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Mujer pasa todos los días junto a mendiga con una bebé: reconoce el rostro de su hija fallecida - Historia del día

Mayra Pérez
26 feb 2022
10:50
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Margarita queda atónita cuando ve a una mendiga en la calle con una bebé en brazos que era muy parecida a su hija recientemente fallecida.

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Mucho tiempo después de la muerte de su esposo y su hija, Margarita Ugarte los veía en todas partes.

Llegó a pensar que se estaba volviendo loca cuando se encontró persiguiendo por el supermercado a un hombre con una bebé en brazos, segura de que eran Francisco y Didi.

Una mendiga sentada en la calle con una bebé en brazos. | Foto: Shutterstock

Una mendiga sentada en la calle con una bebé en brazos. | Foto: Shutterstock

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Cuando el hombre se dio la vuelta, supo que no era su esposo. Se disculpó y se alejó con las piernas temblorosas. Su familia perdida la perseguía despierta y dormida, hasta que un día vio a una mujer en la calle con su hija en brazos.

Su pesadilla había comenzado el último Día de la Madre. Francisco y Didi se habían escabullido de la casa temprano para comprarle flores, pero los frenos de un camión fallaron en una intersección y, en un instante, su amada familia había desaparecido.

Margarita había empezado a ir a terapia y las cosas habían ido mejorando hasta el día en que vio a una mujer mendigando en la calle con una bebé, de la misma edad que tenía Didi cuando murió, tendida sobre sus rodillas.

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La mujer parecía ser joven, pero estaba desgastada y marcada por la dura vida en las calles. Margarita sintió que una ola de piedad la envolvía. No podía imaginar cómo sería vivir con un niño pequeño en las calles.

Se acercó y revisó su bolso, buscando algo de dinero para dejarle a la mujer, y luego la niña giró la cabeza hacia ella. ¡Margarita quedó en shock! En el pómulo de la niña había un lunar en forma de corazón, ¡igual que el de Didi! Era idéntica a su hija fallecida.

Bomberos sofocando el fuego tras un accidente automovilístico. | Foto: Unsplash

Bomberos sofocando el fuego tras un accidente automovilístico. | Foto: Unsplash

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Margarita sintió como si un puño gigante la hubiera golpeado en el estómago. “Debo estar imaginándolo, alucinando de nuevo”. Cerró los ojos con fuerza, respiró hondo para calmarse como le había enseñado su terapeuta, y luego miró a la niña de nuevo.

La bebé tenía la misma marca de nacimiento que su hija, ¡no era su imaginación! Margarita se acercó a la mujer. “Hola”, dijo ella con voz suave. “¡Pareces hambrienta!”. La mujer levantó la cara y asintió.

“Tengo mucha hambre”, susurró, “pero necesito comida para mi bebé”.

“Si me dejas ayudarte”, dijo Margarita, “ambas podrán comer y tendrán un lugar seguro para dormir esta noche”.

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La mujer parecía un poco asustada. “¿No te llevarás a mi bebé?”, preguntó con miedo.

“Nunca”, gritó Margarita. “¡Perdí a mi hijo, y sé bien el dolor que se siente!”. La mujer aceptó y siguió a Margarita hasta su coche, acunando a la niña con ternura.

De camino a la casa, la mujer le contó su historia. Su nombre era Carla; había sido criada en un orfanato y lo había dejado a los 18 años. Había vivido una vida dura, solitaria y sin amor, hasta que quedó embarazada.

“Querían que diera a mi bebé en adopción”, dijo Carla. “Pero sufrí mucho a manos de las personas que me adoptaron y luego me abandonaron. Así que decidí quedarme con ella… se llama Karina”.

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Mujer llora recostada a una ventana un día lluvioso. | Foto: Unsplash

Mujer llora recostada a una ventana un día lluvioso. | Foto: Unsplash

Margarita suspiró. “Lamento que hayas tenido una experiencia tan terrible. Yo también fui adoptada y tuve unos padres maravillosos. Mi padre falleció, pero mi madre ha estado viviendo conmigo desde que mi esposo y mi bebé murieron. Así de linda que es”.

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Margarita llevó a la mujer y su bebé a la casa y les presentó a su madre, Luz Marina. “Mamá, Carla y Karina no tienen dónde quedarse y quiero ayudarlas”, dijo.

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Tan pronto su madre vio la cara de la bebé y exclamó. “¡Dios mío!”, susurró: “¡Se parece tanto a Didi!”. Le dieron a Carla y Karina una cena caliente, y luego las llevaron a la habitación de invitados. En la cama habían dejado algunas mudas de ropa limpia”.

“Puedes darte una ducha caliente”, dijo Margarita. “Yo le cambiaré el pañal a la niña y le pondré una linda pijama”.

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Estaban jugando con la niña cuando Carla salió del baño, vestida con la ropa de Margarita y luciendo como una mujer diferente. De hecho, se le parecía mucho.

Una niña pequeña en la banca de un parque. | Foto: Unsplash

Una niña pequeña en la banca de un parque. | Foto: Unsplash

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Luz Marina quedó impactada y se llevó las manos a la boca. “¡No es posible!”, dijo en voz muy baja.

“¿De qué hablas, mamá?”, preguntó Margarita.

“¡Mira su rostro!”, dijo. Era como ver a su hija, ligeramente envejecida.

“¡Ay, Margarita!”, dijo con voz llorosa. “Cuando te adoptamos, la mujer de la agencia dijo que tenías una hermana, ¡pero no dijeron que eran gemelas!”.

Margarita y Carla se miraban atónitas. “¿Somos hermanas?”, preguntó Carla. “¡Nadie me dijo que tenía una hermana!”.

Luz Marina tenía lágrimas en los ojos. “¡Si lo hubiera sabido, las habría llevado a ambas!”, dijo. Abrió sus brazos y envolvió con ellos a Carla. Ella lloraba y respondía a su abrazo. Margarita se les unió.

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“Estamos juntas ahora, Carla”, dijo Margarita. “¡Te ayudaré a ti y a Karina! ¡Pueden contar conmigo!”.

Y así, dos personas que necesitaban desesperadamente amor y familia se encontraron. Margarita prodigó todo su amor a su pequeña sobrina, y Carla se sintió cuidada y segura por primera vez en su vida.

Dos mujeres jóvenes se abrazan con cariño. | Foto: Pexels

Dos mujeres jóvenes se abrazan con cariño. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

No hay mayor dolor que la pérdida de un hijo, pero a veces la vida puede compensarte. El mundo de Margarita se vino abajo cuando perdió a su esposo y a su hija, pero encontró consuelo en dos desconocidas que resultaron ser su hermana y sobrina.

A veces, el amor y el apoyo llegan de las formas más inesperadas. Carla había estado sola toda su vida, pero milagrosamente su hermana gemela la encontró.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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