Historias Inspiradoras

23 de octubre de 2021

Joven madre queda aterrada cuando otro niño aparece de la nada en la cuna de su bebé - Historia del día

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Una joven madre quedó petrificada cuando un misterioso bebé fantasmal apareció de repente en la cuna de su hijo recién nacido, y la historia de horror de la bisabuela pareció haberse hecho realidad.

El día que Erica y Patricio Hernández llegaron a casa con su hijo, juraron que harían cualquier cosa para mantenerlo a salvo. Antes de su nacimiento, habían investigado los mejores y más seguros productos para su bebé.

La habitación del pequeño Sam era un sueño hecho realidad de azules suaves, amarillo limón pálido y lavanda. Su cuna era ergonómica y de última generación, su colchón era antialérgico y sobre la camita colgaba un móvil con una pequeña cámara para vigilar al niño durante toda la noche.

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Una pareja sostiene entre sus brazos a su bebé recién nacido. | Foto: Unsplash

Por supuesto, tan pronto como Erica regresó del hospital, todos sus familiares y amigos vinieron a visitar y conocer al pequeñito. Entre los visitantes estaba la bisabuela de Patricio, Silvia.

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Silvia estaba encantada con Sam e inmediatamente declaró que se parecía a su propio abuelo, Jorge, quien tenía el don de ver hadas.

Erica sonrió cortésmente y la anciana acunó tiernamente al bebé y le acarició la mejilla. Sam abrió los ojos y bostezó. “¡Vaya!”, ​​gritó Silvia. “¡Tiene la mirada!”.

“¿Cuál mirada?”, preguntó Erica, ansiosa por volver a tomar a su bebé en sus propios brazos, pero temerosa de sonar grosera.

“¡Sus ojos, son del color de la luna! ¡Será mejor que tengas cuidado de que las hadas no te roben al bebé y dejen un duende en su lugar!”.

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Al ver la expresión de sorpresa de Erica, la madre de Patricio decidió intervenir: “¡Calla, abuela, y no asustes a los jóvenes con esas historias de antaño!”, dijo. Silvia chasqueó la lengua y siguió murmurando sobre la luna llena y los niños cambiados.

Erica y Patricio se sintieron aliviados cuando la familia finalmente se fue y pudieron volver a disfrutar de su bebé. Desafortunadamente, acababan de cambiar el primer pañal del pequeño Sam cuando sonó el teléfono de Pat.

Diciendo algunas palabras no muy agradables en voz baja, Pat respondió, luego colgó y se disculpó con Erica. “Lo siento mucho”, dijo. “Sé que se supone que debo estar de baja por paternidad, pero este es nuestro mayor cliente…”

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Una mujer anciana con una expresión muy severa en su rostro. | Foto: Unsplash

“Está bien, Pat”, dijo Erica gentilmente. “Sam tiene la barriga llena, está limpio y creo que está listo para dormir por primera vez en su nueva cama. ¡Me llevaré el monitor y bajaré a ordenar ese montón de regalos que trajo la familia!”.

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Pat besó suavemente los diminutos pies del somnoliento Sam y abrazó a su esposa. “¡Regresaré, y si me necesitas estaré aquí en diez minutos!”.

Erica acostó a Sam en su cama, se aseguró de que el monitor del bebé y la luz nocturna estuvieran encendidas, y bajó las escaleras para ordenar. ¡Realmente había demasiados regalos! 

Decidió que ella y Pat podrían guardar algunos de los regalos y sacarlos en un año o dos, tal vez en tres. ¿Quién le daría a un recién nacido un juego de Legos o un triciclo? 

Sin embargo, ella podía entender la emoción. Sam era el primer nieto de ambos lados de la familia y lo habían esperado durante mucho tiempo. Se habían casado ocho años antes, y aunque estaban decididos a formar una familia de inmediato, no sucedió. 

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Los médicos le dijeron a Erica que debido a que sufría de endometriosis, la mejor opción era in vitro, pero los tres primeros procedimientos simplemente no funcionaron.

Cuando Erica fue a la clínica para el último procedimiento, el médico la examinó, frunció el ceño, llamó a la enfermera e insistió en una ecografía. Luego sonrió. “¡Felicitaciones, Sra. Hernández! No me necesita. ¡Está embarazada!”.

Los siguientes nueve meses habían pasado en una mezcla de emoción y ansiedad, pero finalmente, ¡Sam había nacido sano y tan hermoso!

Una pareja de enamorados sostiene una imagen ecográfica frente a la cámara. | Foto: Unsplash

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Erica escuchó un ruidito que venía del monitor de su bebé y lo miró. Un grito se le ahogó en la garganta. La pantalla mostraba a su bebé de costado, estirando sus piernitas, pero junto a él ¡había otro bebé! 

Las manos de Erica temblaban tanto que le costó llamar al teléfono de su marido. “Patricio, ¡ven a casa ya mismo!”, dijo en un susurro.

“¿Qué?”, preguntó él. “¿Erica? ¿Estás bien? ¿Qué pasa? ¿Está bien Sam?”.

“Hay un duende, un fantasma… ¡Vente ya mismo!”, gimió angustiada Erica mientras corría escaleras arriba.

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Erica miró el monitor otra vez. ¡Ahí estaba! ¡Era un bebé muy parecido a Sam! Entonces escuchó los pasos de Patricio en las escaleras. “¡Erica!, ¿qué pasa?”.

Patricio miró el monitor, luego la camarita del móvil suspendida sobre la cuna, y sonrió. “¡Ya sé!”, susurró. El joven se acercó y levantó la sábana del colchón. Impresa en él había una ilustración de un bebé durmiente. 

“Pero… ¡Solo es visible desde la cámara!”, dijo Erica, avergonzada

“Este monitor es de vanguardia, con visión nocturna, por lo que detectó un rastro de fosforescencia en la impresión debajo de la sábana”, explicó Patricio. “Como puedes ver, no hay fantasmas ni duendes, ¡no importa lo que diga la abuela Silvia!”.

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Bebé enfundado en un pijama color azul cielo duerme placidamente. | Foto: Unsplash

¿Qué podemos aprender de esta historia?

La superstición nos deja vulnerables al miedo. Cuando Erica vio algo que no podía explicar en el monitor de su bebé, inmediatamente recordó los cuentos de viejas de la abuela Silvia.

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Cree en tus propios sentidos y confía en lo que ves. Patricio descubrió rápidamente que había una explicación detrás de lo que parecía ser una manifestación mágica.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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