logo
Shutterstock
Fuente: Shutterstock

Mujer solitaria ofrece refugio a un hombre durante lluvia: al otro día ve a su esposa en su patio - Historia del día

Compartir
FacebookFacebookTwitterTwitterLinkedInLinkedInEmailEmail

Una mujer abrió la puerta de su casa y vio a un hombre mojado bajo la lluvia, así que lo invitó a pasar y le ofreció té. Hablaron de sus vidas y él se fue cuando dejó de llover. Al día siguiente ella vio a la esposa del hombre en su patio.

Publicidad

Un golpe en la puerta interrumpió la profunda concentración de Lorena. Ella había estado trabajando en su computadora todo el día y ni siquiera se había dado cuenta cuando había empezado a llover.

De repente, perdió su concentración tras escuchar el fuerte golpe de las gotas de lluvia en su ventana y otro golpe en la puerta principal.

Gotas de lluvia cayendo sobre el suelo mojado. | Foto: Pexels

Gotas de lluvia cayendo sobre el suelo mojado. | Foto: Pexels

Publicidad

Se levantó de la mesa de la cocina donde estaba instalada su computadora portátil. Fue a abrir la puerta y descubrió a un hombre afuera, empapado de pies a cabeza por la lluvia. Su casa no tenía porche ni toldo, por lo que no había absolutamente ningún refugio para él allí.

“Señora, sé que esto es completamente extraño, pero ¿hay alguna posibilidad de que pueda quedarme aquí hasta que deje de llover?”, preguntó el desconocido, muerto de frío.

Era la temporada de lluvias y la temperatura había bajado, por lo que Lorena no podía decirle que no. “Sí, claro. Pase, señor”, dijo, preocupada por lo que estaba haciendo.

Publicidad

Lee más: Mujer solitaria instala cámara para ver quién ha estado dejando cosas de bebé en su puerta cada día - Historia del día

No permitiría que sus hijos abrieran la puerta a extraños, pero este hombre no parecía amenazante, y se sentía muy mal por su situación.

“Muchas gracias. Pensé que podía caminar hasta la tienda, pero la lluvia me tomó por sorpresa”, explicó el hombre. “Soy Gregorio Suárez”.

Lorena asintió con una pequeña sonrisa y le ofreció su mano, “Lorena Hernández. ¿Vive cerca?”, preguntó ella.

“A unas pocas cuadras. Tenía la esperanza de tomar un atajo por este camino, pero comenzó a caer una lluvia torrencial. Espero no molestarla”, continuó con una sonrisa cortés.

Publicidad
Una jarra con té sobre una mesa. | Foto: Pexels

Una jarra con té sobre una mesa. | Foto: Pexels

“No, no. Necesitaba un descanso del trabajo. Parece que tiene frío. Por favor, venga y siéntese aquí”. Hizo un gesto hacia la mesa de la cocina y limpió sus cosas. Las llevó a su habitación donde encontró una toalla limpia para darle a Gregorio.

Publicidad

El hombre tomó la toalla con gratitud y ella comenzó a prepararle té. “Señora. Realmente no tiene que hacer eso. Ya estoy interrumpiendo su día”, dijo.

“No, no”, volvió a negar con la cabeza. “De hecho, también tengo antojo de té, y es el clima perfecto para ello. Además, el té es excelente para conversar, lo cual también anhelo como loca”.

“¿Vive sola?”, preguntó él con curiosidad.

“No, tengo cuatro hijos. Todos están en la escuela ahora mismo, y no tengo que recogerlos porque toman el autobús”, continuó Lorena.

“Pero mi vida es un poco complicada en este momento. Nos hemos estabilizado a pesar de las cosas que han sucedido. Nunca estoy sola porque no puedes estar sola con cuatro hijos. Pero todavía me siento sola, ¿comprende?”.

Publicidad

Gregorio asintió. “Creo que lo entiendo. Me sentía así mucho cuando estaba en la universidad. Es como si estuvieras rodeado de gente, pero todavía sientes que no hay nadie”.

Una mujer sosteniendo una taza con té. | Foto: Pexels

Una mujer sosteniendo una taza con té. | Foto: Pexels

Publicidad

Ella sonrió, llevó las tazas a la mesa y se sentó al lado del hombre. “Exactamente. Es un sentimiento loco. Pero es muy real”.

“A veces, mi esposa, Olga, y yo nos sentimos así. Nuestros hijos están lejos estudiando en la universidad en otra ciudad. Aunque ella y yo nos tenemos el uno al otro, nos sentimos solos”.

“Creo que se llama el síndrome del nido vacío”, reveló Gregorio. Pronto, comenzaron a hablar más sobre sus familias y los minutos pasaron volando.

De repente, el hombre tuvo un pensamiento. “Quería preguntarle algo. Mencionó antes que usted y sus hijos se habían estabilizado. ¿Qué significa eso?”.

Publicidad

Lee también: Mujer se despierta por la mañana y no encuentra a su hijo en casa: ve unos boletos en la mesa - Historia del día

“Ah, sí. Mi esposo murió hace unos años, de cáncer. Mis hijos tenían la edad suficiente para entender todo lo que estaba pasando, por lo que lo extrañaban muchísimo”.

“Luego sucedieron otros eventos que nos dejaron la vida de cabeza por mucho tiempo. Estaba tratando de consolarlos mientras estaba de luto”.

“Me alegro de que las cosas se hayan arreglado con ellos. Son increíbles y resistentes. Pero ahora, me siento sola y perdida. Ni siquiera tengo tiempo ni ganas de hacer cosas de la casa”.

Publicidad

“Quería pintar algunas habitaciones o arreglar mi jardín. Cualquier cosa”, respondió Lorena, sintiéndose un poco mejor, pues estaba sacando todas sus preocupaciones y frustraciones.

Una mujer ayudando a un niño con su tarea. | Foto: Pexels

Una mujer ayudando a un niño con su tarea. | Foto: Pexels

Publicidad

Había algo en Gregorio que la hacía confiar en él, y se sentía como si él realmente estuviera escuchando todo lo que ella decía. Quería seguir hablando, pero ambos notaron que había dejado de llover y que el té de sus tazas se había acabado hacía tiempo.

El hombre quería seguir hablando, pero vio su reloj y se levantó. “Vaya, mi esposa me está esperando y tengo que ir a la tienda. Muchas gracias, Lorena. Este té estaba genial, pero la conversación fue aún mejor”.

“Espero no haberlo aburrido con mis problemas”, se rio ella, avergonzada por todo lo que le había dicho.

El sacudió la cabeza. “Para nada. Me estaba dando cobijo. Lo menos que podía hacer era escuchar y tratar de aliviar sus preocupaciones. Gracias de nuevo”, terminó y se despidió.

Publicidad

Lorena esperó hasta que Gregorio se perdiera de vista para volver al trabajo. Se sintió llena de energía el resto del día después de sacar todas sus preocupaciones.

Ella sonrió brillantemente cuando todos sus hijos ruidosos y desenfadados llegaron a casa de la escuela. El resto de la velada fue fantástico, y la madre estaba de muy buen humor.

Al día siguiente, Lorena estaba trabajando desde su sofá cuando se asomó por la ventana para ver si Gregorio pasaba. Ella esperaba invitarlo a tomar otra taza de té y conversar, pero parecía que él no iba a pasar, así que se concentró intensamente en el trabajo.

De repente, el sonido de un rastrillo llamó su atención. Vio por la ventana y, para su sorpresa, había una mujer en el patio, recogiendo hojas secas con el rastrillo. Lorena cerró rápidamente su computadora portátil y se dirigió a su puerta.

Publicidad
Una mujer trabajando en un jardín. | Foto: Pexels

Una mujer trabajando en un jardín. | Foto: Pexels

“Hmm, disculpe, señora. ¿Qué está haciendo?”, preguntó ella en completa confusión.

La mujer en su patio vestía ropa de jardinería completa con un sombrero de paja. Se puso de pie, le sonrió brillantemente y se levantó el gorro. “¿Usted es Lorena?”.

Publicidad

“Sí…”, respondió ella.

“Es un placer conocerla. ¡Soy Olga, la esposa de Gregorio!”, dijo la mujer, y Lorena le devolvió la sonrisa.

“Ah, es un placer conocerla también. Pero todavía estoy confundida. ¿Qué está haciendo en mi jardín?”, preguntó ella.

“¡Estamos haciendo jardinería para usted! ¡Mire!”, señaló Olga con orgullo hacia la carretera donde se detuvo una vieja camioneta. Gregorio salió y saludó a Lorena.

“¿Jardinería?”.

“¡Sí! Gregorio me contó todo sobre usted ayer, y con lo que ha estado lidiando. Decidimos hacer algo especial para hacerla sentir mejor. Todos merecen un hermoso jardín, ¿verdad?”, dijo Olga. Luego, ella y su esposo se pusieron a trabajar.

Publicidad

Lorena no podía creer lo que estaba pasando. Su corazón se llenó de alegría. ¡Llevaron flores y arbustos para plantar en su jardín! Ella quería ayudarlos, pero ambos insistieron en que debería volver a su trabajo, pues ese era su regalo por su amabilidad el día anterior.

Después de unas horas, el jardín se veía hermoso. Su alegría se completó cuando sus hijos llegaron a casa. Ella invitó a Gregorio y a Olga a cenar con su familia, y ellos aceptaron sin dudar.

Una pareja de rodillas trabajando en un jardín. | Foto: Pexels

Una pareja de rodillas trabajando en un jardín. | Foto: Pexels

Publicidad

Pronto, Lorena y Olga se hicieron amigas y esta última se ofreció a cuidar a los niños. Eso era una gran bendición para la madre viuda de cuatro hijos.

Lorena nunca se arrepintió de haber dejado entrar a un extraño a su casa porque al final ganó una amiga, pero aun así les enseñó a sus hijos a tener cuidado.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

La amabilidad se paga mejor con amabilidad. Lorena ayudó a un hombre que estaba bajo la lluvia. Él regresó con su esposa al día siguiente para renovar su jardín como agradecimiento.

A veces, solo necesitas a alguien con quien hablar y simpatizar. Lorena se sentía sola a pesar de que su vida se había estabilizado tras la muerte de su esposo. Gregorio escuchó y le ofreció consuelo, lo que cambió su perspectiva ese día.

Publicidad

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

Lee más: Mujer cree que esposo murió en accidente de tránsito hasta que 14 años después él le entrega un paquete - Historia del día

Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

Puedes dejar tu mensaje en la sección de comentarios y suscribirte a AmoMama para leer las mejores historias en un solo lugar.

Publicidad
info
¡Por favor, ingresa tu correo electrónico para que podamos compartir contigo nuestras mejores historias!
Al suscribirse, usted acepta nuestra Política de Privacidad
Publicaciones similares

Mujer mayor paga las compras de veterano de guerra: días después un pelotón completo llega a su casa - Historia del día

27 de junio de 2022

Madre anciana le pide a hijo que la visite: él lo hace 2 años después y encuentra una tumba en vez de su casa - Historia del día

21 de mayo de 2022

Hombre da un aventón a dos niños empapados por la lluvia: los ve de nuevo en su puerta al otro día - Historia del día

17 de junio de 2022

Hombre pobre halaga a una mujer por sus canas: al otro día ella llega a su casa con un anillo de compromiso - Historia del día

22 de junio de 2022