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06 de agosto de 2021

Mi mamá me cambió por su novio y se acordó de mí muchos años después - Historia del día

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La madre de Diana la dejó con sus tíos mientras viajaba por Europa, conociendo a varios hombres durante sus viajes. Ella esperó a que regresara, pero se dio cuenta de la verdad cuando se reunieron después de varios años.

“Mamá, quiero ir contigo”, dijo la pequeña Diana mientras veía a su madre, Erika, tomando sus maletas.

"Lo siento, niña. Es un viaje de negocios. No puedes venir conmigo esta vez. Te prometo que cuando regrese, iremos juntas a Disney", le dijo Erika a su hija.

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"Pero, ¿dónde me quedaré?", preguntó Diana.

"Vivirás con tu tía Karina y tu tío Roger. ¿No es emocionante? Mi hermana te ama mucho", explicó Erika. Llevó a la pequeña Diana a la casa de sus tíos y se despidió de todos.

"Te vas a divertir tanto aquí que cuando tu mamá regrese, no querrás irte con ella", le dijo su tío. Diana se divirtió mucho, pero los días se convirtieron en semanas y su madre apenas la llamaba esporádicamente.

Erika prometió regresar pronto con muchos regalos para ella, pero nunca sucedió. Pasaron los años y Diana se acostumbró a vivir con sus tíos. Sin embargo, todos los días se sentaba a esperar el regreso de su mamá. Hasta que recibió una llamada.

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"Lo siento, niña. Me quedaré aquí porque conocí a un hombre maravilloso y nos vamos a casar. Italia es hermosa", explicó su madre.

"Está bien, pero algún día me iré a vivir contigo a Milán, ¿verdad?", preguntó Diana.

"No es posible en este momento. Tienes que terminar la escuela. Todo aquí es diferente, así que lo mejor es esperar para que asistas a la universidad acá. ¿Cómo suena eso?", dijo Erika. La chica estuvo de acuerdo, pero estaba decepcionada.

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Ella estaba emocionada por ver cómo sería su nuevo hogar, y quería conocer a su padrastro. Pasaron algunos años más y Diana se dio cuenta de que su mamá no tenía ninguna intención de recibirla en Milán. Bloqueó las llamadas de su madre y le dijo a su tía que nunca volvería a hablar con esa mujer.

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Sus tíos se habían convertido en sus verdaderos padres, y nada podría cambiar eso. Pero durante su último año en la escuela secundaria, su tía Karina entró a su habitación con el teléfono en la mano.

"Cariño, es tu madre. Por favor, atiende esta llamada. Ella realmente quiere verte", explicó su tía. Diana aceptó de mala gana y atendió.

"¿Hola?", dijo después de poner el teléfono en su oído.

"¡Querida!", exclamó su madre. "Ha pasado tanto tiempo. ¡Creo que es hora de que vengas a Milán! Tu padrastro quiere conocerte y recorreremos las universidades. ¡Es tan emocionante! Además, te encantarán los chicos italianos. Son muy lindos y coquetos".

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Sus tíos la animaron a ver a su madre. “Nunca se sabe, Diana. Esta es tu oportunidad de conocer Europa y tal vez puedas arreglar las cosas con ella”, dijo su tía.

Diana tomó una decisión, hizo sus maletas, y se fue. No estaba segura de este viaje, ya que Erika se había convertido en una completa extraña para ella. Pero, con suerte, su tía tendría razón. No podía perder la oportunidad de conocer Europa.

No esperaba, sin embargo, que su mamá frunciera el ceño apenas se vieron. "¿Qué llevas puesto?", preguntó Erika con desdén.

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"Hola, madre. ¿Qué quieres decir? Acabo de bajarme de un avión. Llevo ropa cómoda", dijo Diana en su confusión.

"Bueno, eso no sirve. No puedes ver a mi esposo con ese aspecto. Te daré algo cuando lleguemos a mi casa", dijo Erika.

Dentro del auto, su madre habló sobre su vida y no le hizo ninguna pregunta a Diana a menos que fuera para criticarle algo. “Estás más gorda de lo que esperaba, pero está bien. Te pondremos a dieta y lo resolveremos”, dijo Erika mientras hablaba con ella misma.

Diana se vio obligada a usar un vestido extravagante para cenar con su padrastro, quien aparentemente era un hombre de negocios de la ciudad, importante y sumamente rico. Pero Diana odiaba cada momento y deseaba no haber ido a ese viaje.

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En la cena, su padrastro apenas le prestó atención más allá de saludarla y pedirle que le pasara la sal. Se suponía que estaba ahí para conocerlo, pero toda la situación era confusa. La peor parte fue la forma empalagosa en la que su madre se comportaba frente a él.

"Cariño. Te quedarás aquí de ahora en adelante, y lo pasarás de maravilla. Esta ciudad es mucho mejor que nuestra antigua ciudad", dijo Erika después de una hora de esta cena incómoda.

"¿Qué? Pensé que esto era solo una visita para decidir acerca de la universidad", preguntó Diana rápidamente.

"Eso no tiene sentido. Te vas a quedar aquí. Tu padrastro siempre quiso tener hijos, y como ahora soy demasiado mayor, tú bastarás", dijo su madre con indiferencia. Esa era la verdadera razón por la que Erika la había invitado.

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Pero Diana no pudo soportarlo más. "Oye, mamá. ¿Puedes darme algo de dinero para un taxi? Quiero explorar el centro", preguntó. Su madre dudó momentáneamente, pero tenía demasiado miedo de verse mal frente a su esposo como para decir que no.

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La verdad es que ella no quería ir al centro en absoluto. Tomó un taxi hacia el aeropuerto y cambió su boleto de regreso por el vuelo más inmediato a casa. Después de varias horas, llegó a la casa de sus tíos con una sonrisa.

"¿Qué estás haciendo aquí, cariño?", preguntó su tía. Su tío estaba igualmente sorprendido de verla de regreso.

"No soportaba estar allí más tiempo. Ustedes son mis padres. Ella solo quería lucirme con su esposo porque no puede tener más hijos", dijo Diana.

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"Oh cariño. Sabes que siempre tienes un hogar con nosotros", dijo el tío Roger y la abrazó. Y la chica se olvidó de Erika para siempre porque ya tenía un hermoso par de padres.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Las personas que siempre están a tu lado son tu verdadera familia: Diana supo desde el principio que sus tíos se habían convertido en sus verdaderos padres.

Confía en tus instintos: Ella no quería darle a su madre una segunda oportunidad, pero lo intentó. Desafortunadamente, sus instintos originales resultaron ser ciertos.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirar buenas acciones.

Este relato está inspirado en la historia de un suscriptor, pero fue escrita por un redactor profesional. Todos los nombres han sido modificados para proteger las identidades y garantizar su privacidad. Si deseas compartir tu historia con nosotros, envíala a info@amomama.com.

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