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Una niña dibujando| Foto: Shutterstock
Una niña dibujando| Foto: Shutterstock

Huérfana le muestra a hombre rico un dibujo de su abuela: él se desconcierta al ver la imagen de su madre - Historia del día

Georgimar Coronil
09 ago 2022
05:50

Un hombre rico se queda atónito cuando se encuentra con una niña huérfana que le muestra un retrato de su abuelita. La mujer de la imagen es su madre, y se pregunta por qué la pequeña se refería a ella como abuelita.

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Daniel Fernández tuvo una infancia difícil. Al crecer, había visto a su madre, Rita, trabajar como costurera. Debido al poco dinero que tenían, apenas podían llegar a fin de mes, así que Rita tomó la dura decisión de internar a su hijo en un orfanato dirigido por una congregación de monjas católicas de su ciudad.

Después de ver la pobreza y el hambre en su peor momento con sus propios ojos, Daniel sabía que tenía que hacer algo para cambiar el destino de su familia y salir del foso financiero. Así que, desde muy joven, aceptó trabajos esporádicos para pagar su educación. Tras dejar el orfanato, se matriculó en un instituto terciario y cursó estudios empresariales.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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El duro trabajo de Daniel dio sus frutos cuando estableció su negocio años después. Lo dio todo y construyó una empresa próspera. Sin embargo, Daniel nunca olvidó los sacrificios que Rita había hecho por él, y la cuidó en su vejez, al igual que ella había hecho con él.

Una ocasión, mientras paseaba por la ciudad, Daniel decidió visitar el orfanato en el que se había criado de adolescente. A menudo enviaba libros, juguetes, ropa nueva y muchos regalos a los niños a través del servicio postal, ya que siempre estaba desbordado por el trabajo, pero esta vez decidió ir personalmente.

Mientras su chófer estacionaba el auto frente a la residencia, Daniel sonrió, recordando cómo una vez había estado frente a esa puerta sin nada, salvo unos pocos céntimos en el bolsillo que le había dado Rita.

Ella se había disculpado diciéndole: "Lo siento, cariño. Tu madre no puede cuidar de ti, pero te desea una vida feliz. Espero que perdones a tu madre por esto".

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Daniel tenía entonces 12 años, pero entendía por qué su madre había tenido que dejarlo allí.

Al entrar en el sucio y ruinoso edificio, la cuidadora del orfanato, la hermana Julia, le saludó. "¡Oh, Daniel! ¡Eres tú! ¡Mírate, guapo! Nunca pensamos que te veríamos en persona pronto".

"¿Cómo ha estado, hermana Julia?", preguntó Daniel, abrazándola. "He traído algunos juguetes y libros para los niños, y pensé en conocerlos en persona hoy".

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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"¡Eso es maravilloso, querido! Le pediré a la hermana Natasha que reúna a todos los alumnos en una sala. Podemos...".

"Oh, eso no será necesario. No quiero molestar a los chicos; solo daré una vuelta por el lugar".

"Como quieras".

Mientras Daniel recorría el orfanato con la hermana Julia, pudo comprobar que no había cambiado mucho. Hizo una nota mental para que el viejo edificio fuera reparado pronto, de modo de que los niños pudiesen vivir más cómodamente.

Tras recorrer las habitaciones, Daniel se dirigió a la zona de juegos, y fue entonces cuando una niña, que no debía tener más de 6 años, se le acercó corriendo. "¡Oh! ¡Papá! Eres tú!", gritó y se abrazó a su cintura con sus pequeños brazos.

La hermana Julia lanzó a Daniel una mirada incómoda, y él se sonrojó. "No soy tu padre, cariño. Debes estar equivocada...", dijo.

Pero la niña se mostró inflexible. "¡Eres tú, papá! Lo sé. La abuela me lo dijo".

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Daniel se rio y se arrodilló frente a ella. "¿Ah, sí? ¿De verdad me parezco a tu padre? Entonces, ¿qué tal si conozco a tu abuela algún día? Quizás entonces ella pueda decirte que no soy tu padre".

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Daniel ciertamente no creyó a la niña y pensó que lo había confundido con otra persona, pero entonces, la pequeña se apresuró a entrar y regresó con su libro de arte y un dibujo.

"¡Esta es la abuela!", dijo, dándole a Daniel una fotografía y su dibujo. "Hoy he dibujado a la abuela. Se lo daré cuando venga a visitarme".

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Los ojos de Daniel se abrieron de par en par mientras miraba el retrato. "¿MAMÁ? ¿Cómo es posible?" No tenía ni idea de lo que estaba pasando, ni tampoco la hermana Julia. Sabía que Rita era la madre de Daniel, pero nunca la había visto reunirse con los niños del orfanato.

"¿Dónde encontraste esta foto, cariño? ¿Cómo te llamas?", preguntó Daniel.

"Soy Alicia. La abuela Rita me cuidaba cuando mamá se ponía enferma. Siempre estaba en su cama, durmiendo, así que la abuela me hacía la comida y me confeccionaba unos vestidos preciosos.

"Y entonces", los ojos de Alicia se llenaron de lágrimas. "La abuela me dijo que tenía que venir aquí porque mi mamá había muerto. Me prometió que vendría a verme pronto, pero nunca vino. Quiero volver con la abuela. La echo de menos...".

Completamente confundido por la historia de Alicia, Daniel decidió reunirse con su madre y averiguar qué estaba pasando. Cuando llegó a casa de Rita y le contó lo de Alicia, ella se puso a llorar.

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"¿Cómo está esa niña, Daniel?", le preguntó. "Hace tanto tiempo que no la veo. La artritis me ha estado molestando últimamente. De otro modo, habría ido a verla".

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

"¿Quién es ella, mamá?", preguntó Daniel, confundido. "¡No deja de llamarme papá! Ni siquiera la conozco".

"Bueno, cariño", dijo Rita. "No es culpa de ella. Cuando la madre de Alicia estaba enferma, yo la cuidaba. Ella se dirigía cariñosamente a mí como abuela. Un día, estaba viendo tu entrevista en la televisión, y cuando te vio, dijo: '¡Abuela! ¡Es tu hijo! Es mi padre'".

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"Me reí y le dije: 'Sí, lo es, Alicia'. Tal vez por eso te llamó papá. Es una niña sin madre, Daniel. Su padre no era un buen hombre. Dejó a Alicia y a su esposa a su suerte”.

"Después de la muerte de su madre, los servicios sociales enviaron a Alicia a un orfanato. La niña y su madre vivían en la casa de enfrente. Ojalá pudiera volver a verla".

Cuando Daniel conoció la historia de Alicia, se sintió fatal por ella. Su infancia, en cierto modo, no fue muy diferente a la suya. Ella se vio obligada a vivir una vida sin familia, al igual que él cuando era niño.

Así que Daniel se decidió. Iba a adoptar a Alicia y a darle una buena vida. Se dirigió al orfanato y comenzó los trámites.

Como en el orfanato conocían bien a Daniel y este tenía un historial limpio, los documentos no tardaron en completarse. Alicia estaba por fin en casa con su abuela Rita y su padre Daniel, a quien ya quería mucho.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

  • Todos los niños merecen una infancia feliz: Daniel, que pasó una infancia miserable, sabía lo que se siente al crecer sin amor. No quería que Alicia pasara por lo mismo y la adoptó.
  • No elegimos a nuestra familia. Son un regalo de Dios para nosotros: Aunque Alicia nació con su madre y su terrible padre, Dios tenía otra familia planeada para ella. Cuando finalmente formó parte de esa familia, fue muy feliz.

Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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