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Padres notan que su hija se vuelve solitaria y descubren que perdió la memoria - Historia del día

Vanessa Guzmán
04 feb 2022
18:40
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A los 16, Carol se lastimó durante una de sus prácticas de porristas. Todos pensaron que estaba bien, pero se equivocaron. Empezó a perder la memoria y los médicos revelaron algo que no podían creer. Luego ocurrió una tragedia en la familia y la chica volvió a cambiar.

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“Lo siento, señor y señora Martínez. Pero existe la posibilidad de que su hija no recuerde nada más allá de hoy”, reveló el Dr. William sobre el impactante diagnóstico de la adolescente.

Dos semanas atrás, Carol se había caído durante su práctica de porristas. Se puso de pie y siguió como si nada hubiera ocurrido. Pero esa noche, sus padres notaron cómo se estremecía cada vez que hablaban y no procesaba sus palabras rápidamente.

Joven sentada frente a una ventana cubierta por cortinas. | Foto: Shutterstock

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Comenzó a encerrarse en sí misma y no quiso hablar con sus padres por el resto del día. Al día siguiente, apenas reconoció a sus papás y pasó la mayor parte del tiempo en su habitación.

Pero cuando su madre entró para preguntarle cómo se sentía, la adolescente preguntó: "¿Por qué?". Su mamá le recordó amablemente el accidente y Carol no tenía idea de lo que estaba hablando.

El Sr. y la Sra. Martínez no sabían qué pensar y decidieron llevarla al hospital. Los médicos ordenaron varias pruebas neurológicas, así como una evaluación psicológica.

Después de dos semanas de exámenes, el Dr. William finalmente tuvo un diagnóstico, pero era difícil de creer. Carol estaba en la habitación con ellos y no podía procesar lo que el médico decía. "No entiendo. Fue solo una pequeña caída. Recuerdo haberme levantado hoy y seguir practicando”, dijo la chica.

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“Carol, te lesionaste hace dos semanas, no hoy. Estamos bastante seguros de que sufre de amnesia anterógrada, y parece que cuando se despierta por la mañana, piensa que es el mismo día en que se lesionó”, explicó el médico con cuidado.

La adolescente se llevó la mano a la boca y trató de no llorar. "Esto no puede estar pasando", susurró, conteniendo sus emociones.

“Pero Dr. William, debe haber algunos medicamentos o una cirugía para tratar de arreglar esto, ¿verdad?”, preguntó la señora Martínez.

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El médico frunció los labios y sacudió la cabeza. “Desafortunadamente, el cerebro sigue siendo un misterio para todos nosotros. No hay nada que podamos hacer por ahora, excepto esperar”, precisó.

Médico leyendo sus anotaciones. | Foto: Pexels

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“En este momento, mi única sugerencia es que Carol venga a terapia dos veces por semana, pero necesita llevar un diario de todo lo que sucede cada día. Y, por supuesto, no más porristas ni deportes de contacto en absoluto”.

Los Martínez se miraron preocupados y Carol no pudo contener las lágrimas por más tiempo. Llegaron a casa ese día y escribieron todo lo posible sobre el diagnóstico en un cuaderno. Por suerte, la joven recordaba todo lo que había sucedido antes de su accidente.

Carol tuvo que dejar de ir a la escuela porque, en su estado, sería demasiado complicado. Pero tuvo suerte. Contaba con el apoyo de sus padres y su hermano mayor, Christopher.

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“No te preocupes, hermana. Empezarás a recordar cosas muy pronto”, le dijo más tarde esa noche mientras ambos se acostaban en su cama.

“¿Qué pasa si te olvido cuando vayas a la universidad?”, preguntó Carol en voz baja.

"No te preocupes. Eso no sucederá”, le aseguró Christopher, tirando de ella lentamente para darle un beso en su frente.

Al día siguiente, anunció que iría a una universidad local para poder seguir viviendo en casa y cuidar de su hermana. Fue un gran sacrificio y sus padres le preguntaron si estaba seguro.

"Claro que lo estoy. Ella es mi hermana”, insistió, y eso fue todo.

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Pasaron varios años y Christopher creía que Carol estaba mejorando. Tenía muchos cuadernos llenos con sus días, pero había uno en particular que tenía que leer todos los días para recordar lo sucedido.

Jóvenes divirtiéndose. | Foto: Pexels

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También tenía calendarios en su habitación y una aplicación en su teléfono le recordaba cosas que quizás sus padres no sabían.

Su hermano estaba allí para hacerle saber que no estaba sola y, un día, Carol pareció recordar algo del día anterior. “Me dijiste ayer que íbamos al cine, ¿verdad?”, preguntó durante el desayuno, luego de terminar el libro que le recordó su diagnóstico.

"Sí", dijo Christopher con sorpresa en su voz. "¿Escribiste eso en tu aplicación?".

"No, te recuerdo en mi habitación y dijiste que saldríamos esta noche", respondió Carol y sonrió mientras sus padres y su hermano la miraban sorprendidos. La Sra. Martínez saltó y corrió hacia su hija para darle un gran abrazo.

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"¡Estás mejorando!", expresó. Luego sus ojos se humedecieron de felicidad. Los hombres no pudieron contener sus sonrisas y el estado de ánimo fue el mejor en mucho tiempo.

“Vamos a ver la nueva película de terror. Pero tengo que ir a clases. Regresaré a las seis probablemente”, dijo Christopher. Terminó su desayuno, abrazó a su hermana y se despidió.

Nunca fueron al cine. Christopher murió esa noche cuando un camión se desvió a su carril y perdió el control de la motocicleta.

"¡No! ¡No! ¡Christopher estuvo aquí esta mañana! ¡No puede ser verdad! ¡No puede ser verdad!”, gritó Carol cuando su madre le dio la noticia. La Sra. Martínez estaba tratando de mantenerla de pie.

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Habían pasado tres días desde el accidente de Christopher y hoy era el funeral. Esto sucedía todas las mañanas cuando le contaban a Carol sobre el accidente de su hermano.

Ataúd. | Foto: Pexels

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Estaba inconsolable y pasó varios días en la cama. Pero hoy, necesitaban que ella entendiera las cosas rápidamente y se preparara para el velorio. Sus padres se sentían impotentes porque estaban de luto, pero aún necesitaban atender a su hija.

Después de unas horas, Carol se calmó y se vistió. En el funeral, se acercó al ataúd y se despidió de Christopher. “Nunca olvidaré este día, Christopher. Mejoraré. Recordaré cada día que pasamos juntos y cuánto me ayudaste. Adiós, mi hermano”.

“Mamá, ¿cuándo estará lista la lápida de Christopher? ¿Usaste la cita que le gustó?”, preguntó Carol, mientras abría la nevera buscando algo para comer.

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Era la mañana siguiente al funeral y la señora Martínez estaba sentada a la mesa de la cocina desayunando cereal.

Inmediatamente, la mujer levantó la cabeza. "¿Qué dijiste?", le preguntó a su hija bastante sorprendida.

“La lápida de Christopher. ¿Cuándo estará lista? El asistente del funeral dijo que estaba pendiente, ¿verdad?”, volvió a preguntar Carol.

"¿Escribiste eso en tu diario?", contestó la señora Martínez, tratando de no hacerse ilusiones.

"¿Qué? No, yo solo... espera... ¿qué?”, expresó Carol con los ojos muy abiertos mientras miraba a su madre.

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Cuaderno con anotaciones. | Foto: Pexels

Ambas salieron de la cocina, corrieron a la habitación de Carol y revisaron sus diarios. Como sospechaban, ella no había escrito sobre las lápidas en ningún lugar que pudieran localizar, ni siquiera en su teléfono.

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"¿Eso significa que lo recordé por mi cuenta?", precisó la joven sin entender muy bien lo que sucedía.

“No tengo idea, cariño. ¡Llamemos al Dr. William!”.

Organizaron una reunión con el médico, y él dijo que es posible que el estrés y el dolor de la muerte de Christopher le hubieran hecho algo al cerebro de Carol.

“Quiero monitorearlo progresivamente si nos permites. Potencialmente, podría ayudar a otros pacientes en el futuro, y podríamos entender si Carol está mejorando”, solicitó.

"¡Por supuesto!", dijo Carol con entusiasmo. Ella quería ponerse bien. Ella quería recordar. Deseaba vivir su vida como su hermano deseaba que lo hiciera. Ella no quería olvidar.

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El progreso fue lento, pero la chica recordaba algo pequeño todos los días hasta que aparentemente desapareció su amnesia. Finalmente, pudo retomar sus estudios y graduarse. Fue a la misma universidad que Christopher y obtuvo su título con honores.

Posteriormente, abrió una fundación para ayudar a personas con trastornos similares y recaudar fondos para futuras investigaciones.

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Todavía no recordaba los años entre su accidente y la muerte de Christopher, pero tenía diarios detallados de esos tiempos. Carol también contó su historia en una cuenta de TikTok que se volvió viral. Habló de todo, incluso de Christopher, a quien nunca olvidaría.

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Joven sonriendo. | Foto: Pexels

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Puedes hacer cualquier cosa si cuentas con un gran apoyo: Carol no tuvo que preocuparse demasiado porque había muchas personas apoyando su recuperación.

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Nunca olvides a los que te ayudan: Carol prometió nunca olvidarse de su hermano, especialmente cuando se sacrificó después de su diagnóstico.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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