Historias Inspiradoras

17 de octubre de 2021

Hombre pobre recibe un paquete inesperado y descubre $10.000 en él - Historia del día

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Gilberto perdió su trabajo en la pandemia y no había logrado hallar uno nuevo. Entonces, le llegó una extraña carta con miles de dólares. Tras pensarlo por un rato, lo llevó a la policía y no podía creer lo que le dijeron. 

Gilberto tenía un típico trabajo de oficina en Ciudad de México cuando comenzó la pandemia. Su compañía tuvo que despedir personal, y él fue uno de los desafortunados.

Incluso después de la vacuna, las cosas no volvieron a la normalidad, aunque todos pretendían lo contrario. Gilberto no conseguía trabajo en ningún lado.

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Él y su esposa Matilda eran personas de mediana edad. Ella era ama de casa, pero comenzó a vender velas por internet cuando despidieron a Gilberto. No era lo suficiente como para mantener su estilo de vida, pero ponía comida sobre la mesa.

A pesar de eso, Gilberto estaba cada vez más desesperado. El negocio de Matilda no era un ingreso muy estable. "Cariño, creo que es momento de buscar trabajo fuera de tu campo. Sé que quieres un buen puesto, pero podrías trabajar donde sea", comenzó Matilda.

"He oído que la entrada de datos paga bien. ¿Qué te parece eso?", preguntó Matida. 

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"Lo sé, cariño. Esperaba que las empresas comenzaran a contratar pronto, pero parece que tendré que seguir tu sugerencia. Tendré que comenzar a aplicar a todo tipo de trabajos", respondió Gilberto.

Matilda sonrió y siguió haciendo el almuerzo. Gilberto leyó los clasificados del periódico, marcando las oportunidades interesantes. Comenzó a enviar su currículo a todo oferta que aparecía en redes sociales. Al rato, soltó la computadora y salió.

Iba a sentarse a tomar el té en el porche cuando vio un sobre en el tapete de bienvenida. "Matilda, ¿estabas esperando una carta?", preguntó Gilberto a su mujer.

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"No, mi amor", respondió Matilda desde el otro lado de la casa. Gilberto decidió abrir el sobre. Sus ojos se pusieron como platos cuando vio un fajo de billetes de cien dólares en el interior. Contó el dinero y vio que había 10.000 dólares en total.

"Debe ser un error", pensó Gilberto. En ese preciso instante, Matilda entró a la habitación. "¿Qué pasa, Gilberto? Dijiste que algo pasaban con el correo. ¿Llegó algún paquete?".

Gilberto pensó por un momento esconder el dinero, pero su esposa lo vio antes de que él pudiera reaccionar. "¡Ay, Dios mío! ¿Quién te envió ese dinero?", exclamó la mujer.

"No lo sé, mi amor. Tiene nuestra dirección, pero no creo que sea para nosotros", dijo el hombre.

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"Bueno, si tiene nuestra dirección, no es ilegal quedárnoslo. Realmente nos hace falta el dinero, y finalmente podría comprarme ese vestido que he estado deseando", dijo Matilda.

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"Lo sé, cariño. Pero eso estaría mal. No podemos hacerlo", dijo Gilberto.

"¡Por favor!", rogó. "No, voy a llevarlo a la estación de policía de inmediato. No somos ladrones. Hallaré un trabajo, y estaremos bien", dijo estoicamente. Matilda frunció el ceño se fue a su alcoba con un portazo.

Entretanto, Gilberto tomó el dinero y se fue a la estación de policía.

"De acuerdo, Sr. Huerta. Tendremos que quedarnos con el sobre para la investigación. Gracias por reportar este incidente", le dijo la sargento Luisa Haya.

"¿Me mantendrá al tanto de lo que ocurra?", preguntó Gilberto.

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"Por supuesto. Pero debo admitir que este tipo de cosas a veces no tienen solución. Pero lo estaremos informando", prometió Haya.

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Cuando Gilberto llegó a casa, su esposa le aplicó la ley del hielo. Semanas después, seguía furiosa, principalmente porque no habían oído nada de la policía.

"Te dije que no iban a encontrar nada, y uno de ellos seguro se quedó ese dinero", decía Matilda una y otra vez. Pero un mes después, la sargento Haya finalmente llamó.

"Sr. Huerta, ya descubrimos lo que sucedió. Había estado ocupada con este caso y no pude llamarlo antes", explicó la mujer. "Hallamos al remitente original, una mujer mayor llamada Helena Sandoval".

"Recibió un correo electrónico de estafadores que dijeron que su nieto necesitaba el dinero después de un accidente. Su nieto, por coincidencia, vive a media cuadra de usted. Los ladrones le dieron su dirección para engañarla".

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"Eso es horrible. Me parece increíble que esas cosas sigan sucediendo", respondió Gilberto.

"Sí, aún pasa, sobre todo a las personas mayores. Pero usted tomó el dinero antes de que los ladrones llegaran a su porche. Los atrapamos merodeando el vecindario", agregó la sargento.

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"Ya le devolvimos el dinero a la Sra. Sandoval, pero ella quería conocerlo. ¿Está bien si le doy su dirección?", preguntó la sargento Haya.

"Por supuesto"; dijo Gilberto.

Esa tarde, la señora se presentó en el hogar de los Huerta, y le dio un gran abrazo a Gilberto. "Muchas gracias por regresar el dinero. Cualquiera se lo hubiera quedado", dijo la Sra. Sandoval.

"No hay de qué, Sra. Sandoval. Tenía que hacer lo correcto. ¿Quisiera pasar adelante?", ofreció Gilberto. La señora se sentó con él y Matilda en la sala de estar. Charlaron por largo rato, y el tema de su desempleo salió a colación.

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"Así es, Sra. Sandoval. Todavía no he encontrado un trabajo, así que el dinero nos caería de maravilla. Pero no podíamos tomarlo"; explicó Gilberto.

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La mujer le preguntó a Gilberto por su experiencia laboral, y le ofreció un trabajo al instante. "A la compañía de mi marido le va muy bien. Queda cerca, y sé que siempre hay trabajo para un hombre tan honesto como usted", dijo.

Matilda y Gilberto se miraron el uno al otro, asombrados. Gilberto aceptó la oferta de la Sra. Sandoval en el acto, y cuando la mujer se marchó, Matilda se disculpó de inmediato con su esposo.

"Fui demasiado avara. Lo siento tanto", dijo apenada. Gilberto lo dijo que estaba bien, y le dio un gran abrazo. Y la siguiente semana comenzó en su nuevo trabajo.

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Debes hacer lo correcto. A pesar de su situación económica, Gilberto sabía que debían devolver el dinero.

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A las buenas personas les pasan cosas buenas. Tras devolver el dinero, Gilberto recibió algo mucho mejor: una oferta de trabajo.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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