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Papá soltero ayuda a anciana a cortar el césped y poco después recibe una llamada de su abogado - Historia del día

Mayra Pérez
06 sept 2022
19:00
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Juan vio a su vecina con problemas para cortar el césped y se detuvo para ayudarla, con su hijo a cuestas. La anciana quedó muy agradecida y poco después, él descubrió que ella era una hacedora de milagros.

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“Vamos a pedir pizza cuando lleguemos a casa esta noche. ¿Qué te parece?”, le preguntó Juan a su hijo, Andy, que estaba sentado en el asiento de su automóvil jugando con su tableta.

El niño solo murmuró algo, y Juan suspiró. Regresaban a casa del consultorio del psicólogo pediátrico y él no tenía idea de cómo pagaría los tratamientos que Andy necesitaba.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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Su hijo estaba muy afectada por la muerte de su madre ocurrida un año atrás. Apenas hablaba, y Juan estaba muy preocupado por su desarrollo. El pediatra sugirió un psicólogo, pero el seguro laboral de Juan no lo cubría y las citas costarían $2.000 adicionales al mes.

Suspiró mientras giraba hacia su calle, pero redujo la velocidad del auto cuando vio a la señora Nieves agachándose y cortando el césped con un par de tijeras de jardinería.

Juan miró por el espejo retrovisor; su hijo seguía concentrado en la tableta. “Oye, ¿Qué tal si ayudamos a nuestra vecina a cortar el césped?”, preguntó. Detuvo el auto por completo frente a la casa de la vecina.

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Andy levantó la vista de su tableta y Juan sonrió. “Vamos, hijo”, dijo, bajando del vehículo. Ayudó a su hijo y dejaron su tableta.

“¡Señora Nieves! ¿Necesita ayuda?”, preguntó Juan mientras caminaba hacia la dama, sosteniendo la mano de su hijo.

“¡Oh! Juan, querido. ¡Claro que si! Simplemente, no sé cómo funciona la cortadora de césped”. La mujer sonrió, con una mano sosteniendo su espalda baja como si tuviera dolor.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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“Podría haberme llamado, señora Nieves. Con mucho gusto la habría ayudado, aunque hoy estuvimos en la ciudad”, respondió Juan, sonriendo. “¿Dónde está la cortadora de césped?”.

“En el garaje. Oye, Andy. ¿Por qué no nos sentamos tú y yo en mi porche y comemos unas galletas?”, le preguntó al niño, quien asintió. Juan creyó ver el atisbo de una sonrisa ante la mención de las galletas, pero no estaba seguro.

Andy siguió a la señora y esperó a que sacara las galletas al porche, mientras Juan iba al garaje a buscar la cortadora de césped.

El jardín estaba muy cubierto de maleza, por lo que el trabajo tomó bastante tiempo; en algún momento, Andy se subió a los hombros de su padre y fingió ayudar. Pero rápidamente volvió a comer más galletas.

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La señora Nieves palmeó el hombro de Juan, sorprendiéndolo. “Andy se quedó dormido con todo este ruido”, dijo en voz baja. “¿Cómo le está yendo?”.

“No ha sido fácil, vecina. La muerte de mi esposa fue... terrible para él. Es asombroso lo que los niños pueden entender incluso a su edad. De hecho, acabamos de regresar de nuestra primera cita con un psicólogo infantil”, reveló Juan.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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Casi de inmediato, le contó todos sus problemas actuales, incluso el hecho de que no podía pagar los tratamientos.

“¿No hay nadie que pueda ayudarte?”, preguntó la anciana.

“No. El resto de nuestra familia también está luchando con el dinero. Estos son tiempos difíciles, señora Nieves”, respondió Juan y finalmente terminó de trabajar.

“Gracias por esto, querido. ¿Por qué no se quedan a cenar?”, ofreció.

"Nos encantaría, pero le prometí noche de pizzas a Andy y ambos estamos muy cansados. Estoy a la orden siempre que necesite cortar el césped de nuevo”.

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Recogió a su hijo, lo instaló en el automóvil y se fueron a casa, que estaba a solo cinco casas de distancia.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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La señora Nieves se despidió de ellos, pero en su mente seguía recordando toda su conversación.

Unos días después, Juan recibió una llamada de un número desconocido y frunció el ceño cuando atendió. “¿Hola? ¿Señor Collado? ¿Juan Collado?”, preguntó una voz masculina.

“¿Sí?”.

“Soy el abogado que representa a su vecina, la señora Nieves, en la venta de su casa actual. Necesito hablar con usted”.

Juan alzó las cejas. “No sabía que se iba a mudar”, dijo.

“Sí, bueno. La señora Nieves finalmente consiguió un comprador, y la venta avanza rápidamente. Voy a necesitar su información bancaria”, continuó el abogado con una actitud sensata.

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“No entiendo. ¿Qué tiene que ver conmigo esa venta?”.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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“¿La señora Nieves no se lo dijo? Le está dando $100.000 de las ganancias de la venta. Como una “herencia”, pero quiere que la reciba de inmediato”, explicó el abogado, y Juan se quedó boquiabierto.

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“Yo... eso es tan generoso”, susurró al teléfono, y de repente sonó el timbre. La señora Nieves estaba justo afuera con una amplia sonrisa. Juan señaló que estaba al teléfono.

“Sí, lo es. De todos modos, por favor envíeme los detalles lo antes posible y podemos proceder con la transferencia. Gracias”, finalizó el abogado y colgó.

Antes de que la señora Nieves pudiera decir una palabra, Juan se acercó a ella y la abrazó con fuerza, con los ojos llenos de lágrimas. Ella le palmeó la espalda durante mucho tiempo.

Hablaron durante horas ese día, y Juan le agradeció profusamente. También prometió visitarla a donde fuera, y ella se rio.

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El dinero se destinó al tratamiento de Andy y, finalmente, el niño comenzó a mejorar. Cuando asistió al preescolar, podía hablar, reír y jugar con los demás. Juan sabía que nada de eso hubiera sucedido sin la generosa ayuda de la señora Nieves.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Ayudar a otros puede cambiar tu vida. Juan se detuvo para ayudar a la anciana a cortar el césped a pesar de todas sus preocupaciones y recibió un gran regalo a cambio.

Los niños son más intuitivos e inteligentes de lo que piensas. A pesar de la corta edad de Andy, la muerte de su madre le afectó profundamente. Afortunadamente, Juan le consiguió el tratamiento que necesitaba.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

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