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4 amigos prometen reunirse en 40 años: 3 hombres se presentan y hallan nota que dice: "No voy a ir" - Historia del día

Georgimar Coronil
08 feb 2022
23:40
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Cuando un grupo de mejores amigos se graduó de la escuela, se entristecieron al saber que se mudarían a lugares diferentes. Se prometieron que, pasara lo que pasara, después de 40 años, volverían a reunirse. Cuando uno de ellos no se presentó, los demás decidieron averiguar qué pasaba.

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"¡Felicidades, alumnos de último curso!", dijo el director por los altavoces. Los chicos salieron corriendo de sus aulas, festejando.

Para la clase que se graduaba, era un momento agridulce, ya que representaba el final de una etapa y el comienzo de algo desconocido. Para José, Kevin, Samuel y Enrique, cuatro adolescentes de la comunidad hispana de Estados Unidos, ese día marcó el final de su estrecha amistad.

Puños de amigos. | Foto: Pixabay

Puños de amigos. | Foto: Pixabay

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"¿Qué voy a hacer sin ustedes?", preguntó Kevin mientras caminaban de vuelta a casa. Los cuatro eran inseparables.

"Dímelo a mí. Europa está demasiado lejos para mi gusto. Más vale que me escribas mucho", comentó José. Habló de cómo durante mucho tiempo, desde que eran niños, se lanzaban a las casas de los demás cada vez que se necesitaban.

Como no querían tomar caminos separados todavía, los amigos acordaron volver a reunirse al día siguiente, en la playa. Allí hablaron de lo que la vida les iba a deparar y de cómo pensaban seguir en contacto.

Mientras que José se trasladaría a Europa, Samuel iba a estudiar en Canadá. Enrique volvería con su familia a México, donde a su padre le habían ofrecido un trabajo. Y Kevin decidió quedarse en California y estudiar en la Universidad de California en Los Ángeles, donde consiguió una beca de baloncesto.

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No pudieron evitar derramar lágrimas durante su charla en la playa. "Vamos a escribirnos al menos cada dos meses. ¿Qué les parece?", propuso Kevin.

Todos estuvieron de acuerdo y Samuel arrancó cuatro hojas de su cuaderno donde escribieron sus futuras direcciones. Una vez resuelto esto, se aseguraron de que, en caso de perder el contacto, volverían a verse en el futuro.

"¿Qué tal esto?", empezó Samuel. "Dentro de exactamente cuarenta años, nos reuniremos aquí. Hoy es 30 de mayo, así que nos encontraremos aquí ese día dentro de cuarenta años. A la misma hora", dijo.

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"Hagámoslo", dijo Enrique, sonriendo. Todos levantaron sus latas de refresco a modo de brindis, prometiendo que todos volverían a la playa dentro de cuatro décadas.

Amigos en la playa. | Foto: Pexels

Amigos en la playa. | Foto: Pexels

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Los años habían pasado y el grupo de amigos acabó perdiendo el contacto. Sus vidas eran tan ajetreadas que no se ponían al día cuando cambiaban de lugar. Sin embargo, cuando se cumplieron los 40 años, no olvidaron la promesa que habían hecho, y todos reservaron vuelos a California desde donde estuvieran.

Kevin fue el primero en llegar, y se sentó en uno de los bancos del parque mientras esperaba a sus amigos. Poco después llegó Enrique, caminando por la orilla del mar. Estaba emocionado, ya que había viajado desde México para llegar allí.

"Por supuesto, eres el primero en llegar", dijo inmediatamente al ver a Kevin. "Me alegro mucho de verte, hermano", añadió, dándole a Kevin un fuerte abrazo.

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Los dos amigos se pusieron al día mientras esperaban a los demás. Hablaron de lo que hicieron después del colegio, de sus familias y de lo que habían hecho en los últimos tiempos.

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Treinta minutos más tarde, Samuel llegó. Su vuelo desde Canadá se retrasó, por lo que no llegó a tiempo. A pesar de estar cerca de los 60 años, estaban tan emocionados que saltaron de alegría mientras se abrazaban.

"¿Crees que José se olvidó de nuestra promesa?", preguntó Samuel después de que esperaran una hora sin que llegara.

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"¡No creo!", dijo Enrique. Así que los tres decidieron permanecer allí hasta el anochecer para asegurarse de no perder a José. Cuando no llegó, se quedaron en silencio, pensando que podría haberle pasado algo.

Enrique decidió fumar un cigarrillo mientras esperaba. Al hacer el gesto de encenderlo, se le cayó accidentalmente el mechero, y cuando se agachó para recogerlo, vio un papel debajo del banco que decía: "José". Lo tomó y se sorprendieron al ver que era una carta de su amigo.

Carta. | Foto: Pixabay

Carta. | Foto: Pixabay

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"Samuel, Enrique, Kevin, soy yo, José. He perdido todas sus direcciones, así que no he podido escribirles personalmente. Le pedí a un amigo que se pusiera en contacto con alguien en California que pudiera imprimir esto para mí y colocarlo en el banco. Siento no haber llegado hasta allí. No tengo dinero. Unos años después de mudarme a Europa, mis padres murieron en un accidente de coche y no pude graduarme en la universidad. Llevo casi toda mi vida aquí trabajando como conserje en una escuela. El dinero apenas me alcanza para vivir, así que no pude permitirme un boleto de avión hasta California. Me gustaría estar con ustedes en este momento. Esta es mi dirección actual donde pueden escribirme. Con amor, José".

Enrique, Samuel y Kevin se entristecieron con la carta. "Ojalá nunca hubiéramos perdido el contacto. De haberlo sabido antes, lo habríamos ayudado", dijo Enrique al terminar de leer.

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"Lo sé, pensé que todos estábamos bien. Al menos deseaba que lo estuviéramos. Me entristece mucho saber que José lo ha pasado mal", intervino Kevin.

"Bueno, planeamos estar aquí un par de días. ¿Qué tal si lo sorprendemos yendo a España? Tal vez eso lo anime", sugirió Samuel.

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Los tres hombres acordaron pasar sus vacaciones en España en lugar de California. Reservaron el siguiente vuelo sin pensarlo dos veces.

Cuando lo encontraron en la dirección que dio, José se sorprendió al verlos a todos en persona. "¿Qué hacen todos aquí?", dijo José asombrado.

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"Bueno, cuando leímos la carta, no podíamos dejarte solo, ¿verdad?". Dijo Kevin, abrazando a su amigo.

Resultó que José tenía una esposa y una hija, pero cuando no pudo encontrar un trabajo más allá de ser conserje, lo dejaron. Habían pasado más de diez años desde la última vez que las vio.

Avión. | Foto: Pexels

Avión. | Foto: Pexels

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Sabiendo esto, Enrique decidió hacer algo por José. "Vas a volver a México conmigo, amigo mío", le dijo.

Al principio, José dudó hasta que se dio cuenta de que España ya no tenía nada bueno que ofrecerle. Ayudó el hecho de que el idioma que se hablaba en México era el español, por lo que pensó que no le sería difícil encajar.

Después de que José se pusiera de acuerdo, los amigos se sintieron aliviados al saber que cada uno de ellos estaba bien. "Bueno, ahora que eso está resuelto, ¿qué tal si nos damos una vueltecita por España antes de volver a casa?", sugirió Samuel.

José sonrió, ofreciéndose como guía turístico. Durante los dos días siguientes, el grupo de amigos recorrió España como si fueran adolescentes en una excursión. Disfrutaron juntos de las vistas, devorando toda la deliciosa comida y el vino español que pudieron tomar.

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Antes de regresar a sus casas, prometieron mantenerse en contacto y reunirse al menos una vez al año. Decidieron turnarse para visitarse en sus ciudades de origen, de modo que pudieran experimentar cómo es la vida en diferentes países.

Hombres sentados en un banco. | Foto: Shutterstock

Hombres sentados en un banco. | Foto: Shutterstock

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¿Qué aprendimos de esta historia?

La verdadera amistad no tiene límites: Incluso después de estar separados durante años, el grupo de amigos se reunió como si nada hubiera cambiado. Enrique incluso se ofreció a acoger a José tras enterarse de que no le iba bien en España.

Los amigos te muestran el tipo de persona que eres: José, Enrique, Samuel y Kevin siempre se mantuvieron alejados de los problemas desde que eran niños. Fueron los mejores ejemplos entre ellos, y por eso al final resultaron ser tan buenos caballeros.

Comparte esta historia con tus amigos y familiares. Puede que les inspire y les alegre el día.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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