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Fuente: Facebook.com/Liz Curtis Faria - Facebook.com/lovewhatreallymatters

Niño rechazado por familias de acogida le entrega boleta de calificaciones a nueva familia para demostrar que es digno de amor

Mayra Pérez
24 mar 2022
16:20
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Un niño que había sido rechazado muchas veces comenzó a mostrar su boleta con excelentes calificaciones, en un esfuerzo por demostrar a las familias adoptivas que era digno de ser amado. Pero nunca lo logró.

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Liz Curtis Faria acababa de recoger a un niño de siete años llamado Stephen (no es su nombre real) en su Toyota. Se alejaba de la casa en la que el niño había estado temporalmente cuando lo escuchó pronunciar algunas palabras.

“Nadie me ama. Ni siquiera mi madre que me dio a luz”, dijo mientras sollozaba de dolor, según recoge Love what matters.

Liz Curtis Faria y su hijo [Izquierda]; Stephen caminando. [Derecha] | Foto: Facebook.com/Liz Curtis Faria - Facebook.com/lovewhatreallymatters

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Ese niño que lloraba en el asiento trasero de su auto era el mismo que había tenido que recoger sus cosas en silencio con la cabeza gacha, mientras dejaban atrás a la familia que lo había acogido.

Sabía que esta mudanza había lastimado al niño profundamente. Él había tenido grandes esperanzas en esa familia y había sentido algo de afecto por parte de ellos.

No sería la única vez que sería rechazado. Liz, quien siempre había sido su asistente social, vio como meses después el niño había corrido y se había escondido detrás de los muebles para evitar que se lo llevaran.

A su edad, había cambiado de familia más veces que el total de años que había vivido y, siempre movilizaba sus cosas en una frágil bolsa de basura. Ni siquiera tenía una maleta decente que le diera algo de dignidad.

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DIGNO DE AMOR

A los nueve años, Stephen todavía estaba en el sistema de acogida, pero ahora tenía un plan. Había decidido que probaría que era digno del amor de los padres con su inteligencia.

Un día, fue con Liz a un evento de adopción donde conocerían a familias interesadas en acoger a un niño mayor. Tenía una mayor posibilidad de ser adoptado, ya que esta vez las familias no lo habían descartado automáticamente por su largo historial.

Para que los adultos lo llevaran a casa, sabía que tenía que causar una buena impresión. Así que llevaría su buena boleta de calificaciones a esas reuniones como prueba tangible de que valía la pena amarlo.

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Desafortunadamente, esto no hizo diferencia, y ninguna de las familias decidió darle una oportunidad. A los 12 años, todavía estaba tratando de tener una familia propia.

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En una grabación de Wednesday's Child, un anuncio de noticias que presenta a niños que están en adopción, Stephen intentó hablar con mucha franqueza y constantemente estaba frente a las cámaras con la esperanza de demostrar que merecía algo de amor.

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FATAL DESTINO

Pero nada cambió. Liz dejó su trabajo como trabajadora social, y Stephen permaneció en el sistema de adopción. Lo acogieron y devolvieron en forma constante, como si no tuviera ningún valor.

Años después de que hubiera dejado de trabajar como trabajadora social, Liz recibió un correo electrónico de su antiguo jefe. En él, incluía una actualización sobre Stephen. Estaba en prisión después de haber huido de su hogar de acogida.

“Tienes que adoptarlo”, decía el mensaje. Liz había considerado su adopción antes, pero no había dado ningún paso para hacerlo.

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Luego se enteró por una amiga de que el joven había sido asesinado. Le habían disparado fuera de una fiesta por una discusión tonta. Tenía 18 años y su muerte hirió a Liz profundamente.

Ella estuvo presente en su funeral, al igual que la madre biológica de Stephen. Él había estado equivocado aquella tarde: su madre sí lo amaba a su manera, pero al igual que Liz, no había podido darle una familia.

Liz ha pedido que se revise y mejore el sistema de acogida para que estos niños puedan recibir la atención adecuada. Ella cree que las pertenencias nunca se deben mover en una bolsa de basura y que los trabajadores sociales deben tomarse el tiempo para hacer su trabajo a fondo.

Sabe que esto es difícil, ya que el sector del sistema de acogida supuestamente no tiene suficiente personal ni fondos, pero ella considera que con más ayuda del gobierno, las cosas pueden cambiar. Estos niños lo necesitan y lo merecen.

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