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Un hombre pidiendo dinero en la calle | Foto: Shutterstock
Un hombre pidiendo dinero en la calle | Foto: Shutterstock

Pintor pobre y sin hogar gasta su dinero en un regalo para niña huérfana triste - Historia del día

Mayra Pérez
16 ene 2022
16:40

El primer encuentro entre una jovencita huérfana y un pobre pintor sin hogar resultó ser el empujón que necesitaban para cambiar sus vidas. Esta es su historia.

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Cristina estaba harta de vivir en el orfanato y decidió huir. Ella había estado viviendo allí desde que tenía dos años, luego de que sus padres fallecieran en un accidente automovilístico cuando se dirigían a comprar comestibles.

La niña pudo haber estado con ellos en el auto, pero sus padres la habían dejado con una niñera justamente esa tarde.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Getty Images

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Getty Images

Después de la muerte de sus padres, las autoridades decidieron enviarla a un orfanato hasta que fuera adulta. La niña no tenía ningún pariente conocido que pudiera tomarla a su cargo.

Y así fue como la pequeña Cristina comenzó su vida en el orfanato. Extrañaba mucho a sus padres, pero sabía que nunca los volvería a ver.

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El único recuerdo que tenía de ellos era una foto antigua que les tomaron después de que ella naciera. En la imagen, los jóvenes padres sonreían con la niña en brazos afuera de la maternidad.

Cristina no tenía amigos. Era una niña muy reservada, y los otros niños del orfanato la evitaban porque siempre tenía una expresión seria en su rostro.

Sin amigos ni nadie en quien confiar, Cristina sentía que no pertenecía al orfanato, e hizo un plan para huir. Anhelaba tener un soplo de aire fresco y una noche decidió que era el momento ideal.

Empacó algunas de sus pertenencias y el poco dinero que había ahorrado a lo largo de los años. Se escondió detrás de un armario antes de que se apagaran las luces y salió sigilosamente por la puerta.

Nadie notó la maniobra de Cristina. Esto la sorprendió y sintió que estaba destinada a escapar. Una vez que estuvo en las calles de la ciudad, caminó con toda la confianza que puede llegar a sentir una joven de 16 años.

Cuando pasaba por delante de un bar, unos vándalos la rodearon. Uno de ellos le preguntó qué hacía una jovencita como ella afuera sola a esa hora de la noche. La amenazaron con lastimarla, pero ella les hizo saber que no quería problemas.

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Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Las súplicas de Cristina cayeron en oídos sordos. Los delincuentes la arrastraron a un rincón oscuro y estaban a punto de salirse con la suya cuando un hombre los interrumpió.

El hombre luchó contra los tres hombres y logró dominarlos. Sin embargo, sufrió una lesión en la cabeza y quedó sangrando. Una vez que los vándalos huyeron, Cristina corrió hacia el hombre para ver si estaba bien.

Era el primer hombre por el que había estado realmente preocupada en su vida. Fue a la farmacia más cercana y compró algo para detener su sangrado. Cuando se superó la emergencia, el hombre se identificó.

“Mi nombre es Gerardo. Soy indigente”, dijo.

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“Soy Cristina, me escapé del orfanato esta noche”, respondió ella.

Gerardo compró algo de comer para él y la chica. Mientras comían, hablaron y se conocieron. Él le preguntó cuál era su sueño, y ella le dijo que soñaba con conocer a sus padres y visitar Disneyland con ellos.

“Eso es lo que he imaginado toda mi vida”, dijo mientras le mostraba la única foto que tenía con sus padres. Gerardo suspiró y miró atentamente la foto.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Unsplash

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Unsplash

Cuando Cristina le preguntó sobre sus sueños, él le contó su historia. Solía ​​ser un artista hace muchos años. Sin embargo, su esposa lo había echado después de una pelea y quedó sin hogar.

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“Desde entonces he estado ahorrando algo de dinero para materiales de dibujo y para alquilar una pequeña habitación donde pueda vivir y pintar. Pero ha sido una tarea casi imposible de lograr”, contó.

Tan pronto como Gerardo terminó de hablar, una patrulla de policía se detuvo donde estaban él y la jovencita. La metieron en el auto e interrogaron a Gerardo por un rato antes de dejarlo ir.

Los policías llevaron a Cristina de regreso al orfanato. Estaba triste por volver allí, pero feliz por su experiencia de esa noche.

Cuando llegó la Navidad, la niña se quedó sola en su habitación. Luego, otra chica le informó que alguien le había dejado un regalo, y se lo entregó en sus manos.

“¿Quién podría haberme traído un regalo?”, se preguntó Cristina.

Abrió el regalo y encontró una pequeña pintura en su interior. La mostraba abrazando a sus padres cerca de la entrada a Disneyland en París.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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La imagen se parecía mucho a su foto con sus padres en la maternidad, excepto que estaban posando para un fotógrafo, y el fotógrafo era Gerardo, el vagabundo que había conocido el día que se escapó del orfanato.

En la parte posterior de la pintura, había una nota que Gerardo le había dejado: “No podré realizar mi sueño, pero traté de hacer realidad el tuyo. ¡Feliz Navidad!”, decía.

Cristina lloró lágrimas de alegría. Por primera vez desde que sus padres murieron, estaba feliz. “Visité Disneyland con mis padres”, susurró mientras sonreía entre lágrimas.

Al día siguiente, Cristina se reunió con el director del orfanato y le contó sobre Gerardo y el regalo que le había hecho. El director acordó establecer lecciones de arte en el orfanato.

Invitaron a Gerardo a ser su profesor de arte y le proporcionaron un taller y un nuevo hogar. Cristina corrió hacia él y lo abrazó con fuerza cuando llegó a su primera clase.

“Los sueños se hacen realidad”, dijo.

Gerardo le enseñó a dibujar y pintar, y se volvió muy buena en eso. En un año, llegó a tener una colección de 20 hermosas pinturas a las que llamó “Nuestros viajes familiares”. Finalmente, y a través del arte, pudo tener siempre a sus padres con ella.

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Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

¿Qué podemos aprender con esta historia?

  • No dejes que tus circunstancias te definan. Nunca dejes que las condiciones en las que te encuentres te limiten, sin importar cuán desagradables puedan ser. Gerardo era un hombre sin hogar, pero nunca renunció a su sueño de tener un hogar y hacer lo que más amaba. Eventualmente, se hizo realidad.
  • Haz felices a los demás si puedes. Gerardo intentó poner una sonrisa en el rostro de Cristina, e inesperadamente, esto le abrió nuevas puertas. La gente debe intentar ser buena con los demás. De esa manera, el mundo será un lugar mejor.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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