaba el cabello, me hacía espaguetis con albóndigas y me enseñó cómo cantar", compartió Sara, sonriendo a Olivia en el proceso.

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"Tú eras la hija que nunca tuve", estuvo de acuerdo Olivia. "Pero está bien, querida. La vida nos lanza obstáculos que están destinados a estar en nuestro camino. Si te hubiera adoptado, es posible que no hubieras tenido a Jacobo aquí, y estoy seguro de que él es tu mayor bendición".

Mujer joven compartiendo con anciana. | Foto: Pexels

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"Él es mi mayor bendición. La vida es dura y tengo dos trabajos para poder mantenerlo, pero no lo haría de otra manera. Él es mi vida ahora", dijo Sara, dándole un beso en la frente a su hijo, mientras devoraba su plato de espaguetis.

Jacobo sonrió, apreciando a su madre. "Te amo, mamá, pero en este momento, ¡también amo mucho este plato de espagueti! ¡Tienes razón, es delicioso!", dijo inocentemente.

Olivia estaba orgullosa de cómo había crecido Sara. Era una mujer madura que aprovechaba al máximo lo que la vida le daba. Asimismo, Sara estaba contenta de haberse cruzado nuevamente con Olivia, a quien siempre vio como alguien especial en su vida.

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"Me equivoqué al creer que no necesitaba una familia, Olivia. Estoy feliz de tener una con Jacobo, pero hubiera sido lindo crecer bajo tu cuidado. Siempre te he visto como la madre que nunca tuve", aceptó Sara.

Ella reveló que su novio, Samuel, la había dejado por otra mujer. Desde entonces, tenía que trabajar más para pagar el alquiler, los servicios públicos y otras necesidades básicas.

Al escuchar los problemas que Sara y Jacobo estaban experimentando actualmente, Olivia no dudó en hacer algo que siempre había querido hacer: acoger a Sara en su hogar.

"Si quisieras, me encantaría tenerte en casa como mi propia hija. Vivo sola y hay mucho espacio para ti y Jacobo", dijo.

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Sara no pudo evitar llorar al escuchar esto. Sentía que no merecía la amabilidad de Olivia, especialmente después de huir de ella la primera vez que se ofreció a adoptarla cuando era una adolescente.

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"Sería el mayor honor y bendición ser tu hija, Olivia. Jacobo también sería afortunado de tenerte como abuela", dijo, abrazando a la mujer mayor.

Persona preparando albóndigas. | Foto: Pexels

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Esa noche, Olivia no pudo evitar pensar que Dios le dio la oportunidad de cumplir sus deseos de tener una hija a través de Sara. Aunque su historia tardó años en cerrar el círculo, el destino permitió un nuevo comienzo para ella, para Sara y Jacobo como una familia feliz.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Nunca es demasiado tarde para un nuevo comienzo: Sara pensó que Jacobo era su única familia hasta que volvió a cruzarse con Olivia. Olivia no dudó en acoger a Sara, algo que siempre quiso hacer. Al final, los tres tuvieron un nuevo comienzo y una familia feliz que se amaba.

Familia no siempre significa sangre: Debido a que Sara creció en un orfanato, la idea de tener una familia era algo que no le interesaba. De hecho, la hizo fugarse y tener un hijo con un hombre que no la amaba genuinamente.

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Sin embargo, Olivia le mostró que el amor que sentía por ella eran puros y estaba dispuesta a ser feliz como una bonita familia.

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Este relato está inspirado en la historia de nuestro lector y escrito por un escritor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes son solo para fines ilustrativos. Comparte tu historia con nosotros; tal vez cambie la vida de alguien. Si desea compartir su historia, envíela a info@amomama.com.

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