Mujer comparte su emotiva historia de recuperación tras estar "en bancarrota emocional"

Desde el momento en que conoció a su padrastro, supo que era aterrador y que de alguna manera sus intenciones eran lastimarla.

Esta es una historia real de cómo una mujer en bancarrota emocional con un pasado muy problemático de trauma sexual y adicción, se elevó por encima de su adversidad y reescribió su propia felicidad para siempre como madre soltera en recuperación.

"Soy Rebecca L. Edwards y esta es mi verdad", compartió para The Western Journal.

Ella contó que, a la tierna edad de seis años, fue abusada por un hombre en quien su madre confiaba. Se trataba de su nuevo esposo.

Reveló que desde el momento en que conoció a su padrastro, supo que era aterrador y que de alguna manera sus intenciones eran lastimarla. Su madre no se dio cuenta de su pensamiento retorcido y continuó tratando de unirse como una nueva familia.

“Casi instantáneamente tomó mi inocencia como si hubiera sido su plan desde el principio”, dijo Rebecca.

Después, trató de decirle a su madre, pero en esos días los secretos eran muy comunes y las cosas no se discutían abiertamente.

“Cuando logré decirle, ella me contestó: ‘Me ocuparé de eso’. Recuerdo haber estado sola, completamente desconsolada por no recibir abrazos ni besos. Ella ni siquiera deseaba preguntar más sobre lo que le había sucedido a su hijita”.

Rebecca reveló que ese día cambió drásticamente el curso de su vida después de contarle a un adulto. “Fui silenciada. Me amenazaron de muerte, y ‘para mantener nuestro secreto a salvo’ nunca dije una palabra más hasta que no pude seguir en silencio”.

La mujer agregó que, a la edad de doce años tuvo un ataque de nervios. Dijo que las cosas se intensificaron rápidamente y la vida cambió. Su padrastro fue arrestado, su madre se negó a presentar cargos y la vida nunca volvería a ser la misma.

“Como con todos los traumas, no estaba claro cómo me afectó hasta que fue notoriamente obvio. Me convertí en un ejemplo de libro de texto de trauma sexual infantil sin tratamiento”, dijo a The Western Journal.

Ella contó que posteriormente mantuvo su compostura bastante bien, logró tener trabajos interesantes y funcionó como un adulto responsable, pero utilizó la bebida para ahogar sus penas y escapar de todos los sentimientos en general.

Logró construir una vida sobre una base agrietada, pero como todas las grietas, eventualmente derriban la estructura existente. Y eso es exactamente lo que le sucedió a la vida que Rebecca estaba construyendo.

“Estaba casada, tenía dos hijas hermosas y una vida que muchos envidiarían. Lo único malo era que llevaba una oscuridad dentro de mí que acechaba mis sueños y mis momentos de vigilia”.

“No podía escapar de lo que necesitaba ser curado a pesar de meterlo tan profundamente en mi subconsciente que nunca llegaría a la luz del día”.

Pero todo cambió cuando su hija mayor se acercó a la edad de seis años, la edad exacta en que abusaron de Rebecca cuando era niña. Entonces todos los recuerdos, sentimientos y vergüenza pasaron al primer plano de su conciencia y la sacudieron hasta lo más profundo.

“Pedí ayuda y me fue negada, una vez más, por aquellos en mi familia que no entendieron”, dijo la mujer. Nuevamente tuvo una crisis y comenzó a beber para escapar de la realidad.

Rebecca reveló que, a los 39 años de edad, se despertó de la peor borrachera, una que sintió como una experiencia cercana a la muerte.

“Estaba sobre el concreto, boca abajo y en un charco de mi propio vómito. Toda la tristeza, la ira y la desesperación estaban justo debajo de mi nariz, literalmente. Este fue el punto de inflexión y ya no pude correr. Estaba agotada”.

En total desesperación, le suplicó a Dios que la salvara. Contó que al poco tiempo ya no tenía frío y no estaba aterrorizada. Sentía calidez y estaba tranquila.

“Un conocimiento alivió mi alma. Por primera vez en años, pude sentir el peligro en el que me estaba metiendo a mí misma, a mis hijas y a todos los que todavía me amaban”, contó.

Pidió perdón y luz para tener una idea de cómo podía mejorar. “De repente, el leve destello de esperanza en mi corazón se convirtió en una pequeña llama. Entonces supe que la vida tenía que cambiar y que yo tenía que hacerlo”.

En ese momento supo que nadie más podía hacerlo por ella, ya no podía ser una víctima, tenía que ser una sobreviviente. “Me comprometí con la dirección de mi brújula interna y juré siempre escuchar al ser interior que surgió para guiarme de vuelta a casa”.

En los siguientes días, de alguna manera comenzó intuitivamente a saber cuál sería su próximo paso. Fue guiada divinamente por un grupo de 12 pasos que la ayudó a lidiar con las razones por las cuales se refugió en la bebida. Esto le brindó una solución y le mostró cómo vivir sin alcohol.

Al mismo tiempo, una pareja de consejeros la ingresó a ella y a sus hijas en su práctica a una fracción del costo para que todas pudieran comenzar la curación de los dos años de caos emocional que llevó su trauma sexual no tratado y su adicción a sus vidas.

“Me concedieron una segunda oportunidad en la vida. La tomé con ambas manos y me aferré a las promesas de esa noche con el Dios de mi comprensión”, dijo.

Eso fue hace 7 años. Hoy es autora, oradora y defensora de cualquiera que sufra en silencio.

Ha dedicado su recuperación a compartir abiertamente su verdad para que aquellos que no han encontrado su voz o su camino hacia una vida mejor puedan encontrar esperanza en sus palabras, hasta que también tengan el coraje de elevarse desde las cenizas para convertirse en hermosas almas.

La mujer sabia en ella saluda cada día con un nuevo sentido de lo que define la belleza de las almas. “Para mí, es vivir la vida con autenticidad como una mujer de dignidad que no conoce límites de lo que puede lograr una ‘mujer en llamas’.

La recuperación no es solo para las celebridades y los ricos y famosos, es para las mujeres y hombres de todos los días que desean estar sanos y felices.

Cuando Rebecca comenzó a hablar y a compartir sus secretos, rezó para que cada palabra que dijera pudiera ser el catalizador para aquellos que sufren solos o en silencio, para convertirse en una mejor versión de sí mismos.

Rebecca L. Edwards es una madre, autora, oradora y activista que comparte sus experiencias en la superación de la adicción y el trauma para ayudar a inspirar a otros para que la recuperación sea posible.

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