Anciano fotografiado despidiéndose cerca del ataúd de su esposa susurraba selectas palabras

A comienzos de a;o, esta fotógrafa de Kentucky pudo capturar un momento muy especial en una poderosa imagen. Esta es la historia de ese momento.

Según reporta Inspire More, April Yurcevic Shepperd, de Columbia, Kentucky, compartió una fotografía y un ensayo sobre la experiencia de ver a Bobby Moore decirle adiós a quien fue su esposa por 59 años. Escribió sobre el momento en Facebook recientemente.

"Nada se compara con el momento de tomar la foto, saber que un cuadro contará toda la historia, o escribir tan vívidamente que tus lectores puedan ver a través de tus palabras"

"A petición de Bobby Moore y su familia, comparto esta narrativa y fotografía. La historia no fue escrita para que nadie la viera. Fue escrita para mi propia sanación y para digerir el conmovedor momento que viví. Viendo a la esposa de Bobby, supe que era un privilegio compartir el instante que cristalizó tanto tiempo"

"Como fotoperiodista, sé que las fotos como ésta captan verbos. Son ventanas al evento, un testigo de fiar, por así decirlo. Los Moore querían compartir esta narrativa esperando que reconforte a otros, para esparcir la sanación y compartición. Querán que el mundo sepa que el verdadero amor aún existe".

Mira la foto a continuación.

Fui Testigo de Una Historia de Amor, por April Yurcevic Shepperd

"Hoy, fui testigo de una historia de amor. No el tipo de amor que comparten los jóvenes, medio llenos de pasión, completados con hormonas. No era el tipo de empalagosa experiencia de los recién casados embelesados por la exclusiva devoción y el felices para siempre.

En un mundo como el nuestro, donde los votos se rompen tan rápido como cae el mazo del juez, lo que ví hoy es una rareza, un diamante de exquisito diseño. Hoy ví a un hombre roto, en vigilia sobre su más aterosada posesión. Aquí estaba su amor hecho carne.

"Cuando entró a la alcoba sus pasos eran en falso, pero su determinación era firme. Sus ojos estaban fijos en su destino en el frente de la alcoba. Un ataúd color gris acero, bajo luces de colores. Estaba abierto a la mitad. La mitad cerrada tenía vívidas flores de todos tipos con cintas que decían "esposa" y "madre".

Al aproximarse y sin pausa, se encogió para darle un beso en sus labios pintados, mientras su frágil cuerpo temblaba por mantenerse erguido.

Imagen tomada de: PxHere

Imagen tomada de: PxHere

"Sus palabras para ella fueron tan gentiles y suaves. Ciertamente estas palabras las habrá dicho incontables veces, pero esta vez, tenían un dejo de finalidad:

"Sé que no puedes oírme", susurró. "Pero, te amo". Y sus lágrimas rodaron.

No había visitas de familiares por una hora más, pero él llegó temprano. No quería malgastar esas últimas pocas horas. Por más de 60 años, ella estuvo a su lado, pero seguía sin ser suficiente. Ni cerca.

Así que acercó una silla y se sentó. Con un bastón en la derecha, y su esposa muerta en la izquierda, se sentó junto al ataúd por casi una hora. Frotó sus brazos y tocó sus manos. Era como si la estuviera recomfortando, pero realmente, se reconfortaba él.

No parecía molestarle que su piel estuviera fría, su cuerpo tieso y rígido, ni parecía molestarle que no respondiera a las palabras que susurró. Por extraño que parezca, esto podría haber sido una escena típica de cualquier velada juntos en casa.

Excepto por todas las flores y regalos enviados con condolencias por amigos, todo parecía normal. Cuando la familia empezó a llegar, él seguía allí, sosteniendo su mano, acariciando su cabello. "Se ve bien, ¿verdad?", le preguntó a sus hijos al acercarse. Todos estuvieron de acuerdo. Y luego lloraron.

"Por casi 5 horas, se quedó cerca, exhausto, agotado, hasta que su cuerpo le exigió retirarse y su mente suplicó por un respiro. El hombre, el devoto hombre, mostró más gracia en su luto que muchos en su abundancia. Me quedé impactado, viendo tal muestra de fidelidad.

Nunca había visto a un hombre tan roto, robado de su felicidad por la maldición de la muerte. Me pregunté al verlo, ¿qué hará el día de mañana, y el día después de ese? Hoy era la parte sencilla.

Hoy ella sigue aquí, acostada a su lado, y puede tocarla, verla o besarla. Mañana, cuando esté en lo profundo de la tierra, y él vuelva al hogar que compartieron, ¿entonces, qué? Sus cosas seguirán allí. El olor de su piel, listas de compras garabateadas, su silla favorita, sobras en el refrigerador, su cama. Su cama.

¿Cómo se duerme solo después de 59 años durmiendo al lado de tu mejor amigo? No me imagino volver a conciliar el sueño.

Hoy, finalmente ví una historia de amor. Y seré testigo de nuevo mañana, cuando la historia finalmente termine, y quede vacío el escenario, y se apaguen las luces. Para Bobby, y todo lo que él es".

Devastadoras palabras de este fotoperiodista, que nos recuerdan lo pasajera que es la vida. Recuerda siempre aprovechar cada instante junto a tus seres queridos.

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