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Mujer vestida de novia toca la puerta de un hombre: él escucha su historia y decide vender su casa - Historia del día

Mayra Pérez
03 jun 2022
16:20
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Para Will, su vida era vacía y sin sentido. Una eterna y aburrida rutina. Hasta una noche en que una mujer vestida de novia llamó con desesperación a su puerta y le dio un sentido a su existencia.

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Will se estaba preparando para otra noche aburrida en casa con sus bocadillos y un partido de fútbol. Alguna vez había imaginado que esa sería su vida ideal, pero la realidad es que era abrumador no tener metas por las cuales luchar, ni personas con las cuales compartir.

La independencia que siempre había defendido ahora se le hacía abrumadora. Fantaseaba con ver los partidos de futbol con algún hijo, o disfrutar de una cena especial con una compañera de vida.

Alguien apunta un control remoto hacia un televisor. | Foto: Pexels

Alguien apunta un control remoto hacia un televisor. | Foto: Pexels

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Pero en lugar de hacer algo al respecto, se limitó a sentarse en su sofá, encender el televisor, y sintonizar su programa favorito. De pronto, sonaron unos golpes frenéticos en su puerta. Sorprendido y curioso, fue a ver quien podría ser.

En la entrada vio a una mujer joven que llevaba un vestido de novia. Sus mejillas estaban surcadas por las lágrimas que habían arruinado su maquillaje, y su cabello era un desastre.

“¡Señor! ¡Por favor! ¡Ayúdeme! ¡Tiene que ayudarme! ¡Es urgente!”, dijo con tanta prisa que Will casi no pudo entenderla.

“Señora, ¿qué está pasando?”, le preguntó con calma.

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“¡¡Por favor! Es… mi esposo… íbamos a un hotel… está herido… nuestro carro… un árbol… ¡¡por favor!!”, continuó diciendo en forma atropellada. Will no lograba entender, pero dirigió su mirada hacia donde la joven señalaba.

Fue entonces cuando vio que un auto se había estrellado contra un árbol al otro lado de la calle y había un hombre herido en su interior.

“Oh, Jesús”, murmuró. Corrió a buscar su teléfono, y llamó al número de emergencias de inmediato. Luego, acompañó a la mujer hasta el vehículo para ver si podía auxiliar al hombre.

Paramédicos con paciente en una ambulancia. | Foto: Pexels

Paramédicos con paciente en una ambulancia. | Foto: Pexels

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Otros vecinos escucharon la conmoción y algunos se acercaron a ayudar, mientras otros observaron todo desde sus patios delanteros con expresiones preocupadas. Will intentó que la mujer se calmara, y le dio su suéter para cubrir sus hombros.

Algunos minutos después, llegó la ambulancia junto con los bomberos. Lograron sacar al herido de manera segura y le dieron los primeros auxilios, Revisaron a la novia, quien tenía algunas heridas menores.

Tras estabilizar al herido, lo introdujeron en la ambulancia para dirigirse al hospital. Cuando la novia estaba a punto de subirse para acompañarlo, se volteó y preguntó: “¿Puede venir con nosotros?”, mientras señalaba a Will.

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Los paramédicos negaron con la cabeza porque no había suficiente espacio en la ambulancia, y expresión de la novia parecía tan triste que Will dijo: “Te seguiré al hospital”. Ella asintió agradecida.

Él subió rápidamente a su automóvil y condujo hasta el hospital local. Al llegar, el herido estaba en quirófano para una cirugía de emergencia, y supo que la joven con traje de novia estaba fuera de peligro. Ambos se sentaron en la sala de espera.

Se mantuvieron en silencio por lo que pareció un largo tiempo, y finalmente ella logró calmarse y hablar con coherencia. “Siento mucho haberte hecho pasar por esto. Ni siquiera sabes mi nombre. Soy Sandra”, dijo, mirándolo con ojos tristes.

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“Soy Will. No tienes que disculparte. Me alegra haber podido hacer algo por ti”, respondió, ofreciéndole su mano para que ella se la estrechara. Ella sonrió y le contó un poco sobre ellos.

Pasillo en un hospital. | Foto: Pexels

Pasillo en un hospital. | Foto: Pexels

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Le dijo que se dirigían a un hotel cercano para pasar su luna de miel, y su GPS los había llevado a desviarse por el vecindario de Will. Pero su esposo, Richard, perdió el control del volante y se estrellaron contra un árbol.

Muchas horas después, los médicos finalmente salieron y les explicaron que todo había salido bien, y que aunque Richard había sufrido una grave lesión en la cabeza, esperaban que se recuperara con tratamiento y terapia.

De momento, lo habían dejado en la UCI y no podrían visitarlo por las próximas 24 horas.

“¿Qué voy a hacer?”, murmuró Sandra, una vez que el médico se marchó.

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“¿Qué quieres decir? Dijeron que Richard estará bien”, afirmó Will, confundido.

“Si, lo sé, y estoy feliz y aliviada por eso. Pero no tenemos dinero para esos tratamientos. Ni siquiera para la cirugía actual. Vivimos al día, económicamente, y nuestras familias no pueden ayudarnos”, expresó, llevándose la mano a la cara.

“Es horrible que piense en esas cosas en este momento. Richard está bien y eso es lo que debería importar ahora”, se lamentó.

Mujer joven con un vestido de novia. | Foto: Pexels

Mujer joven con un vestido de novia. | Foto: Pexels

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“Bueno, tu preocupación es legítima. Eres una persona realista. No seas tan dura contigo misma”, respondió Will, sin saber de qué otra manera consolarla. “Solo se me ocurre decirte que todo estará bien, porque tu esposo está vivo”.

Pasaron los días y Will comenzó a visitarlos en el hospital después del trabajo. Sandra siempre se alegraba de verlo, y eventualmente, él conoció a algunos miembros de la familia, quienes vinieron a ofrecer apoyo y compañía.

Sandra nunca les contó sobre sus preocupaciones económicas, y cada día se angustiaba más por ello. Will lo notaba y por una razón inexplicable, quería ayudarla de alguna manera.

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Acababan de casarse y se suponía que debían ser felices. Simplemente, no era justo que iniciaran su vida juntos endeudados. Y eso lo llevó a tomar una decisión.

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Llamó a su agente de bienes raíces, alquiló una casa pequeña y puso la suya en el mercado. La había heredado de sus padres y sabía que recibiría un buen monto por ella. Las ofertas le llovieron y fueron lucrativas. La vendió al mejor postor.

Días después del accidente, Richard se despertó y a Will le pareció que era tan encantador como su esposa. La amistad entre ellos se fortaleció, mientras el joven recibía fisioterapia y se fue recuperando lentamente.

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Hombre joven haciendo una llamada telefónica. | Foto: Pexels

Hombre joven haciendo una llamada telefónica. | Foto: Pexels

Cuando le dieron el alta, Will pagó la factura completa en forma discreta. Sin embargo, Sandra se enteró cuando acudió al hospital para conocer el monto de la deuda y saber sobre los planes de pago. Estaba sorprendida.

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“¿Por qué harías eso por unos completos extraños?”, le preguntó a Will.

“Durante muchos años he sentido que mi vida era vacía y sin sentido. No era infeliz, pero no tenía un propósito. Eso cambió a partir del momento en que tocaste la puerta de mi casa. Me sentí como un héroe para ustedes, y quería hacer más”.

“Odiaba la idea de que comenzaran su vida juntos con tantas deudas. Ahora los considero mis amigos y quiero que, por favor, acepten esto como un regalo. No quiero nada a cambio”, le explicó.

Nunca pudieron pagarle, pero la vida de Will nunca fue la misma. A partir de ese momento, ayudar al prójimo se convirtió en su razón de ser. Cada noche, después de servir como voluntario en diversas instituciones de ayuda a los desamparados, llegaba a su hogar cansado y feliz.

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Poco tiempo después, en una reunión con la pareja, conoció a Kiara, la hermana de Richard. Su actitud relajada y feliz atrajo la atención de la hermosa chica y pronto se hicieron inseparables.

Dos parejas comparten un momento feliz. | Foto: Pexels

Dos parejas comparten un momento feliz. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Nada genera tanta satisfacción y felicidad como ayudar al prójimo. Will vio a dos personas en apuros e hizo todo lo que estuvo a su alcance para ayudarlos. Finalmente, sintió que su vida tenía un propósito.

La vida es impredecible, para bien y para mal. Richard y Sandra iban llenos de felicidad a disfrutar de su luna de miel cuando sufrieron un terrible accidente. Will, por otro lado, estaba hundido en la rutina y la soledad cuando ellos irrumpieron en su vida, cambiándola para bien.

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