Historias Inspiradoras

18 de octubre de 2021

Vecinos se burlan de una mujer que ignora a su mamá y evita su casa a toda costa - Historia del día

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Una joven mujer escogió a su padre por encima de su madre tras su separación, e hizo todo lo posible por evitar la casa de su mamá hasta que ocurrió una tragedia.

A Elisa nunca le gustó visitar su pueblo natal. Le recordaba demasiado a su infancia, cómo los deseos egoístas de una mujer habían logrado arruinarla. 

Elisa fue hija de un carpintero, José, y una mujer de negocios, Julia. La pareja contrajo matrimonio poco después de graduarse de la universidad, y recibieron a Elisa una década después.

Pareja con bebé. | Foto: Shutterstock

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Julia era parte de una familia muy adinerada, y heredaría la empresa de su padre en el futuro. Tenía mucho más dinero que su marido, pero ambos se respetaban mutuamente.

Ese respeto duró unas dos décadas. En cierto punto, fue reemplazado por insatisfacción. Julia creía que ser madre y esposa había consumido los mejores años de su vida.

A menudo se molestaba con José, quien le pedía tomarse su relación más en serio. Tuvieron algunas peleas, aunque nada grave. Por eso, cuando se separaron, Elisa se sintió sorprendida y muy decepcionada.

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Al entrar a la universidad, Elisa se mudó de su pueblo a una gran ciudad y estudió Administración de Empresas, como su madre. Sus padres se separaron mientras ella estaba en la universidad.

Ambos trataron de mantener a Elisa al margen del problema, así que no le dijeron nada hasta que ya habían firmado los papeles de divorcio. Cuando se enteró, enfureció, y canalizó sus emociones en una carta a su padre.

Él le respondió con otra carta, explicando las circunstancias que propiciaron la separación. Aparentemente, su madre había comenzado un amorío con otro hombre, y José los descubrió en pleno acto.

Pareja molesta. | Foto: Shutterstock

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José le pidió el divorcio. Indignada, Julia decidió echarle de la casa. Los papeles estaban a su nombre, porque ella tenía mejor crédito que él para pedir la hipoteca, a pesar de que compartían todos los gastos.

Pese a contar solo con sus ingresos como carpintero, José era muy colaborador. Él y Julia siempre hallaron la forma de compartir los gastos equitativamente. El divorcio lo dejó sin hogar, y comenzaron a mermar los clientes.

Eventualmente, tuvo que mudarse al hogar de sus padres, tras haberse quedado sin opciones. Vivió con los abuelos de Elisa mientras ella iba a la universidad y Julia disfrutaba la vida con su nuevo marido.

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Elisa se graduó con excelentes calificaciones y consiguió un buen trabajo en la ciudad. Al tiempo, comenzó su propia familia. Tras el divorcio se distanció de su madre, pero visitaba a su padre a menudo.

Pasaron los años, y José tuvo que cuidar de sus padres. Cuando fallecieron, le legaron su casa. Elisa comenzó a quedarse a dormir cuando visitaba el pueblo, pero siempre evitó volver a poner un pie en el hogar de su madre.

Era un pequeño pueblo, así que todos sabían los pormenores de la vida de todos. Los vecinos juzgaban a Elisa por haber tomado el lado de su padre e ignorar a su madre, pero no sabían lo que ella sabía.

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Vecinas chismosas. | Foto: Shutterstock

Su madre gozó años de dicha tras el divorcio. Incluso tuvo otra hija un año después de la separación. Fue toda una sorpresa para Elisa, así como para los doctores de la mujer, por su avanzada edad.

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Elisa llegó a enterarse de que la bebé sobrevivió el parto, y que le pusieron de nombre Susana. Pero nunca conoció a la niña, pues realmente no quería visitar a su madre por ninguna razón.

No veía razón alguna por la cual debiese interactuar con su madre, a quien veía como una traidora. Odiaba visitar su pueblo porque la gente la trataba mal por no visitar a su madre. Pero José se negaba a mudarse con ella a la ciudad.

"Toda mi vida la pasé en este pueblo, y aquí es donde mis huesos van a descansar, cuando sea la hora", decía José cada vez que tocaban el tema.

"Pero papá, tienes que mudarte para estar más cerca, a algún lugar donde yo pueda verte más fácilmente", respondía Elisa.

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Era la única razón legítima que la chica podía darle a su padre para justificar su petición. Pero él siempre descartaba el tema sin darle mayor importancia.

Mujer triste. | Foto: Shutterstock

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Elisa dejó de tocar el tema, pero le dolía cada vez que veía sus ojos llenos de anhelo cuando lo visitaba. Sabías que él nunca superó lo que su madre hizo, y la hacía odiar más a Julia.

Un día, Juana, una vecina entrometida que dirigía la única casa de empeño del pueblo, arrinconó a Elisa en la tienda de víveres para confrontarla sobre ignorar a su madre.

"¿Cómo puedes ser tan despiadada con la mujer que te llevó en el vientre por meses?", le preguntó la mujer.

"Quizás deberías preguntar por qué soy así en lugar de sacar tus propias conclusiones", replicó Elisa.

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"¡Tus razones no cambian el hecho de que estás tratando a tu propia madre como basura!", exclamó Juana, llamando la atención de los demás compradores.

"¡No puedo hacer otra cosa! Si crees que soy una persona terrible por eso, es tu problema!", le gritó a Juana. Estaba cansada de los susurros y rumores. Decidió finalmente soltar la verdad.

Dos mujeres discutiendo. | Foto: Shutterstock

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"Ella nos cambió a mí y a mi padre por un nuevo hombre y una nueva familia. ¿Esperas acaso que yo esté feliz por eso?".

Elisa descargó sus frustraciones con Juana, quien era una de las vecinas más chismosas de la comunidad. A partir de ese punto, los rumores fueron menos intensos, y Elisa sintió que la gente comenzó a tratarla mejor.

Un día, Julia llamó a su hija para decirle que su nuevo esposo había fallecido repentinamente. Quería que Elisa fuera a su casa para cuidar a su hermanita Susana mientras ella coordinaba el funeral.

"¡Eres increíble! Después de todos estos años, ¿crees que puedes venir a pedirme favores?", dijo Elisa furiosa.

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"Sé que esto no es correcto, y que soy la última persona que debería estar pidiéndote favores, pero no tengo a más nadie, Elisa. Si pudiera echar atrás el tiempo y hacer todo distinto, lo haría, pero no puedo", dijo la mujer, con la voz trémula.

Elisa seguía furiosa. Tenía años de ira contenida en su interior. Pero al oír el dolor en la voz de su madre, finalmente se sintió dispuesta a hacer su ira a un lado.

Joven mujer al teléfono. | Foto: Shutterstock

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"Te ayudaré, pero solo si llamas a papá y le dices lo mucho que lo sientes. Tus acciones le hicieron mucho daño, y al menos merece una disculpa de tu parte", dijo Elisa.

Julia estuvo muy agradecida con su hija por su asistencia. Eventualmente, visitó a José en persona para pedirle perdón por todo el sufrimiento que lo hizo atravesar.

Al principio, él rechazó sus disculpas, pero Elisa le dijo que aprovechara la oportunidad de soltar todo ese dolor, y él le hizo caso.

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Julia y José jamás volvieron a tener la relación que alguna vez habían tenido. Sin embargo, con el pasar del tiempo, lograron volver a ser amigos.

A partir de ese momento, Elisa se mantuvo en contacto con Julia, aunque cuando visitaba el pueblo, siempre se quedaba a dormir en la casa de su papá. Eso sí, se encariñó mucho con su media hermana, Susana.

Muchos en el pueblo elogiaron a Elisa por acercarse más a su mamá y a su hermana. Pero para Elisa, ella lo único que hizo fue ser justa.

Joven mujer juega con niña pequeña. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

El egoísmo arruina las relaciones. Julia fue muy egoísta al dejar a José para estar con otro hombre por el solo hecho de culpar a su familia por haber perdido su juventud.

No le importó que tuviesen una hija, y eso llevó a Elisa odiarla por mucho tiempo. Incluso después de haberse reconciliado, su relación nunca volvió a ser lo que era.

No te metas en lo que no te incumbe. Juana acusó a Elisa de ignorar a Julia sin saber la verdad de lo que pasó en su familia. La mujer no tenía forma de saber lo que Julia había hecho para que Elisa la odiara tanto.

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Pero de igual forma se dedicó a esparcir rumores y hasta la confrontó públicamente. Hubiese sido mucho mejor para todos que Juana no se metiese en lo que le incumbe.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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