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Niño tocando una puerta. | Foto: Getty Images
Niño tocando una puerta. | Foto: Getty Images

Niño perdido va de casa en casa en busca de ayuda hasta que un chico idéntico a él abre la puerta - Historia del día

Georgimar Coronil
07 oct 2022
10:50

Un niño se perdió tras correr detrás de un camión de helados. Destrozado y asustado, visitó muchas casas pidiendo ayuda. Pero nadie abrió la puerta. El pequeño llamó a la puerta de la última casa. Esta vez, alguien abrió y lo sorprendió. ¡Era un chico idéntico a él!

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David siempre le agarraba la mano a su abuela Doris cuando salían a pasear a lugares concurridos. Doris supuso que él seguía cogiéndole la mano. Pero cuando miró hacia abajo, él no estaba allí.

La mujer se asustó y recordó haber visto un camión de helados cerca de ellos. Sospechó que David había corrido tras él y entró en pánico, buscando a su alrededor.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Unsplash

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Unsplash

"¿David? David, hijo mío, ¿dónde estás?", gritó, con lágrimas en los ojos.

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"Oye, oye, ¿has visto a un niño pequeño?", preguntó Doris a los transeúntes, pero nadie lo había visto.

"Dios, por favor, tráelo de vuelta. Mi pequeño, ¿a dónde ha ido?".

Doris buscó a David a su alrededor, pero no encontró ningún rastro de él. Por un momento, pensó que podría haber sido secuestrado.

"Estoy segura de que corrió detrás de ese camión de helados. Pero, ¿dónde está? No veo el camión por ninguna parte".

El instinto de Doris era correcto. David la había estado molestando para que le comprara un helado, y cuando vio la camioneta, se soltó de su mano y corrió tras ella. Siguió el camión que se dirigía a toda velocidad hacia otra urbanización y se dio cuenta muy tarde de que estaba perdido y muy lejos del mercado.

David se quedó mirando los enormes edificios amenazantes. Era pequeño y nunca había salido solo. Corrió hacia un grupo de casas cercanas para pedir ayuda.

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"¿Quién es?", respondió una señora tras oír a David llamar a su puerta.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pixabay

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pixabay

"Quiero ir a casa. ¿Puede ayudarme, por favor? Quiero ir con la abuela", respondió David.

"¿Abuela? Aquí no hay ninguna abuela. Vete", dijo la señora, asumiendo que era un niño que le estaba haciendo alguna broma.

"¡No, no, por favor, ayúdeme!", pero la mujer cerró la puerta en la cara del pobre David.

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Destrozado y asustado, llamó a todas las casas suplicando ayuda, pero fue rechazado por todos los vecinos. Pensaban que se trataba de una broma, ya que otros chicos lo habían hecho antes.

David estuvo a punto de rendirse cuando vio una última casa a la que no había llamado. No tenía esperanzas, pero aun así lo intentó.

El niño llamó a la puerta. Nadie respondió.

Volvió a llamar. Y, de nuevo, golpeó la puerta.

Esta vez, la puerta se abrió con un chirrido, dando a David el susto de su vida. Vio a un chico idéntico a él.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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"¿Es un espejo? No, su ropa es diferente", pensó David.

"¿Qué...? ¡Oh, Dios mío, mamá, ven aquí!", dijo el otro chico, llamando a Ana, quien estaba igualmente sorprendida tras ver a David.

"¿Quién eres tú? ¿Y por qué te pareces a mi hijo?", preguntó Ana. "Entra".

"Corrí detrás del camión de helado y... me di la vuelta y la abuela no estaba", narró David entre lágrimas.

Ana le dio a David un poco de agua e, instantes después, se asomó por las cortinas tras oír las sirenas de la policía en la calle.

"Deben estar aquí por ti... ven conmigo", dijo, llevando a David de la mano.

La dama se acercó a un policía que llevaba la foto de David, preguntando por él. "Oficial, el chico está aquí. Vino aquí hace un rato. Estaba a punto de llamar al 911".

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Doris bajó del coche patrulla y se precipitó hacia David. "Oh, querido, ¿por qué me dejaste? ¡Mi corazón casi dejó de latir! ¡Menos mal que estás bien!”.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pixabay

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pixabay

Luego le agradeció a la mujer que ayudó a su nieto y vio a Emmanuel, quien era idéntico a David. "¡Jesucristo! ¿Cómo es posible?", gritó.

"Sí, quería hablar con usted sobre eso. Por favor, pase", dijo Ana.

Doris se enteró de que Emmanuel no era el hijo biológico de Ana. Ella era su madrastra, que se había casado con un hombre llamado Simón. El nombre le pareció conocido a Doris.

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"¿Puedo ver su foto, si no te importa, Ana?", preguntó.

"Claro, aquí", respondió ella, mostrando su foto de boda.

Doris se sorprendió porque Simón era el marido de su difunta hija, Sarah.

"Pensé que se había mudado al extranjero. Nunca se puso en contacto conmigo después del funeral de mi hija y me entregó a su hijo David", expresó Doris.

Ana se dio cuenta de lo que podía haber pasado y reveló algo que Doris nunca habría imaginado.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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"Señora Doris, creo que Pedro también es su nieto", dijo Ana, mostrándole una vieja foto de dos bebés que llevaban camisetas rojas similares y estaban acostados en la cama de Simón. "Encontré esto en el ático".

"¿Dos bebés? ¿Uno de ellos es Pedro? Pero Simón me dijo que Sarah dio a luz a mellizos, y que solo uno sobrevivió, y fue David", exclamó Doris.

David nació 30 minutos después de Pedro y Sarah presentó complicaciones. Como resultado, la madre murió después de que David naciera, y Simón culpó al recién nacido por el fallecimiento de su esposa.

Como Simón no quería a David, se lo entregó a Doris y le dijo que no lo podía cuidar, ocultándole que Pedro estaba bien.

"¡Dios mío, esto es increíble!" exclamó Doris. Abrazó a Pedro y a David. "¿Qué hacemos ahora? Quiero a mis dos nietos, pero Simón no aceptará a David".

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Más tarde, esa misma noche, Simón volvió a casa y se sorprendió al ver a Doris y a David. "¿Tú? ¿Cómo estás aquí?".

"Me mudé aquí hace dos años y, extrañamente, nunca nos cruzamos a pesar de vivir en la misma ciudad", respondió Doris, furiosa y exigiendo una explicación.

"No fue injusto. Simplemente, no podía soportar ver a ese niño. Así que cogí a Pedro, mi primer hijo, y me deshice de David. Mató a mi mujer!", argumentó Simón. "Llévatelo de mi casa".

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pixabay

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pixabay

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Ana era consciente del comportamiento insensible de Simón, pero sintió que esto era demasiado. Temía lo peor para Pedro y pensó que lo correcto era enviarlo con su abuela.

Tras una larga disputa legal, Doris y Ana consiguieron la custodia de Pedro. Ana se divorció de Simón al mismo tiempo y se mudó con Doris y los niños.

Al final, Simón recibió una lección por abandonar a David. El tribunal lo obligó a pagar la manutención de los mellizos hasta que cumplieran los 18 años.

En cuanto a Doris, no podía agradecer lo suficiente a Ana por haberla ayudado a reunirse con sus nietos, especialmente con Pedro, del que nunca supo que existía.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

  • No rechaces a alguien que pueda necesitar tu ayuda: Tras perderse en una nueva urbanización, David llamó a todas las puertas pidiendo ayuda. Pero todo el mundo le rechazó, y solo una mujer se ofreció a ayudarle.
  • Las malas acciones solo traen decepción y vergüenza: Simón culpó a David de la muerte de su esposa Sarah. Le mintió a Doris diciéndole que solo había dado a luz a un hijo y le entregó a David. Ocultó la identidad de Pedro y lo crio pensando que Doris nunca se enteraría de que tenía dos nietos gemelos.
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Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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