Los últimos días de "Don Ramón": fumaba cigarrillos incluso acostado en la cama del hospital

Conoce el triste final de Ramón Valdés, el inigualable “Don Ramón” de la serie “El Chavo del 8”.

Ramón Valdés tenía algo del personaje “Don Ramón”, en la serie de “El Chavo del 8”. Además de tener un carácter un tanto irritable, a su vez era adorable y se caracterizaba por vestir con atuendos sencillos, como su personaje.

Según Infobae, Valdés fue padre de 10 hijos y tuvo 3 matrimonios y, por lo tanto, tuvo épocas muy difíciles en su vida.  Según cuentan algunas personas, el vestuario que usaba “Don Ramón” en la serie no era asignado por la producción. Más bien, Ramón llevaba de su casa aquellas camisas desteñidas, vaqueros desgastados y zapatos viejos.

Don Ramón.  | Foto: YouTube / Imagen Entretenimiento

Don Ramón. | Foto: YouTube / Imagen Entretenimiento

Esa era su ropa habitual y la que usualmente llevaba puesta en la vida real. Pero había algo de su vestuario que era realmente lo que lo identificaba, algo así como los zapatos de “El Chavo”, el delantal de “Doña Florinda” y el traje de marinero de “Quico”. "Don Ramón" tenía su clásico gorrito.

A pesar de su temperamento fuerte, Ramón tenía un gran corazón y, cada mañana, antes de salir al estudio a grabar, se acercaba a los niños que vivían en la calle y les decía: “Nací niño y sigo siendo chavito: tengo el carácter de niño y los chavitos me entienden bien”, como mencionó varias veces.

Ramón hablaba con esos niños, se divertía con ellos, les firmaba autógrafos y les hacía bromas. Uno de ellos solía llevarse como regalo el gran premio: el gorrito de “Don Ramón”.

Minutos después de hacer esto, llegaba al set de grabación y decía al vestuarista que lastimosamente había perdido su gorrito y que necesitaba uno nuevo y, aunque a veces era molesto, nadie podía enojarse con “Monchito”.

El personaje de Ramón Valdés, a pesar de ser malhumorado y cascarrabias, también era noble, humilde y de buen corazón, debiéndole esto más a Ramón por interpretar al personaje de la mejor manera, que al propio Roberto Gómez Bolaños, el creador de este personaje.

Empezando por su nombre, siguiendo por la misma ropa y terminando por los mismos rasgos de personalidad, tanto uno como el otro eran la misma persona.

“Con permisito, dijo Monchito”, “¡Si serás, si serás!”, “Y no te pego nada más porque…”, eran las frases alusivas y originales de este personaje.

El mérito que tuvo Chespirito en todo esto fue haber notado en Ramón ese potencial para interpretar a este personaje, quien nació el 2 de septiembre del año 1923, en Ciudad de México.

Gómez Bolaños le contaba a sus allegados que Monchito era el único amigo que lo hacía reír, y destacaba en él esa habilidad que tenía para aprenderse de memoria los guiones.

Y esto pasó precisamente porque cuando Chespirito le propuso a Ramón el papel, el consejo que le dio fue: “Sé tú mismo”.

Empezó a trabajar en “El Chavo del 8” en el año 1971, pero antes ya había participado en 70 películas y en otros trabajos en “Cantinflas”.

Sin embargo, para poder mantener a sus 10 hijos, tuvo que dedicarse a otras ocupaciones como: comerciante, fabricante de muebles de madera, chofer, entre otros. En muchas ocasiones, también recibió ayuda económica de sus hermanos.

Aparecer en el elenco de “El Chavo del 8” hizo que Ramón se olvidara de todas las dificultades económicas por las que tenía que pasar, hasta que en 1979 decidió presentarle su renuncia a Gómez Bolaños.

No fue algo personal, ni tampoco tenía dificultades o problemas serios con Chespirito. Más bien, y al igual que en la ficción, sus problemas eran con Florinda Meza, o como es llamada en la serie, “Doña Florinda”.

Florinda Meza, la mujer de Gómez Bolaños, para esta época se convirtió en la directora artística del ciclo, generando cierto resquemor en el elenco.

Ramón no quería darle respuestas a Florinda, sino más bien a quien había confiado en él para interpretar ese papel, y mucho peor, le pareció injusto que Carlos Villagrán fuera despedido sólo por los celos que generaba “Quico” en Chespirito.

Entonces, ese día decidió irse con su dignidad, además de su ropa, su fama, su dinero y su gorrito.

Por supuesto que volvió a tener momentos difíciles. Se incorporó a varios programas, circos, e incluso compartió escenas con un joven cantante en pleno ascenso, haciendo el papel de Luisito Rey, el padre de Luis Miguel.

En 1987 decidieron, tanto Carlos Villagrán como él, realizar un programa llamado “¡Ah, qué Kiko!”, pero la diferencia era que, a pesar de que Valdés contaba con los derechos de autor de su personaje, Carlos Villagrán no y, por lo tanto, este programa sólo duró unos meses.

Don Ramón y Quico. | Foto: YouTube / Imagen Entretenimiento

Don Ramón y Quico. | Foto: YouTube / Imagen Entretenimiento

LAS ETAPAS FINALES

Para este entonces, Ramón ya estaba muy deteriorado, y todo se debía al cigarrillo que fumaba constantemente. La primera consecuencia de fumar cigarrillo llegó: le diagnosticaron cáncer en el estómago. Lo operaron y los médicos le aconsejaron (y le rogaron) que dejara este hábito.

Sin embargo, esto fue imposible. De hecho, Ramón fumaba en su habitación en el hospital.

A pesar de someterse a una cirugía, este tumor se le fue expandiendo, afectando su columna vertebral. El pronóstico fue cruel: le quedaban solo seis meses de vida. Ramón Valdés murió el 8 de agosto de 1988, a la edad de 64 años, en la misma ciudad en donde nació.

Pero lo cierto es que murió casi cuatro años después de que le dieran el pronóstico de los seis meses.

A su entierro asistieron miles de personas, entre ellos Édgar Vivar y Rubén Aguirre, conocidos en la ficción como “El Señor Barriga” y “El Profesor Jirafales”. Asimismo, asistió quien por horas lloró desconsoladamente: Angelines Fernández, conocida en la ficción como “Doña Cleotilde” o “La Bruja del 71”.

En cambio, quien en la ficción era su hija, María Antonieta de las Nieves, no pudo ir a su entierro, ya que se encontraba trabajando en Perú. Sin embargo, durante años lamentó no haber podido asistir, ya que seguramente lo despediría como si realmente fuera “La Chilindrina”.

A nadie le extrañó, por otra parte, que no asistiera Florinda Meza para dar el pésame. En cambio, Horacio Gómez Bolaños (Godinez en la ficción) sí lo hizo. Roberto Gómez Bolaños pudo haber asistido, pero no lo hizo, considerándolo tiempo después un error.

Don Ramón en el estudio de El Chavo del 8. | Foto: YouTube / La crónica hoy

Don Ramón en el estudio de El Chavo del 8. | Foto: YouTube / La crónica hoy

Hoy en día todavía se siguen escuchando las frases de "Don Ramón", las que también eran de Ramón Valdés y, a la vez, de Mochito.

Julia Marichal, por su parte, tuvo un destino que terminó de una manera violenta y lejos de su familia.

“La negra corazón” fue uno de los personajes más queridos por la televisión latinoamericana. Sin embargo, es protagonista de las historias más oscuras de la farándula mexicana.

En el 2011, Julia fue noticia al ser reportada como desaparecida por sus familiares y amigos, hasta que 20 días después de su ausencia, se dio a conocer su terrible destin: fue asesinada.

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