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Historias Inspiradoras

13 de octubre de 2021

Dos años después de la muerte de su esposo, la mujer lo ve en sus vacaciones y lo sigue - Historia del día

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Una mujer lamentó la muerte de su esposo y años después, ve a un hombre muy parecido a él y decide seguirlo para descubrir la verdad.

"Necesito dormir más", deseó Débora cuando sonó su teléfono esa mañana a las 10. Ella era enfermera y había tenido un turno nocturno que fue toda una pesadilla.

Llegó a casa temprano esa mañana. Estaba cansada, y su esposo, como de costumbre, recogía las cosas que iba tirando hasta que caía rendida en la cama.

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Cuando atendió la llamada, la voz al otro lado de la línea tenía noticias graves que le quitaron el sueño de su cerebro sobrecargado de trabajo. Su esposo había tenido un accidente automovilístico. Le notificaron que debía ir al hospital para identificar lo que quedaba de su cuerpo.

Débora partió lo más rápido que pudo hacía el nosocomio. Tenía el corazón en la garganta. Estaba esperanzada con la idea de que su esposo todavía respirara. Identificó sus cosas, pero su cuerpo había quedado demasiado quemado para saber si realmente era él.

"¿Qué pasó?", preguntó Débora.

"Su automóvil chocó contra un camión en la carretera, se incendió y explotó porque el tanque de la gasolina se había roto”, precisó el forense.

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Débora se congeló. Lo único que pasaba por su cabeza era cómo había ignorado a su marido esa mañana al llegar a casa. Se había acostumbrado a que él aceptara tranquilamente sus defectos, pero ahora se había ido. Se quedó sola con sus gemelas, Tatiana y Sara

Ese día, por primera vez en más de un año, Débora recogió a sus niñas en la escuela y de inmediato se dieron cuenta. "¿Dónde está papá?", preguntó Tatiana.

"Ya no te recogerá en la escuela", respondió su madre.

"¿Cambiaste roles con él?", consultó Sara.

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"No. Tengo una noticia difícil que decirles… Su padre ha fallecido", comentó Débora con tristeza. Ese día, ella y sus hijas de diez años tuvieron un largo viaje a casa.

Dos años después del trágico incidente, Débora se fue de vacaciones a Santa Cruz con sus hijas. Fueron a la feria para disfrutar de los divertidos eventos y del circo con animales entrenados.

En algún momento, Tatiana pidió palomitas de maíz y le pidió permiso a su madre para ir a comprarlas. Débora no se había recuperado por completo de la pérdida de su esposo, por lo que casi nunca dejaba a sus hijas fuera de su vista.

La viuda a menudo se molestaba si desaparecían sin su conocimiento, por lo que debían pedir permiso si deseaban alejarse de su mamá.

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Cuando Tatiana se fue a buscar palomitas de maíz, Débora tuvo que resistir el impulso de seguirla. La niña regresó unos momentos después con una expresión de preocupación en su rostro.

"Cariño, ¿qué pasa?", preguntó su madre.

"Creo que acabo de ver a papá", respondió la niña, todavía tratando de encontrarle sentido a sus propias palabras.

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"Eso no puede ser cierto. Te dije que tu papá murió en un accidente automovilístico. ¿Es esto una especie de broma Tatiana?", dijo Débora enojada.

"Lo vi mamá, simplemente no me reconoció".

"¡Tal vez sea porque no te conoce!", acotó Débora rápidamente.

"Vamos mamá, te lo mostraré", dijo la niña. Junto a su madre y su otra hermana comenzaron a buscar al hombre. Llegaron al puesto de palomitas de maíz donde había creído ver a su padre, pero ya se había ido.

"Él estaba aquí", comenzó a decir antes de escuchar a su madre llamar a su difunto padre.

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"¿Carlos?", llamó al apuesto hombre que estaba hablando con un vendedor de algodón de azúcar.

Él no le respondió, y aunque la vio con las niñas, no había chispa de reconocimiento en sus ojos. Débora estaba sorprendida, al igual que sus hijas. No podían dejar de mirar boquiabiertas al hombre que se parecía tanto al difunto.

Débora consiguió entradas para que sus chicas disfrutaran de varios espectáculos y les contó su plan de seguir al hombre que habían visto a las gemelas. Ella quería estar segura de que no fuera su marido.

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La enfermera siguió al hombre hasta una mansión donde lo esperaba otra mujer llamada Janet. Ella estaba embarazada. Débora no podía creer lo que veía, pero se fue rápidamente. El resto de su día fue sombrío.

"La vida está jugando conmigo", pensó para sí misma. "No es Carlos. Él nos recordaría", pensó.

A la mañana siguiente, Débora vigilaba la mansión del hombre desde el interior de su coche. Janet se fijó en ella y, cuando su esposo se fue a trabajar, la llamó.

"¿Quién eres tú?", interrogó la mujer embarazada.

"Solo soy una mujer confundida que cree haber reconocido a su marido".

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"¿Eres su amante?", manifestó Janet con rabia en su tono de voz.

"No, no, lo vi en la feria ayer y su rostro me pareció familiar".

"¿Lo reconociste? ¿De dónde eres?", consultó Janet.

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"Sé que será difícil de creer, pero su esposo se parece mucho al mío que está muerto. Su nombre era Carlos", dijo Débora.

"Yo lo llamo David", respondió Janet. Ambas mujeres guardaron silencio ante eso. Después de un minuto, la embarazada comenzó a hablar.

"Hace dos años, lo encontré cerca de un auto en llamas cuando apenas respiraba. Lo aparté, justo antes de que el auto explotara", dijo. "Nos enamoramos y finalmente nos casamos".

"¿Dónde fue esta explosión?", preguntó Débora.

Al escuchar la respuesta de Janet se dio cuenta de que era el mismo lugar donde había tenido Carlos el accidente. Esa era la prueba que Débora necesitaba. "Tiene que ser él", susurró.

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"¿Qué? ¿Crees que es tu difunto esposo que ha vuelto a la vida?", preguntó Janet, empezando a enfadarse. "¿Es realmente tu esposo? Pensé que el cuerpo del dueño del auto fue enviado a la familia".

Débora sugirió que le hicieran esa pregunta al hombre, pero Janet había escuchado suficiente. Quería que se fuera. Sin embargo, la madre de las gemelas no estaba dispuesta a marcharse cuando acababa de encontrar a su marido.

La interacción rápidamente se volvió hostil cuando las dos mujeres intentaron y no pudieron ponerse de acuerdo sobre quién era realmente esposa de él.

Finalmente, Janet, que sabía en el fondo que el hombre era el marido de Débora, decidió llevarla a su oficina. Esperaba que todo lo que le había hecho olvidar a su antigua familia se mantuviera igual.

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"Si no te recuerda, quiero que te vayas de la ciudad y no vuelvas a molestar a nuestra familia", dijo Janet.

Débora estuvo de acuerdo y se fue con las chicas. Su marido las había amado. Si fuera realmente él, no volvería a alejarse de ellas.

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Pero Débora estaba equivocada. Cuando las vio, lo único que hizo fue pedir amablemente sus nombres. Se arrodilló para preguntarles a las gemelas cómo se llamaban e ignoró por completo a Débora.

Sara aprovechó la oportunidad para tocarle la cara y llamarlo "papá", como solía hacer cuando él se arrodillaba para ayudarla a atarse los cordones de los zapatos. Por lo general, era él quien las preparaba para la escuela porque Débora trabajaba hasta tarde.

Pero de repente, ante el toque de Sara, el hombre pareció sobresaltado. Se movió hacia atrás mientras un recuerdo tras otro volvía a fluir.

Recordó haber tenido a la niña en sus brazos y la última vez que abrazó a sus chicas antes del accidente. Entonces apareció otro recuerdo de él tratando de evitar un camión que de repente dejó de moverse.

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También vino a su mente la última vez que vio a su esposa. Recordó a Débora en la cama, roncando y cansada como siempre. Sabía que había estado casado con ella durante años.

"Débora..." Carlos recordó su nombre.

Mientras sus recuerdos continuaban regresando, reveló que ese día había subido a su coche a un autoestopista antes del accidente. Esto significaba solo una cosa.

El cuerpo que Débora pensó que era el de su marido era el del sujeto que Carlos había recogido en la vía. El hombre que ella enterró era un completo extraño.

"Debo haber tenido amnesia...", dijo Carlos, enfrentando a Janet, quien repentinamente estalló en rabia. Ella comenzó a despotricar sobre cómo habría muerto sin su ayuda y cómo iba a dejarla cuando estaba a punto de tener a su bebé.

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Carlos trató de calmarla y le agradeció por salvarle la vida. También prometió estar allí para ella y su hijo porque ningún niño merecía ser abandonado.

Dijo que volvería con Débora y sus hijas porque la vida les había dado un regalo inesperado: la oportunidad de volver a estar juntos.

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¿Qué aprendimos de esta historia?

Vive la vida mientras puedas: Carlos y su esposa estaban enamorados, pero la vida los separaba, haciendo que perdieran de vista la importancia de la familia. Después de que sucedió el accidente, Débora se arrepintió y pensó en todo lo que no pudo hacer con él porque se había concentrado en el trabajo.

Cuando se reunieron, ambos habían aprendido la lección. Cada día era una oportunidad para vivir y eso sería lo que harían.

Asume la responsabilidad de tus acciones: Carlos perdió todos sus recuerdos. En los dos años antes de recuperarlos, concibió un hijo con Janet, la mujer que lo salvó. Cuando recordó su vida pasada, volvió con su antigua familia, pero no abandonó al bebé por nacer. Era una responsabilidad que no olvidaría.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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