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Hijo de millonario le ofrece a chica que trabaja limpiando ser su esposa por 1 hora - Historia del día

Georgimar Coronil
08 abr 2022
07:00
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La vida de una mujer dio un giro inesperado tras aceptar la oferta de un hombre millonario de hacerse pasar por su esposa durante una hora.

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Carla Hernández nunca habría imaginado los tiempos difíciles que le esperaban cuando llegó por primera vez a la gran ciudad con su madre. 

Sin duda, la vida de la joven no había sido fácil. Las mujeres huyeron del abusivo padre de Carla, y a tan solo un año de haberse mudado, ella perdió a su mamá en un accidente. Para hacer peor la situación, también le robaron todos sus ahorros.

Afortunadamente, quedaba algo de dinero en la cuenta de su madre, lo que le permitió sobrevivir durante un tiempo, antes de tener que abandonar la universidad y empezar a buscar trabajo.

A pesar de numerosos intentos, solo encontró empleo como limpiadora, a través de una amiga, en la casa de un hombre adinerado. Accedió a regañadientes después de que nadie aceptara contratarla.

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"Lo siento, no te había reconocido. ¿Eres tú la que limpia este apartamento?", le preguntó un desconocido a Carla con una sonrisa amistosa mientras abría la puerta del apartamento que le tocaba asear cada día. Era un hombre apuesto y encantador que estaba conversando por teléfono hasta que ella lo interrumpió.

Llevaba un rato fuera antes de abrir la puerta. Al principio creyó que alguien había irrumpido en el apartamento, pero escuchó la conversación del hombre y rápidamente se dio cuenta de que era el propietario, el millonario empresario Michael Fernández.

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"Buenos días, señor Fernández. Me llamo Carla. Sí, me contrataron hace tres meses para limpiar este apartamento a diario", respondió ella, devolviéndole la sonrisa.

"Muy bien. Por favor, ignóreme y siga con sus asuntos como siempre. Siento el desorden", se disculpó, mirando a su alrededor, avergonzado por cómo sus maletas estaban desparramadas.

Carla se sonrojó. "No hay necesidad de preocuparse, señor Fernández. Después de todo, es mi trabajo. Tendré todo impecable en poco tiempo. Siento haber interrumpido su llamada".

Hombre hablando por teléfono. | Foto: Pexels

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"Oh, no, está bien", dijo él y se apartó, marchándose hacia la ventana para seguir hablando por teléfono.

Carla se dirigió a una de las habitaciones, se puso la ropa de trabajo, limpió rápidamente todo el apartamento de cinco dormitorios y terminó dos horas después. Volvió a ponerse su ropa habitual y se marchó.

Las cosas siguieron así durante 6 meses. Todos los días llegaba a las 9:00 de la mañana para limpiar y se iba a las 11:00.

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Un día, estaba a punto de salir de la lujosa residencia después de su turno, cuando oyó el timbre. Recogió rápidamente sus cosas y corrió hacia la puerta para abrirla. Se encontró con un hombre de unos 60 años en el umbral.

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"¿Papá?", dijo Michael desde la sala, un poco aturdido por su presencia. "¡No tenía ni idea de que ibas a venir hoy!".

Carla había oído hablar del Sr. Fernández a través de Samanta, la administradora de las propiedades de la familia, pero nunca lo había conocido porque estaba frecuentemente de viaje por negocios.

Hombre con un ramo de flores. | Foto: Pexels

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"Así que, muchacho, ¿te has vuelto tan importante que ni siquiera me has informado de que has elegido quedarte aquí en lugar de en casa? Si Samanta no me hubiera informado, no me habría enterado", comentó.

"Bueno, papá... Iba a decírtelo, pero...".

"¿Pero qué? ¿Y quién es ella?", preguntó el señor Fernández. 

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"Esta es Carla... ella... ¡Es mi esposa, papá!". 

Carla no podía creer lo que escuchaba cuando Michael le mentía tan despreocupadamente a su padre. ¿Por qué lo estaba engañando? ¿Y por qué demonios la llamaría esposa?

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"¿Tu esposa?". El Sr. Fernández miró a Carla de pies a cabeza, y ella pudo notar que no le agradaba que alguien de su posición económica fuera la esposa de su hijo.

Mujer limpiando. | Foto: Pexels

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"¿Así que finalmente elegiste a esta mujer como tu esposa? ¿Qué te pasa, muchacho? ¿Quieres pasar tu vida con...?". Estaba a punto de terminar la frase cuando Carla le interrumpió.

"Lo siento, Sr. Fernández, pero no soy...". Ella iba a decir con orgullo que no era la esposa de su hijo sino una digna asalariada cuando Michael la cortó.

"Oh, Carla, ¿te vas a quedar hablando en la puerta? ¿No invitarás a papá a entrar?".

"Pero yo...".

"Por favor, cariño", añadió sonriendo. Ella no pudo evitar preguntarse qué estaba pasando.

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"Papá, por favor, entra. ¿Te importaría acompañarme a la cocina, Carla? Estoy seguro de que a papá le encantará tu té especial", comentó, indicándole que le acompañara a la cocina.

Pareja discutiendo en la cocina. | Foto: Pexels

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Una vez allí, Carla le preguntó a Michael: "¿Qué acaba de pasar, señor Fernández? ¡No soy su esposa! ¿Cómo ha podido decir algo así?".

"Por favor, Carla", suplicó Michael. "¡Necesito que finjas ser mi esposa durante una hora! Te daré lo que quieras. ¿Qué tal tres veces tu salario? ¿Por favor?".

"Pero, ¿por qué? Lo siento, Sr. Fernández, pero me contrataron como su empleada doméstica y lo que me pide que haga va contra mis principios. No voy a engañar a alguien de esa manera".

"Entiendo que no está bien, pero quiero que lo hagas por mi padre, no por mí", dijo Michael. "El caso es que...". Empezó a contarle la razón, y para cuando terminó, Carla no pudo negarse a su petición.

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"Muy bien, señor Fernández, si es así, no me molesta", dijo ella.

Los dos se dirigieron a la sala de estar, habiendo discutido algunas cosas para que el padre de Michael no dudara de ellos. El señor Fernández tenía preparada una larga lista de preguntas que habrían acabado con la mentira de Michael si Carla no hubiera sido tan astuta.

Pareja hablando. | Foto: Pexels

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"¿Cómo puedes casarte sin invitar a tu padre a la boda, Michael? Ni siquiera Samanta me dijo nada. ¿Y por qué no hay fotos de ustedes dos en esta casa?", preguntó, levantando la ceja, mirando alrededor de la sala de estar.

Por suerte, Carla había instado a Michael a que llamara a Samanta y le explicara su plan para que el señor Fernández no descubriera su mentira. En cuanto a las otras preguntas, Carla tenía una respuesta preparada para el hombre. 

"Bueno, señor Fernández", dijo, "todo ocurrió de forma precipitada y no tuvimos tiempo de pensar en invitar a nadie. Para ser sinceros, solo fue un pequeño evento en la iglesia con Samanta y algunas otras personas".

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"¿Y por qué no llevan sus anillos de boda? Si la madre de Michael viviera aún hoy, ¡se horrorizaría al ver a su nuera sin ninguna joya! Somos los mayores exportadores de diamantes. Al menos piensa en nuestro prestigio".

"Lo siento, papá", respondió Michael rápidamente. "Los teníamos puestos, pero Carla perdió el suyo ayer de camino a casa, y el mío lo envié al joyero porque quería que le hicieran un diseño similar al de Carla...".

De alguna manera, esquivando las preguntas del señor Fernández, Carla y Michael pudieron hacerse pasar por marido y mujer, no solo durante una hora, sino durante seis meses. Es decir, hasta que el señor Fernández murió.

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Hombre sentado sobre una tumba. | Foto: Pexels

La verdad es que al anciano le habían diagnosticado una enfermedad terminal y los médicos le habían dicho a Michael que solo le quedaban cuatro meses de vida, seis si tenía suerte. 

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Por eso Michael había vuelto a casa, para vigilar a su papá después de que Samantha le revelara todo. Estaba esperando a que su padre volviera de su viaje de negocios para poder reunirse con él, pero el señor Fernández se presentó en su casa antes de eso.

Gracias a Carla, al menos durante los últimos seis meses de su vida, el Sr. Fernández estaba encantado de que su último deseo se hiciese realidad: Ver a Michael con una esposa. Por supuesto, era mentira, pero Michael y Carla se terminaron enamorando.

Ella no era como las otras chicas que perseguían a Michael por su dinero. De hecho, había demostrado ser una joven de carácter fuerte que se negaba a comprometer su moral incluso cuando era tentada por el dinero. 

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Y cuando vio el lado compasivo de Michael y lo mucho que se preocupaba por la gente que le rodeaba, no pudo evitar enamorarse de él. Así que, tras la muerte del Sr. Fernández, decidieron hacer realidad su último deseo y se casaron. Prometiendo estar juntos el resto de sus vidas.

Recién casados dándose un beso. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Que nunca se sabe el giro que puede dar la vida: Carla se casó con un millonario y su vida cambió para mejor.

Algunas veces se puede decir una mentira blanca: En el caso de Michael, su padre vivió una vida feliz durante seis meses, contento de que se le hubiera concedido su último deseo.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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