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17 de octubre de 2021

Enfermera asegura que fue obligada a renunciar a su empleo por usar una cruz y demanda al hospital

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Una enfermera está demandando a su lugar de trabajo tras haber sido obligada a renunciar por llevar un "artículo inapropiado". Un centro cristiano de ayuda legal apoya su caso.

Mary Onuoha, una enfermera nigeriana que vive en Londres, pasó los últimos 18 años trabajando en el Hospital Universitario Croydon. Onuoha también es fiel creyente en Dios.

Como devota cristiana, siempre lleva un pequeño crucifijo alrededor del cuello. Pero esta prenda terminaría provocando muchos problemas con sus supervisores en el hospital.

Enfermero sostiene estetoscopio. | Foto: Pexels

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Al principio, el jefe de su departamento le dio una simple advertencia sobre el uso de joyería. Pero le dijo que si usaba el crucifijo en el área clínica, él alertaría al personal de seguridad.

Sin embargo, Onuoha notó que otros miembros del personal usaban joyería y objetos religiosos sin ser cuestionados, así que ignoró la advertencia. En 2018, volvieron a pedirle que dejara de usar el crucifijo, por violar el código de vestimenta.

Una vez más, Mary se negó, lo cual provocó un mayor ensañamiento en su contra. El hospital insistía en que su pendiente era un riesgo de seguridad y sanitario, y llegaron a correrla de pabellones quirúrgicos.

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Eventualmente, la junta directiva abrió una investigación en su contra, tras lo cual fue suspendida. Poco después, volvieron a contratarla, pero como recepcionista en vez de enfermera.

Mary decidió ser enfermera luego de que su hermano muriera de sarampión en Nigeria. La salud era su pasión. En este momento, la devota mujer sintió que no le quedaba más remedio que renunciar.

Entregó su carta de renuncia en agosto de 2020. Posteriormente, demandó al hospital y a la junta directiva, alegando discriminación, acoso, victimización y despido injusto.

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Personal médico y crucifijo. | Foto: Pexels

Onuoha afirma que su crucifijo no viola ninguna de las políticas. Las reglas del código de vestimenta indican que las prácticas culturales o religiosas serán tratadas con respeto mientras sigan las regulaciones de salud y prevención de infecciones.

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La enfermera explica que un crucifijo no es una amenaza sanitaria, y que el resto del personal usa joyería sin problemas. Es por eso que Mary sospecha que las acciones del hospital fueron un ataque en contra de su religión.

"Esto siempre ha sido un ataque contra mi fe. Mi cruz ha estado conmigo por 40 años. Es parte de mí, y de mi fe. Y nunca le ha hecho daño a nadie", dijo la enfermera.

La organización Christian Legal Center ofreció representación legal gratuita para la mujer. Consideran que el hospital violó sus derechos humanos al entorpecer el libre ejercicio de su fe.

Por los momentos, las autoridades a cargo del hospital no se han pronunciado sobre esta demanda.

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