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La actriz | Fuente: instagram.com/demimoore
La actriz | Fuente: instagram.com/demimoore

Su madre la puso en peligro por $500 – Años después, se convirtió en la primera mujer en ganar 12,5 millones de dólares en Hollywood

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04 abr 2025
06:15

Aunque la infancia de la estrella estuvo marcada por el caos, su madre no la protegió y tuvo que tomar las riendas de todo. Con el tiempo, la adolescente se marchó de casa en busca de paz y un nuevo comienzo, una elección que más tarde la llevaría a un éxito duradero en sus propios términos.

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La actriz creció sintiendo que no importaba y una vez dijo que era una hija sin madre. Su vínculo con su madre era tenso, y las cosas nunca fueron fáciles entre ellas. Más tarde, se sorprendió al descubrir que el hombre que la había criado no era su verdadero padre.

Nacida en Roswell, Nuevo México, en noviembre de 1962, la estrella fue criada por una madre adolescente en un hogar donde la paz era rara. Sus padres, que trasladaban mucho a la familia, luchaban contra el alcohol, los problemas económicos y las peleas constantes, lo que hacía casi imposible la estabilidad.

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En su libro "Inside Out", la actriz se sinceró sobre uno de los momentos más oscuros de su juventud. Con sólo 12 años, vio cómo su madre intentaba acabar con su vida. "Recuerdo que utilicé mis dedos, los pequeños dedos de una niña, para sacarle de la boca las pastillas que mi madre había intentado tragar", escribió.

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Ese doloroso recuerdo permaneció con ella, pero sólo fue el principio de más angustia. La estrella compartió más tarde en una entrevista de 2019 que su infancia terminó aquel día, y lo calificó de "momento que cambió su vida".

La carga emocional se agravó cuando se enteró de que el hombre al que siempre había llamado papá no era su padre biológico. El descubrimiento la dejó sintiéndose no deseada, o que no "merecía estar aquí".

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Tras el divorcio de sus padres, se quedó con su madre, cuyas decisiones problemáticas continuaron. Cuando era una adolescente callada y ansiosa, la llevaban a bares, donde su madre esperaba que su presencia llamara la atención de los hombres.

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A los 15 años, entró en su apartamento y encontró dentro a un hombre mayor que la familia conocía, alguien a quien le habían dado una llave. En sus memorias, describió un suceso perturbador, recordando que él la violó y luego le preguntó cómo se sentía al ser entregada por su madre por 500 dólares.

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Años después, cuando le preguntaron si creía que su madre la había vendido, respondió: "Creo, en el fondo de mi corazón, que no. No creo que fuera una transacción directa". Sin embargo, la actriz admitió: "Aun así, le dio acceso y me puso en peligro".

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Después de soportar tanto dolor en casa, supo que tenía que marcharse para encontrar un camino diferente. Aún adolescente, dejó el instituto y se alejó de todo lo que conocía, sin dinero en el bolsillo. Con la esperanza de encontrar algo mejor, empezó a presentarse a audiciones para papeles de actriz, aunque nunca se había formado para el teatro o la pantalla.

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La estrella admitió que iba descubriendo las cosas sobre la marcha, y lo llamó la "escuela del 'finge hasta que lo consigas'". Mucho antes de ponerse delante de una cámara, ya había actuado de formas que nada tenían que ver con guiones o audiciones.

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Empezar séptimo curso en un colegio nuevo fue como adentrarse en territorio desconocido. Como recién llegada constante, aprendió pronto a adaptarse a cada entorno convirtiéndose en quien creía que los demás querían que fuera.

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La futura estrella de cine observaba atentamente a los chicos populares: escuchaba cómo hablaban, se fijaba en lo que llevaban puesto e intentaba decidir si era mejor destacar o encajar tranquilamente. Mirando atrás, se dio cuenta de que nunca se le había pasado por la cabeza que podía ser ella misma. Esa comprensión no llegaría hasta muchos años después.

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Sin embargo, ese hábito temprano de adaptarse para sobrevivir alimentaría más tarde sus audaces decisiones. Su determinación no provenía de la confianza, sino de la creencia de que no tenía nada que perder, y una vez dijo: "No tengo nada, así que ¿por qué no?".

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Entrar en el mundo de la interpretación le trajo oportunidades y nuevos retos. A los 19 años, consiguió su primer papel televisivo en la conocida serie médica "General Hospital".

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Aunque supuso una gran oportunidad, no se sentía preparada y pronto empezó a consumir alcohol y cocaína en exceso. En sus memorias, la actriz admitió que no podía reconocer sus límites: "No tengo un interruptor de apagado. No tengo esa cosa que dice: 'Esto es suficiente'".

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Unos años más tarde, en 1984, se unió al reparto de "St. Elmo's Fire", interpretando a una problemática fiestera. Este papel reflejaba fielmente sus experiencias, y más tarde señaló que la coincidencia no pasó desapercibida para ella.

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Antes de que empezara el rodaje, los responsables de la película insistieron en que buscara tratamiento. Más tarde describió aquella intervención como "un profundo regalo", y le atribuyó el mérito de haberla ayudado a mantenerse sobria durante casi 20 años, hasta bien entrada en la cuarentena.

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Ese momento crítico de su vida personal marcó el inicio de un nuevo capítulo en el que la actriz Demi Moore adquirió control sobre sus decisiones y una mayor influencia en su carrera.

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A medida que sus películas iban teniendo éxito en taquilla, Moore amplió su papel en la industria y se convirtió en productora. En su mejor momento, ganó 12,5 millones de dólares, lo que la convirtió en la actriz mejor pagada de Hollywood en aquella época.

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A pesar de los logros de la estrella de "G.I. Jane", algunos críticos se burlaron de su creciente salario, llamándola con nombres como "Gimme Moore", una etiqueta que ella recordaba, junto con otras en el mismo sentido. Aun así, se mantuvo centrada y se convirtió en una de las primeras voces públicas en hablar de una remuneración justa para las mujeres en el mundo del espectáculo.

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Moore se casó con Bruce Willis durante esos años y tuvo tres hijas con él. Cuando le preguntaron si alguna vez había comparado sus ingresos con los de él, explicó que no se trataba de competir.

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La legendaria actriz, que en su día dejó de actuar para criar a sus hijos, creía que a igual trabajo debía corresponder igual salario. "Trátame igual. Ni mejor ni peor", dijo la ganadora del Premio del Sindicato de Actores.

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Esa creencia en la justicia ayudó a definir su trayectoria profesional, pero Moore también comprendió que el éxito no la protegía de viejas heridas.

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Incluso después de llegar a la cima de su carrera, la galardonada estrella de Hollywood reconoció que el dolor no resuelto del pasado aún podía resurgir.

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En los últimos años, empezó a mirar hacia dentro, sobre todo en lo referente a la relación con su madre, que murió de cáncer, y a las cicatrices que le quedaron de la infancia.

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El día de su cumpleaños, en noviembre de 2019, la actriz publicó una foto en la que aparecía de niña soplando velas. Junto a la imagen, escribió sobre su gratitud por la oportunidad de abrirse en sus memorias, "Inside Out". Lo que empezó como un viaje personal hacia la curación se convirtió en algo más cuando los lectores conectaron profundamente con sus experiencias.

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La madre de tres expresó: "Estoy abrumada por el torrente de gratitud que he recibido por compartir mi historia... y por enviar amor a mi madre, que comparte para siempre el 11 de noviembre conmigo". Ese mensaje de gratitud abrió el camino para que la ganadora del Globo de Oro abordara su pasado con más ternura y comprensión.

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En mayo de 2021, Moore homenajeó el Día de la Madre con un post profundamente personal y una foto de bebé de su madre. En el pie de foto, la actriz habló abiertamente de su vínculo. Escribió: "He tenido una relación difícil con mi madre y me he sentido en muchos sentidos como una hija sin madre".

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En lugar de centrarse en las viejas heridas, optó por ver la bondad y la inocencia que una vez tuvo su madre. Moore reflexionó al ver su imagen en el cristal, dándose cuenta de que ella era una parte de su madre, y de que podía aferrarse al dolor o valorar los momentos que tenían significado.

La madre de Demi Moore, Virginia King, fotografiada en un campo el 1 de enero de 1992 | Fuente: Getty Images

La madre de Demi Moore, Virginia King, fotografiada en un campo el 1 de enero de 1992 | Fuente: Getty Images

Reconoció que su madre, como todas las personas, vino al mundo buscando amor y aceptación. Aunque las dificultades se interpusieron en su camino para convertirse en la madre que esperaba ser, la celebridad creía que su madre hizo lo mejor que pudo con lo que sabía.

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Aquel día, ofreció compasión y perdón a su madre y a sí misma, eligiendo desprenderse de la culpa y abrazar su conexión con amabilidad.

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La historia de Demi Moore es una historia de profundo dolor, serena fortaleza y un largo camino hacia la curación. Desde una infancia marcada por la inestabilidad y el trauma hasta las cumbres del estrellato de Hollywood, navegó por la vida con un impulso interior formado no por la confianza, sino por la pura determinación.

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Su viaje nunca fue perfecto -marcado por las luchas personales, el escrutinio público y las duras lecciones aprendidas-, pero siguió adelante, buscando la paz y el propósito. La franqueza de la estrella sobre su pasado ha permitido a otros ver más allá del glamour y la fama, revelando a una mujer que soportó mucho pero nunca dejó de buscar el crecimiento.

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Al enfrentarse a la verdad de su infancia, a la adicción y a la relación con su difunta madre, Moore encontró la libertad para redefinirse a sí misma, no sólo como actriz o figura pública, sino como madre, hija y superviviente.

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Al compartir su historia con honestidad y corazón, ha recuperado su voz y ha ofrecido esperanza a otras personas que recorren su camino hacia la curación.

Si tú o alguien que conoces está pensando en suicidarse, ponte en contacto con: En México el Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono ofrece atención a través del 0155 5259-8121. En Estados Unidos, puede llamar a la Red Nacional de Prevención del Suicidio al 1-888-628-9454. En España, llame al Teléfono contra el Suicidio a través del 911 385 385. Otras líneas internacionales de ayuda al suicida pueden encontrarse en befrienders.org.

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