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17 de octubre de 2021

Pasajero compra almuerzo para soldados que dicen que es "mucho dinero" y la azafata no puede contener las lágrimas

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Cuando Denny Kukich compró el almuerzo para un grupo de soldados en un vuelo, no esperaba la respuesta que recibió de todos a su alrededor.

Denny Kukich estaba en un avión de un vuelo interno que cruzaba Estados Unidos hacia el este. Llevaba un libro para entretenerse durante el largo viaje. Antes del despegue, varios soldados subieron al avión y ocuparon asientos cercanos.

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Tras hablar con uno de ellos, supo que iban rumbo a un lugar llamado Petawawa, donde harían un entrenamiento de dos semanas. Tras eso, serían enviados a Afganistán.

Durante el vuelo, las azafatas anunciaron que las viandas de almuerzo estaban a la venta por 5 dólares. Kukich consideraba comprarse una, cuando escuchó la conversación entre dos soldados. Uno de ellos le preguntaba al otro si compraría la vianda.

"No, es mucho dinero por una vianda de almuerzo. Seguro que no vale los cinco dólares. Esperaré a que lleguemos a la base", respondió el otro.

Kukich miró a su alrededor y notó que ninguno de los soldados estaba comprando comida, así que se acercó a la azafata y le dio 50 dólares por la comida para todos ellos.

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La aeromoza lo tomó de los brazos y le agradeció, visiblemente emocionada. Resultó ser que el hijo de la señora es soldado también, y se encuentra actualmente en servicio en Irak. El gesto del hombre la conmovió porque lo sintió como una amabilidad hacia su propio hijo.

Tras repartir los sándwiches, la aeromoza le preguntó a Kukich si prefería carne o pollo. Él eligió carne. Vio luego a la azafata volver con un plato destinado a la primera clase.

Sorprendido y agradecido, el hombre, que no esperaba más, fue más tarde al sanitario, y otra persona lo detuvo. Era un hombre que le dio 25 dólares, diciéndole "vi lo que usted hizo, y quiero ser parte de ello".

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Avión de pasajeros. | Foto: Shutterstock

Al regresar a su asiento, el capitán del vuelo se acercó a Kukich para darle un apretón de manos. Reveló que él también había sido soldado, y que recordaba una vez que alguien había tenido ese gesto con él: era algo que no olvidaría jamás.

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Los pasajeros aplaudieron a Kukich, quien recibió azorado el elogio. Cuando creyó que todo había terminado, dos personas más se acercaron a darle cada una 25 dólares.

Con el dinero que le habían dado, Kukich se acercó a los soldados al momento de desembarcar. Les dio los 75 dólares, y dijo: "Les llevará un tiempo llegar a la base. Querrán un sandwich en el camino. Que Dios los bendiga".

¿Alguna vez has sido testigo de un gesto de amabilidad como este? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios!

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