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VidaReligión

01 de septiembre de 2021

Por qué algunos entierran una estatuilla de San José en el patio cuando intentan vender su casa

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A veces puede costar un poco encontrar comprador para una casa. Algunas personas recurren a buscar un poco de ayuda celestial para conseguirlo.

En el santoral, San José es el santo patrón de la carpintería y, por extensión, de los inmuebles y las casas. Por este motivo, es una creencia extendida que el santo puede ayudar mucho a la hora de vender una propiedad.

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A veces vender una casa puede ser todo un desafío. Después de todo, los bienes raíces son inversiones de mucho dinero, y se convierten en parte muy importante de la vida de las personas, así que hallar la persona correcta para la casa (¡o viceversa!) puede llevar tiempo.

Algunos consejos de los vendedores de bienes raíces apuntan a lo enteramente racional: son clásicos los de aprovechar el momento del día y la estación del año en que el sol favorece los ambientes principales, o con tomarse el trabajo de limpiar, perfumar y decorar la propiedad para mostrarla.

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También se suele recomendar cocinar pan o galletas un rato antes, para que haya un agradable aroma a hogar que ayude a la gente a imaginar una nueva vida entre esas paredes. Sin embargo, a veces nada de esto basta, y entra la necesidad de recurrir a actos de fe.

Una práctica muy extendida es confiar la venta de la casa a San José. Se trata de un ritual sencillo que hunde las raíces en la sabiduría popular. Según se cuenta, desde el medioevo que se registran casos en los que elevar una plegaria al santo y enterrar una medalla o efigie suya ayuda a este tipo de transacciones.

Para el fin, debe tratarse de una estatuilla de San José sin el niño. Es habitual que se usen representaciones del santo en su oficio de carpintero.

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Además, la estatuilla debería estar cabeza abajo, y en el jardín delantero o dentro de una maceta cercana a la puerta, de tratarse de un apartamento. Tras la venta, la pieza debe ser desenterrada y puesta en un lugar de honor.

Algunos aseguran que el santo "se da prisa" por salir de esa situación tan incómoda. Otros, en cambio, se muestran más racionales y sostienen que es la mera fuerza de lo ritual lo que predispone mejor al vendedor.

Sea como fuere, los testimonios de propiedades muy difíciles de vender que han hallado a su comprador de inmediato tras el entierro de la estatuilla abundan. Muchos agentes inmobiliarios confían en el poder del santo para ayudar en sus negocios, y las tiendas de artículos religiosos suelen vender este tipo de imágenes a montones.

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¿Has enterrado un San José para vender tu casa alguna vez? ¿Lo harías, o tienes otros rituales para mostrar tu casa? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!

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