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Una mujer en la calle | Fuente: Shutterstock
Una mujer en la calle | Fuente: Shutterstock

Le pregunté a una niña dónde vive y me señaló un puente viejo y espantoso - Historia del día

Georgimar Coronil
16 oct 2021
15:00
Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

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Me encontré con una niña en el camino hacia el restaurante y quedé sin palabras al saber dónde había estado viviendo.

Me sentí muy triste cuando mi esposo José me dejó. Llevábamos diez años juntos y, en todo ese tiempo, no hubo un solo momento en el que sospechara que él no era feliz conmigo y que me dejaría. Pero un día, sucedió. José empacó todas sus pertenencias y se fue.

Mujer. | Foto: Unsplash

Mujer. | Foto: Unsplash

Desde ese momento, no quise salir de casa. Me encerré en mi habitación y lloré durante horas y horas, pensando que era una esposa horrible. Incluso intenté hablar con él varias veces, pero José no me devolvía los mensajes ni las llamadas.

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Pasaron varios meses. Con el tiempo, me di cuenta de que no tenía toda la culpa de lo que había pasado entre José y yo. Así que decidí seguir adelante con mi vida. Tomé el teléfono y llamé a Johanna, mi mejor amiga. Planeamos reunirnos en un restaurante ese día.

Cuando me bajé del taxi y me dirigí al restaurante, me fijé en Carmen por primera vez. Sin embargo, no fui la única que la vio. Casi todas las personas que caminaban por la calle notaron su presencia, ya que no paraba de suplicarles que le dieran comida y dinero, pero todos hacían oídos sordos.

Me dio tanta pena, que se me encogió el corazón. Decidí ayudarla. "Oye, ¿quieres venir a comer conmigo hoy?", le pregunté cuando me acerqué a ella.

Los ojos de Carmen se llenaron de lágrimas. "Sí, me encantaría", respondió con voz temblorosa. "Nunca he comido en un restaurante. Muchas gracias por ayudarme".

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"Bueno, puede que mi amiga tarde un poco en llegar, y yo necesito a alguien que me haga compañía, así que no me des las gracias. Eres tú quien me hace un favor", le dije.

Carmen me sonrió. "Eres muy amable. Nunca había conocido a alguien como tú".

"Bueno, tú también eres amable porque aceptaste mi invitación", le dije con una sonrisa. "Ven, vamos".

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

Llevé a Carmen al restaurante. Mientras comía, no dejaba de mirarla y no podía entender qué le había pasado a esa niña. ¿Es posible que sus padres hayan muerto y ella haya acabado en la calle? ¿Se escapó de un orfanato?

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Pensamientos como estos llenaban mi mente, así que cuando Carmen terminó de comer, le pregunté: "Entonces, ¿a dónde vas a ir ahora?".

Me sonrió incómodamente. "No me quedo en un lugar por mucho tiempo. Pero sobre todo, vivo bajo el puente de la ciudad. Allí no siento frío y puedo dormir tranquilamente. Es donde generalmente me encuentras", respondió.

Me quedé sorprendida. "¿Te refieres al viejo puente que se cayó el mes pasado y que mató a varios indigentes?".

"Sí, es el único lugar que no parece ventoso, así que me quedo allí", respondió Carmen.

Estaba aterrorizada. ¿Y si había muerto? ¿Cómo puede estar tan tranquila viviendo en un lugar tan peligroso?, pensé. No podía dejar que Carmen volviera al puente ahora que lo sabía. Decidí dejarla pasar la noche en mi casa.

Estuvimos charlando sobre diferentes cosas, y creo que fue la primera vez desde que José me dejó, que me sentí tan feliz y relajada. Luego, mientras dormía esa noche, me senté junto a su cama y no dejé de mirarla y preguntarme por qué esa niña estaba en la calle.

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En un momento dado, me apetecía quedarme con ella, pero no estaba segura de que la pequeña quisiera lo mismo. Así que, al día siguiente, llamé a los servicios sociales y les informé sobre Carmen.

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Pexels

Me preguntaron si podía quedarme con ella durante una semana, después de la cual se la llevarían. Acepté. De hecho, me alegré mucho ante la perspectiva de pasar tiempo con Carmen.

Toda esa semana, cuando estaba con ella, me olvidaba de todos mis problemas. Íbamos juntas a hacer la compra, le cocinaba diferentes recetas y veíamos películas. Pero, por desgracia, la semana pasó rápidamente y llegó el momento en que la niña tuvo que partir.

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Cuando se fue, lloré mucho. Sentía que mi alma volvía a estar vacía. Fui a su habitación y seguí mirando los cuadros que había dibujado, recordando los momentos que habíamos pasado juntos. Pero mientras los guardaba en una caja, una hoja de papel cayó al suelo.

Cuando la recogí para ver qué era, no pude dejar de llorar. Era un cuadro de Carmen y yo, con una nota al pie que decía: "Me encantó quedarme contigo. Fue la primera vez que me sentí querida desde que mi madre murió y mi madrastra me echó a la calle. Gracias por quererme. Ojalá pudiera llamarte mamá".

Después de leer el mensaje, me di cuenta de que había una razón por la que había conocido a Carmen. Visité el orfanato donde se encontraba y decidí adoptarla. Todo el proceso duró unos meses, pero al final todo salió bien.

Cuando la llevé a casa, me abrazó con fuerza y me preguntó: "Entonces, ¿ya puedo llamarte mamá?".

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"Sí, cariño, puedes", le contesté mientras le devolvía el abrazo. "Soy tu madre y siempre estaré a tu lado".

Desde ese día, nunca me sentí sola. Todo esto, creo, sucedió por una razón: Tal vez Dios siempre había planeado mantenernos juntas.

De todos modos, ahora soy muy feliz. Una niña tuvo a su madre, y un alma solitaria ganó una hija cariñosa.

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Pexels

¿Qué podemos aprender de esta historia?

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  • Todo en la vida sucede por una razón: La niña que conocí en la calle es ahora mi hija. Creo que estaba destinada a ser madre, y por eso conocí a Carmen.
  • Cuando perdemos algo, siempre recibimos otra cosa a cambio; a veces, ese algo resulta ser más importante: Para mí, fue ganar a Carmen como hija.

Comparte esta historia con tus amigos. Puede que les alegre el día y les inspire.

Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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