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Hombre vende su casa con su esposa aún viviendo allí y se reencuentran por casualidad 6 años después - Historia del día

Vanessa Guzmán
18 feb 2022
23:40
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Un hombre deja a su esposa después de que ella queda lisiada en un accidente. Vende su casa con ella adentro, pero seis años después se reencuentran y queda atónito por su transformación.

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Jorge Moreno decidió vender su casa seis meses después de que su esposa Melina casi muriera en un terrible accidente automovilístico. Ella había sobrevivido, pero sufrió terribles lesiones en la columna y su seguro médico se agotaría pronto.

Jorge decidió hablar con su esposa apenas unas horas después de poner su casa a la venta. "Melina", dijo. "Como sabes, he sido un esposo bueno y fiel estos últimos diez años, pero ahora creo que es hora de que nos separemos. Quiero el divorcio".

Fachada de una casa. | Foto: Shutterstock

Fachada de una casa. | Foto: Shutterstock

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Melina se aferró a los apoyabrazos de su silla de ruedas y miró a su esposo con los ojos bien abiertos y mirada de asustada. "¿Divorcio? ¡Pero no entiendo!".

"Oh, es muy simple", dijo Jorge con calma, "Me quiero divorciar de ti y estoy vendiendo la casa, que, como recordarás, estaba excluida de cualquier acuerdo en caso de que nos separáramos, ya que la heredé de mis abuelos".

"Pensé... ¡Pensé que me amabas!", susurró Melina.

"¡Te amé! Pero debes aceptar mi decisión", dijo Jorge con tono de voz comprensivo. "¡Tu recuperación seguramente costará cientos y miles de dólares y no voy a perder todo lo que tengo por ti!".

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"¿Pero adónde iré?", preguntó Melina, "¿Qué voy a hacer?".

"¡Me temo que eso depende completamente de ti!", dijo Jorge. "El acuerdo prenupcial que firmaste me libera de la pensión alimenticia a menos que te fuera infiel, y no lo fui. Puedes quedarte en la casa un mes, luego tendrás que mudarte. Adiós, Melina. Te deseo lo mejor”.

Jorge salió, mientras Melina lloraba. Para él, era el final de un episodio en su vida y esperaba algunos cambios emocionantes, pero para ella, era el final de un sueño.

Realmente había creído que Jorge estaba enamorado, tal como lo estaba ella de él. Nunca imaginó que la abandonaría en el peor momento de su vida cuando su propio cuerpo le estaba fallando. Él era su único apoyo.

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"¿Qué haré?", preguntó a la casa vacía. "¿Cómo voy a vivir?".

Para dejar la casa libre para los agentes inmobiliarios que mostraban la propiedad a los posibles compradores, Melina se mudó a la diminuta habitación de servicio en la parte trasera de la casa.

Lee también: Su esposa quedó en estado vegetativo, pero él no la abandona y dedica su vida a cuidarla

Dos meses después, la casa se vendió y el agente le dijo a Melina que tenía una semana para mudarse. Ella se acercó a todos sus amigos, pidió ayuda a algunas asociaciones, pero todas las puertas se cerraron en su cara.

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Auto con el parabrisa destrozado. | Foto: Pexels

Auto con el parabrisa destrozado. | Foto: Pexels

Todo lo que tenía era ese pequeño dormitorio en la parte trasera de la casa que ya no era suyo. Le pidió al jardinero de un vecino que la ayudara a sacar sus pocas pertenencias en su camioneta, pero solo podía hacerlo el sábado y ella debía irse el miércoles.

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"¡Tal vez pueda pasar desapercibida dos días más, y los nuevos dueños ni siquiera sabrán que estoy aquí!", pensó Melina.

Al día siguiente, Melina escuchó el alboroto cuando los camiones de mudanza comenzaron a llegar y la gente llevaba cajas y muebles por todo el inmueble. De vez en cuando, oía a un hombre dar órdenes, pero no había voz de mujer.

Ella no hizo ningún tipo de ruido, y nadie se acercaba a su pequeña y humilde habitación. Esa noche escuchó a alguien entrar a la cocina. Era un hombre tarareando una vieja canción de Frank Sinatra.

“Este debe ser el dueño tomando un refrigerio”, pensó. Se inclinó más cerca de la puerta y, antes de darse cuenta, su silla de ruedas se había volcado haciendo un ruido terrible. La puerta de la habitación se abrió y un hombre estaba parado ahí, mirándola.

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"¡¿Qué?!", exclamó y luego se arrodilló a su lado y la levantó suavemente del suelo. La llevó al salón y la acomodó en el sofá. "¿Quién eres tú?", preguntó.

"¡Lo siento mucho!", dijo Melina. "Tenía la intención de irme, pero solo podían ayudarme con la mudanza el sábado..."

"¿Viviste aquí?", preguntó el hombre.

Retrato de un hombre. | Foto: Pexels

Retrato de un hombre. | Foto: Pexels

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"Era la casa de mi esposo", dijo Melina, mientras las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. “Se divorció de mí después de mi accidente. No tengo adónde ir", comentó.

"¿Cuál es tu nombre?", preguntó el hombre. "Soy Cliver, por cierto..."

Ella sonrió. "Soy Melina, y lamento mucho entrometerme de esta manera".

"Escucha, Melina", dijo Cliver sonriendo y de inmediato ella notó que era un hombre muy guapo. "Quiero que te quedes. Esta es una casa grande para un hombre solo, y soy un pésimo cocinero. ¡Me estarías haciendo un favor!".

Melina estuvo de acuerdo y el dueño de la casa insistió en que se mudara a uno de los grandes dormitorios. También pagó por su fisioterapia y se aseguró de que ella ni siquiera viera sus facturas médicas.

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Todas las noches, Melina y Cliver cenaban juntos y, a menudo, se quedaban despiertos toda la noche hablando de cualquier cosa. Sin darse cuenta, poco a poco se fueron enamorando.

Finalmente, un hermoso día, ¡Melina dio sus primeros pasos! Ella se recuperó y temerosa de que se fuera, Cliver le habló sobre sus sentimientos y le pidió que se casara con él.

Los dos se casaron en una pequeña y tranquila ceremonia, y fue hermosa e íntima. Sus pocos invitados quedaron asombrados al ver a una pareja tan enamorada.

El mayor sueño de Cliver y Melina era tener una familia. Pero, debido al accidente que ella sufrió, le sería muy difícil concebir. Sin embargo, ambos estaban preparados para aceptar la voluntad de Dios y tal vez incluso adoptar.

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Mujer en silla de Ruedas. | Foto: Pexels

Mujer en silla de Ruedas. | Foto: Pexels

Llegó su cuarto aniversario de bodas y Melina decidió que saldrían a cenar. Reservó una mesa en su restaurante favorito y le pidió a Cliver que se encontraran allí. Ella se puso su vestido más hermoso. Sabía que estaba resplandeciente de felicidad y luciendo lo mejor posible.

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Melina entró al restaurante y vio a Cliver sentado en su mesa. Saludó alegremente y estaba a punto de caminar hacia él cuando una voz dijo: "¿Melina? ¿Eres realmente tú?".

La sangre de Melina se heló ante el sonido de esa voz familiar. Se dio la vuelta y se encontró cara a cara con Jorge, su exmarido, el hombre que la había abandonado.

"Jorge", dijo con frialdad. "¿Qué es lo que quieres?".

"¡Tú… te ves genial! ¡Y puedes caminar!", murmuró Jorge. Melina se dio cuenta de que estaba muy borracho.

"Tú no te ves muy bien", respondió ella, y era cierto. El rostro de Jorge estaba desgastado e hinchado, y le temblaban las manos. "¿Qué te ha pasado?".

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"Después de que nos divorciamos... Estos últimos seis años, he fracasado en todo", se quejó Jorge. "Fuiste mi suerte, Melina".

Habitación pequeña. | Foto: Unsplash

Habitación pequeña. | Foto: Unsplash

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"Me abandonaste, Jorge", dijo Melina con frialdad. "Esa fue mi buena suerte. ¡Nunca he sido más feliz!".

Jorge alargó una mano sudorosa y agarró el brazo de Melina. "Por favor, lo he perdido todo, el dinero, tú... Ni siquiera puedo pagar mi cena..."

Melina lo miró a los ojos y sonrió. "¡Pobre, pobre Jorge!", dijo ella. Luego se volteó hacia su anfitrión del restaurante y dijo: "Por favor, ponga la cena del Sr. Moreno en mi cuenta, y encárguese de que tome un taxi a casa".

Luego, con cuidado, apartó los dedos gordos y sudorosos de Jorge de su brazo y se alejó. Cuando llegó a su mesa, Cliver se levantó para saludarla y ella le sonrió radiante.

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"¡Cariño, te ves maravillosa!", sonrió su marido. "¿Quién era ese hombre extraño que te hablaba en la puerta?".

Lee también: Esposo deja a su pobre esposa con cuatro hijos tras ella enfermar terminalmente, pero la ayuda llega de un lugar inesperado - Historia del día

"Él es parte del pasado, mi amor", respondió Melina. "¡Pero esta noche quiero hablar sobre el futuro! Tengo una noticia maravillosa: ¡vamos a tener un bebé!".

Pareja poniéndose los anillos de matrimonio. | Foto: Pexels

Pareja poniéndose los anillos de matrimonio. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

No importa cuán terrible parezcan las cosas, siempre hay luz al final del túnel: Melina estaba devastada por perder su salud, su esposo y su hogar, pero todo la llevó a conocer a su verdadero amor, Cliver.

El karma siempre alcanza a los crueles y egoístas: Jorge se alejó de Melina y terminó perdiendo todo, incluido su negocio y todo su dinero.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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