Historias Inspiradoras

18 de octubre de 2021

Hija le prohíbe a su madre anciana entrar a su casa porque intentó robarle a su hijo - Historia del día

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La madre de Mariana, Elisa, quería tener un nieto que se llamara Jacobo. Pero su marido no estaba de acuerdo. Elisa se entrometía en cada aspecto de la crianza, y se negaba a aceptar sus límites.

Mariana y Ricardo estaban anhelando conocer a su primer bebé, pero decidieron esperar al parto para saber el sexo. Elisa, la mamá de Mariana, no estaba de acuerdo, pues quería saberlo todo sobre su nieto. 

"¿Y si llamo a su doctor y averiguo yo? Así puedo hacerles un baby shower como Dios manda, y de pronto hasta la fiesta para revelar el sexo", dijo Elisa con emoción.

Mujer embarazada. | Foto: Shutterstock

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"No, mamá. Ya tomamos nuestra decisión. Tienes que respetar nuestros deseos"; dijo Mariana, frustrada.

"Es que estoy emocionada por mi nieto o nieta. No es mi culpa, y tengo más experiencia que ustedes dos. Deberían hacerme caso", dijo Elisa, con el ceño fruncido.

"Sé que tiene más experiencia, pero este es nuestro bebé. Somos los padres, y tomamos una decisión", dijo Ricardo. Él no odiaba a su suegra, pero la señora estaba cada vez más irritante desde que anunciaron el embarazo.

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Les costó mucho que Elisa se fuera de su casa esa noche. Cuando por fin se marchó, ambos celebraron aliviados. "No debimos habernos mudado tan cerca de tu madre", comentó Ricardo.

Mujer embarazada y esposo. | Foto: Shutterstock

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Mariana y Ricardo se conocieron en una universidad en la gran ciudad. Tras la graduación, se mudaron al pueblo de Santa Bárbara para estar más cerca de la familia de Mariana.

Al principio, parecía una gran decisión. No tendría que estar constantemente preocupándose por una mujer mayor viviendo sola a miles de kilómetros de distancia. Pero ahora, comenzaban a arrepentirse.

"Lo sé, cariño. Pero bueno, es su primer nieto", dijo Mariana, tratando de aliviar a su marido.

Al día siguiente, Elisa regresó y los impactó. "¡El nombre del bebé tiene que ser Jacobo, como mi padre!", exclamó Elisa.

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"Mamá, no hemos elegido el nombre, y todavía no sabemos ni el sexo", respondió Mariana gentilmente.

"Pero es que Jacobo es perfecto, y así no tienen que preocuparse más por el nombre. ¡Te quité ese estrés de la vida!", siguió Elisa.

Madre insistente e hija hastiada. | Foto: Shutterstock

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"¿Y si el bebé es una niña?", preguntó Mariana.

"¡No! Yo tengo el presentimiento de que va a ser un niño. Tienes la barriga muy alta. Estoy segura. ¡Por fin vamos a tener un varón en la familia!", exclamó Elisa.

Mariana sabía que su madre siempre había querido tener un niño, pero estaba pasándose de la raya. Y a Ricardo no le iba a gustar ese nombre. Pero decidió no confrontarla por el momento. "Ya veremos, mamá", respondió.

Mariana y Ricardo tuvieron un varón. Le pusieron Andrés, porque a ambos les gustaba mucho ese nombre. Elisa se quejó mucho al respecto, pero ellos no le prestaron atención.

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Mariana pensó que toda su molesta conducta había llegado a su fin. Pero cada vez que Elisa iba a visitarlos y jugaba con el bebé, le decía Jacobo.

Al principio, pensaron que era un error inocente. Pero siguió haciéndolo, una y otra vez, sin importar cuántas veces la corrigieran. Ricardo comenzó a ignorarla y evitarla cuando estaba de visita.

Abuela con nieto. | Foto: Shutterstock

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"Deberían dejarme al bebé por un fin de semana", sugirió Elisa un día. "Puedo llevármelo a casa y así ustedes podrían descansar. Yo puedo cuidarlo y hacer que se duerma fácilmente", dijo.

A ninguno de los dos les gustó la idea. Tampoco les gustó el tono de Elisa, como implicando que ella fuese mejor que ellos. Rechazaron la oferta, pero ella igual trató de llevarse al bebé varias veces, diciendo que era un paseo, o que ya volverían.

Mariana ya estaba harta de la situación, especialmente porque el recién nacido no la dejaba dormir bien. Decidió darle un buen regaño a su madre para escarmentarla.

Al principio, parecía haber funcionado. Mariana oyó a su madre decirle Andrés al bebé, y su actitud era diferente. Se portaba mejor, y respetaba sus límites.

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Mariana pensó que todo había vuelto a la normalidad. Así que un día, cuando Ricardo la invitó al cine y luego a una cena romántica, le pidió a su mamá que cuidara a Andrés.

"¡Por supuesto! Ustedes han estado demasiado ocupados. ¡Vayan, diviértanse!", dijo Elisa con una gran sonrisa.

Mujer mayor frente a casa. | Foto: Shutterstock

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"De acuerdo, mamá, si necesitas algo, nos llamas, ¿sí?", dijo Mariana. Elisa le dijo que no se preocupara, que todo estaría bien. La pareja partió en su auto camino al cine.

Pero Elisa tenía otros planes. "Ese par no puede criar a un niño tan bello. Me lo voy a llevar y lo voy a criar", se dijo a sí misma, corriendo por la casa y empacando las cosas de su nieto. Preparó un bolso y salió al frente de la casa.

"Mamá, olvidamos mi teléfono móvil", dijo Mariana. "¿Qué...", comenzó a preguntar, antes de quedar paralizada y enmudecida al ver a su madre sujetando todas las posesiones de Andrés.

"¿¡QUÉ ESTÁ HACIENDO!?", gritó Ricardo.

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"¡Nada! Vamos a dar un paseo porque eso siempre ayuda con Andrés. Los bebés se duermen de una vez en un paseo", mintió Elisa.

"Mamá, ¡dame al bebé ahora mismo!", dijo Mariana 

Mujer joven gritando. | Foto: Shutterstock

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"No... es que, yo... ustedes no entienden... yo puedo hacerlo mejor", balbuceó Elisa. Finalmente, Ricardo corrió hacia ella y tomó a Andrés firme pero delicadamente.

"¡Váyase de nuestra casa inmediatamente, antes de que llame a la policía!", espetó Ricardo antes de llevarse a Andrés al interior de la casa.

Elisa miró a su hija con los ojos llenos de lágrimas. "Yo no... No sabía... Es mi bebé... Yo lo puedo criar mejor", continuó balbuceando.

"¡No es tu bebé! Mamá, necesitas ir a terapia. ¡Vete ahora mismo! No eres bienvenida en esta casa", dijo Mariana, y corrió detrás de Ricardo.

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Elisa se fue, y no la vieron por muchos meses. Pero la tía de Mariana le contó que Elisa comenzó a ir a terapia para superar sus problemas.

Luego de varios años de progreso, Mariana y Ricardo finalmente dejaron a Elisa ver a Andrés de nuevo. Pero jamás volvieron a dejarlo solo con ella.

Familia feliz. | Foto: Shutterstock

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Ponle límites a tu familia. Los parientes deben respetar tus decisiones, especialmente sobre tus propios hijos.

Mantente atento a las alertas rojas. Mariana quería creer lo mejor de su madre a pesar de las claras alertas rojas, por lo que bajó la guardia muy fácilmente y llegó a lamentarlo.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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