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Padre soltero encuentra un alfiler en la cuna de su hija recién nacida: no estaba allí horas antes - Historia del día

Mayra Pérez
22 may 2022
15:25
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Jacobo estaba criando solo a su hijita, después de la muerte de su esposa. Intentaba cuidarla y generar ingresos, pero a veces se sentía abrumado. Todo cambió cuando alguien llamó a su puerta sorpresivamente.

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“Jacobo, tu trabajo está en juego. Hemos sido pacientes con todo lo que has pasado, pero tu desempeño en el trabajo no ha sido bueno. A partir de este momento estás en período de prueba”, le dijo su jefe, el señor Clavier.

Era un milagro que no lo hubiesen despedido. Su jefe tenía razón. Desde el nacimiento de su hija y la muerte de su esposa, él no lograba concentrarse en su trabajo. Se olvidaba de reuniones importantes y estaba atrasado con algunos proyectos.

“Lo siento mucho, señor Clavier. Voy a hacer todo lo posible por resolver mi situación. Aún intento saber como ser padre soltero y hacer mi trabajo”, respondió Jacobo, agradecido.

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Había contratado a una niñera, pero era muy costosa y no podía pagarle para que se quedara en las noches. Su bebé, Gigi, lloraba todo el tiempo; era como si supiera que faltaba algo.

Deseó que su esposa, Rita, estuviera viva por milésima vez. Ella había muerto durante el parto, y fue el peor momento de su vida. Se había prometido cuidar a Gigi y sentía que estaba fallando.

No podía perder su trabajo, pero no tenía idea de cómo lidiar con todo. Lo único que calmaba a la bebé era viajar en automóvil, así que esa noche decidió darle un paseo justo antes de acostarla. Gigi se quedó dormida casi de inmediato y regresaron a casa.

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Con cuidado, la sacó del automóvil y la acostó en su cuna. Con un suspiro, se sentó en el sofá y reclinó la cabeza sobre los cojines del respaldo. No se dio cuenta cuando se quedó dormido.

A la mañana siguiente, se despertó sorprendido: aún estaba en el sofá. Escuchó que su bebé estaba despierta y haciendo ruidos. No estaba llorando, pero era hora de desayunar.

Una bebé en su cuna. | Foto: Pexels

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Cuando la cargó, algo le llamó la atención. Había un alfiler brillante sobre la cuna. Eso era extraño. Jacobo tenía mucho cuidado de nunca dejar nada puntiagudo cerca de su hija. Incluso dejó de usar camisas abotonadas para que ella no le halara los botones y se los metiera a la boca accidentalmente.

"Voy a tener una charla con Sabrina sobre esto”, pensó, refiriéndose a su niñera.

En ese momento, escuchó un golpe en la puerta. Acostó a Gigi en su cuna y fue a abrir. “Señora Navarro, buenos días”, dijo, mirando la cara sonriente de su vecina.

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“Hola, Jacobo. Quiero hablar contigo”, comenzó la mujer mayor.

“Oh, no. ¿La bebé lloró anoche? No me desperté ni una sola vez, pero es muy posible. Sé que esto ha sido difícil para usted todos estos meses, señora Navarro", comenzó a disculparse Jacobo, pero su vecina lo caló con un gesto.

Una sonriente mujer sentada en un sofá. | Foto: Pexels

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“Jacobo, escucha. No estoy molesta”, replicó la señora Navarro. “Anoche, Gigi comenzó a llorar con fuerza alrededor de las 2 de la madrugada. Me acerqué a tu puerta y noté que estaba abierta, así que entré”.

“¡Dejé la puerta abierta! ¿Qué me está pasando?”. Jacobo se frotó el cabello con frustración Invitó a pasar a su vecina.

“Está bien. Al menos no pasó nada, y cerré bien cuando me fui. Le hice un biberón a Gigi y la acuné para que se durmiera. Me pareció importante que lo supieras”, le dijo con algo de pena.

“Gracias, señora Navarro. Podría haber llorado toda la noche. No entiendo cómo no la escuché”, agregó, mirando a su hija con una expresión de dolor. “Soy un padre terrible”.

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“No lo eres. Solo necesitas ayuda, y vine aquí para ofrecértela, y ojalá aceptes. Sé que a veces contratas a una niñera, pero me encantaría cuidarla yo. Sin cobrarte”, ofreció, sorprendiendo a Jacobo por completo.

Sacudió la cabeza. “No podría darle una carga así”.

“No es una carga. A veces, hijo, tienes que aceptar ayuda, incluso si no quieres admitir que la necesitas, y yo tengo mucho tiempo libre y duermo poco en las noches”, dijo la anciana.

Hombre con las manos en sus sienes. | Foto: Pexels

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“Entiendo... es solo... espera un minuto... ¿Esto es tuyo?”. Jacobo se puso de pie y agarró el imperdible que había encontrado en la cuna. Se lo mostró a la señora Navarro.

“Oh cielos. Dejé eso aquí. Lo siento”, la mujer mayor se levantó y lo agarró. “Perdí un botón ayer y lo usé para mantener mi camisa en su lugar. Eso no volverá a ocurrir, puedes tener la seguridad”.

“Me estaba volviendo loco porque estaba en la cuna de Gigi”, explicó Jacobo. "Creo que voy a aceptar esa oferta. Tienes razón, debo aceptar toda la ayuda que pueda conseguir. ¿Estás segura de que no es demasiado?”.

“Claro que estoy segura. Mis hijos son adultos y viven muy lejos. Así que Gigi puede ser mi como nieta”, respondió la anciana con una amplia sonrisa.

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“Gracias. Muchas gracias”, dijo Jacobo, conmovido por su generosidad.

Gigi comenzó a pasar casi todos los días con la vecina y Jacobo pudo recuperar su ritmo de trabajo, al tiempo que fue aprendiendo de ella muchos trucos de crianza.

La niña creció pensando que la señora Navarro era su verdadera abuela, y eso las hizo muy felices a ambas. Entendió que ayudar a su vecino había sido una de las mejores elecciones de su vida.

Una mujer y una niña pintan con acuarelas. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Ayudar a un vecino en problemas siempre es una buena decisión. La señora. Navarro escuchaba a la bebé de su vecino llorar cada noche, y en lugar de molestarse, decidió ofrecerle su ayuda y al final eso fue positivo para todos.

Es saludable admitir que necesitamos ayuda. Jacobo estaba abrumado al intentar equilibrar su vida como padre soltero de una bebé y sostén económico de su familia. Su vecina supo que necesitaba ayuda y se ofreció a cuidar a su bebé. Así logró equilibrar su vida.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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