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Novia desaparece de la boda sin dejar rastro: se reencuentra con el novio 5 años después - Historia del día

Mayra Pérez
23 mar 2022
12:30
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La prometida de Pablo, Mariana, desapareció sin dejar rastro justo el día de su boda. Nadie sabía nada, ni siquiera su propia madre. Pero años más tarde, él tuvo que entregar un paquete y descubrió la impactante verdad.

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Pablo era repartidor y le gustaba su vida, o al menos así solía ser. Había tenido el mismo trabajo durante varios años y siempre soñó con una vida sencilla.

Planeaba compartir esa vida con su novia, Mariana. Se suponía que se casarían cinco años atrás, pero ella había desaparecido repentinamente. Ni siquiera su madre, la Sra. Barrios, sabía a donde se había ido.

Altar de una boda vacío. | Foto: Shutterstock

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No pudo contactarla, y al llegar al hogar que habían compartido, notó que ella se había llevado todas sus cosas. Eso le hizo entender que todo había sido premeditado y decidió aceptar su nueva realidad. “Si ella no quiere casarse conmigo, estoy mejor solo”, pensó.

Pero su vida quedó vacía. Sus sueños de tener una vida sencilla con una familia que lo amara se desvanecieron en un segundo, y parecía que ya nada valía la pena.

Como repartidor, solía dejar paquetes en las puertas de las personas y se iba. Rara vez veía a los compradores. Pero esta vez fue diferente. Condujo por un lugar lleno de casas de piedra rojiza que debían costar millones de dólares, y quedó impresionado.

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Se detuvo en una dirección, agarró un paquete y lo puso en la puerta. Tomó una foto con su teléfono como prueba, y al salir, se detuvo a admirar algunas de las plantas ubicadas justo en la entrada. Eran hermosas. De repente, la puerta se abrió.

“¡Hola! Trajiste el paquete más rápido de lo esperado. Muchas gracias”, dijo una voz femenina. Pablo se dio la vuelta para saludar a la mujer y quedó sorprendido.

“¿Mariana?”, susurró después de que su conmoción inicial se disipara.

La mujer levantó la vista del paquete y se quedó boquiabierta. “¿Pablo?”, preguntó ella a su vez. “¿Qué estás haciendo aquí?”.

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“Soy un conductor de entrega. Me conoces desde hace muchos años y sabes como me gano la vida. Lo que quiero saber es ¿por qué estás tú aquí? ¿Es donde vives ahora?”, preguntó indignado.

Un repartidor saca un paquete de su vehículo. | Foto: Pexels

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“Sí, esta es mi casa. Ahora vete, por favor. No tengo tiempo para hablar contigo”, respondió Mariana, e intentó entrar.

“¡No! Tienes que explicarme lo que pasó. ¡Me dejaste en el altar! Me abandonaste a mí y a nuestra relación. Era nuestra boda, Mariana, ¡creo que merezco una explicación!”, exigió, mientras le impedía que se escondiera tomándola del brazo.

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“No te debo nada, Pablo. ¡Ahora, vete antes de que llame a la policía, y NUNCA vuelvas aquí!”, gritó Mariana, liberó su brazo y le cerró la puerta en la cara.

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Pablo no podía hacer nada, especialmente en un barrio tan lujoso. Pero tenía que saber la verdad.

Cuando Mariana lo abandonó, la madre de ella dijo que no tenía idea de lo que había ocurrido. Posteriormente, Pablo había perdido el contacto con la señora. Pero ahora ella tenía que saberlo todo. Así que la llamó.

“Señora Barrios, acabo de encontrar a su hija en uno de los lugares más costosos de la ciudad. Por favor, necesito saber la verdad de lo que pasó hace cinco años”, suplicó.

La mujer pareció apiadarse de él. “Lo siento, Pablo. Siempre supe lo que iba a hacer, aunque esperaba que entrara en razón. Es hora de que sepas la verdad”, comenzó la Sra. Barrios.

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Una mujer mayor sonrie mientras revisa su teléfono. | Foto: Pexels

“Mariana descubrió que estaba embarazada un mes antes de la boda, pero quería más para su hijo”.

“Quieres decir más dinero, ¿cierto?”, preguntó él.

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“Sí. Empezó a salir con este hombre y fingió estar embarazada de su hijo. Se casaron y han estado viviendo allí desde entonces”, reveló la Sra. Barrios.

“Por favor, Pablo. Mi nieto merece tener una gran vida. Ese hombre es increíblemente rico. Ese niño tendrá lo mejor de todo. No le quites eso”.

“Pero es mi hijo, señora Barrios”, murmuró Pablo, casi llorando después de lo que acababa de descubrir.

“Eso ya no importa. Por favor, piensa en ese niño”, agregó la mujer y colgó el teléfono.

Pero Pablo no podía cruzarse de brazos. Averiguó el nombre del esposo de Mariana, Tomás, y lo visitó en su oficina. Le reveló toda la verdad sobre lo que había sucedido hace cinco años. Él no quería creerlo.

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“Puede hacerle una prueba de ADN al niño y verá que no es su hijo. Por favor, Mariana me hizo mucho daño y merezco tener a mi hijo en mi vida”, suplicó Pablo. Tomás asintió suavemente, y Pablo se marchó. Solo podía esperar que siguiera su consejo.

Hombre joven vestido con elegancia. | Foto: Pexels

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No supo nada de Mariana o Tomás durante mucho tiempo y supuso que el hombre había decidido que no quería saber la verdad. Pero un día llamaron a su puerta y Mariana estaba afuera.

“¿Qué estás haciendo aquí?”, preguntó Pablo, mientras atrapaba la bolsa de ropa que Mariana le tiró.

“¡Espero que estés feliz! ¡Mi esposo nos echó a mí y a nuestro bebé! ¡TU HIJO LO TENÍA TODO!”, gritó ella, arrojándole más cosas. Luego volvió a su coche.

“Quieres decir que tú lo tenías todo”, le gritó Pablo y vio que un niño de cinco años salía de su auto.

“Sí, ¿qué hay de malo en eso? Ahora no tengo nada, así que ahora él es tu responsabilidad. Beto, este es tu verdadero padre. Te quedarás con él de ahora en adelante”, dijo Mariana. Empujó al niño hacia él y se fue.

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Pablo no podía creerlo. Mariana acababa de abandonar a su hijo y el niño comenzó a llorar. “Hola, Beto. No te preocupes, ¿de acuerdo? Soy tu papá. Yo cuidaré de ti de ahora en adelante”, le dijo. El pobre niño estaba desconsolado, pero eventualmente se adaptó a su nuevo padre y a vivir sin su madre.

Pablo decidió hacer todo lo posible en el trabajo para darle a su hijo lo que necesitaría, y nunca más volvieron a saber de Mariana. Ahora tenía alguien por quien vivir, y la vida era más dulce que nunca.

Un niño llora con desconsuelo. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Los niños tienen una manera de hacer que la vida valga la pena. Pablo no tenía mucho en su vida hasta que dejaron a Beto en la puerta de su casa. Los hijos nos hacen querer ser mejores personas y esforzarnos mucho más.

El dinero puede cegar a las personas a lo que es más importante en la vida. Mariana estaba tan abrumada por la idea de tener dinero que dejó ir a un buen hombre y engañó a otro.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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